martes, 8 de septiembre de 2026
WAÑUY RUNA: Ánimas del quinto día
Wañuy runa (que significa "hombre muerto" o "el que va a morir" en quechua) es un relato tradicional andino que forma parte de la serie Mitos y Leyendas del Perú, frecuentemente asociado con las ánimas del quinto día, que es el tiempo - afirman - que se quedan en este mundo antes de volver a su pacarina, el lugar de sus ancestros. Ante todo, cabe precisar que la palabra wañuy se relaciona con la muerte, y runa significa hombre o persona. Se cree que refleja la visión del mundo andino sobre la vida, el tránsito y la presencia de los espíritus o ánimas en los días posteriores al fallecimiento terrenal. Esta leyenda se transmite como un cuento popular andino que retrata las costumbres, temores y la relación ancestral con la muerte y las ánimas. Una de las más conocidas relata lo siguiente: “Hace mucho tiempo, existió un Apu (deidad tutelar de la montaña) que, según se decía, era realmente bondadoso y sentía como propio el padecimiento de la gente. Debido a ello, llegó el día en que no pudo tolerar más el sufrimiento que causaba la muerte entre los hombres, y decidió librarlos de ese dolor. En una ocasión, cuando toda la comunidad celebraba en honor a los ancestros, una mariposa azul que se apareció de improviso en medio de la fiesta, les soplo en la nuca a todos los participantes. Cuando bajaron de la montaña todos se sintieron enfermos al mismo tiempo, por lo que trajeron a los mejores brujos para que les curasen del mal que habían contraído, pero todos murieron en el transcurso de los días. Nadie se dio cuenta de lo que pasó en aquella oportunidad ni como había sucedido, pero el más joven de todos que asistió a la fiesta vio a una mariposa azul revoloteando entre la gente, por lo que la siguió. Es en ese momento cuando en escucho una voz que le decía: ¿Sabes que hubo un tiempo en que nadie moría? Al voltear a ver quién era, noto que se trataba de un ser espectral de largas vestiduras blancas al cual no se le veía el rostro, y que lo seguía flotando por los aires. Asustado por la aparición, el joven replicó ¿nadie moría? ya que nunca imaginó que existiera un mundo así, por lo que el fantasma le contestó: ‘En esos tiempos, los Apus bajaban a vivir en la tierra y vivían eternamente, ya que se alimentaban con las ofrendas que le dejaban al pie de la montaña sagrada. Pero de pronto, no tuvieron que comer, porque la gente por alguna razón, dejo de hacerle ofrendas, quienes enfurecidos los maldijeron al considerarlos desagradecidos por los mucho favores que les había otorgado desde tiempos inmemoriales, condenándolos a ser mortales, por lo que la aparición de las mariposas azules, era el anuncio de su muerte’. Al regresar a su casa, les conto lo sucedido a su familia, y temeroso, se fue a dormir. Demas esta decir que, al día siguiente, el joven aparecería también muerto en su cama. Precisamente, en cuanto al origen de las mariposas azules, este ocurrió en tiempos antiguos, cuando unos demonios llamados Iwanch que iban en busca de sus presas por caminos solitarios a altas horas de la noche y al encontrarlos, los atacaban con furia demoniaca y debían devorarlos rápidamente ya que continuamente eran sorprendidos por otros seres similares a ellos, peleándose por los despojos de sus víctimas. En cierta ocasión, un viejo cazador que iba por las montañas en busca de vizcachas, en el interior de una cueva se encontró frente a frente a un Ivanch, quien lo reto a una pelea "Si me tumbas tres veces no te comeré", le dijo. El viejo cazador no dudo entonces en dispararle una y otra vez hasta dejarlo muerto - al menos eso creía - y fue a contar esa historia a sus parientes. Sin embargo, el demonio comenzó a aparecer en los sueños de la mujer del cazador, atormentándola esa misma noche, quien se lo conto a su marido, el cual enfurecido fue en busca del Iwach, encontrándolo en su cueva y tras darle una feroz golpiza y amenazarlo con descuartizarlo, el demonio le prometió que nunca más lo haría. Al salir de la cueva, el viejo cazador tuvo sed, tomando agua del arroyo que pasaba por la entrada, pero, cuando bebía, su estómago comenzó a crecer rápidamente, explotando como un globo, y del interior de su cuerpo, salieron mariposas azules. Desde ese momento, solo se han visto a estos insectos. pero nunca más a los Ivach” termina el relato. Cabe precisar que, en la cosmovisión andina, el miedo existencial a la muerte no existe de la misma manera que en Occidente, ya que no se concibe como un final absoluto, sino como una transición cíclica, una transformación y la continuidad del ser dentro del cosmos. La muerte y la vida se entienden como dos caras de la misma moneda, integradas en un equilibrio natural y recíproco. ¿Por qué el hombre andino no vive con angustia ante la muerte? Para ellos, es un viaje y un tránsito, ya que la muerte es considerada como la culminación de una etapa terrenal y el inicio de un viaje hacia otra dimensión (frecuentemente asociada al Uku Pacha o mundo de abajo); De otro lado, es una relación de reciprocidad con los ancestros, ya que creen que los difuntos no desaparecen, porque siguen formando parte activa de la familia y de la comunidad. No es de extrañar que cuando visitan los cementerios - especialmente el día de los muertos, el 1 de noviembre - los vivos acuden a conversar con ellos, ofreciéndoles comida, chicha, y celebrando rituales anuales en un diálogo constante que desdramatiza la desaparición física; Asimismo, es una ausencia del concepto de "Juicio Final" punitivo, ya que a diferencia del temor cristiano al castigo eterno o al infierno, en el mundo andino prehispánico la muerte no arrastra esa carga de culpa moral. El dios prehispánico del inframundo, Supay - demonizado durante la colonización española y asociado con el diablo - originalmente estaba ligado al equilibrio, la regeneración y la celebración de ciclos agrícolas. Por cierto, aunque no se teme al acto de morir en sí, sí existe temor o preocupación profunda ante tres situaciones específicas, por ejemplo, a una mala despedida ritual. Sucede que el ser humano posee varios componentes espirituales (como el ánimo) que deben ser despedidos con ritos rigurosos. Si la comunidad o la familia no realiza los rituales funerarios correctos (ofrendas, lavado de ropa, banquetes), el espíritu puede quedar atrapado o "descontento", lo que andinamente se cree que atrae desgracias, enfermedades o más muertes a los vivos; Por otro lado, una interrupción abrupta de los ritos (Muerte violenta), es el verdadero quiebre psicológico y comunitario ocurre cuando factores externos (como guerras, masacres o pandemias) impiden velar y enterrar los cuerpos adecuadamente. No poder "reordenar" la vida de los vivos a través del rito fúnebre genera un trauma profundo; Finalmente, está el Mancharisqay (Mal del susto), ya que más que temerle a estar muerto, se teme a que un susto fuerte en vida provoque que el alma se desprenda del cuerpo de forma prematura. Si no es sanada por un curandero, esta pérdida del alma debilita a la persona y puede conducirla a una muerte desequilibrada.
martes, 1 de septiembre de 2026
APASANCA: ¿Un temible portador de la muerte?
La palabra "apasanca" proviene del quechua apassánka y se utiliza para referirse a las tarántulas grandes y peludas, las cuales como podéis suponer, por su apariencia causan temor a muchos, siendo protagonistas de una serie de mitos y leyendas muchas veces exageradas. En cuanto a su origen, la raíz quechua apassánka nos da pistas sobre el significado original. Aunque no existe una traducción única y definitiva, se puede interpretar como "la que lleva a cuestas" o "la que carga". Esta interpretación podría estar relacionada con la apariencia del arácnido, que parece "cargar" su abdomen, o con la creencia de que transporta sus crías sobre su cuerpo. En las culturas andinas, donde el quechua es una lengua importante, las apasancas a menudo se asocian con mitos y leyendas. Algunas comunidades las consideran animales de poder, símbolo de protección o incluso de la Madre Tierra (Pachamama). Otras, en cambio, les atribuyen propiedades medicinales o venenosas, aunque hay quienes los ven como portadores de la muerte, ya que se dice que suelen aparecer junto a los moribundos, lo que refleja la compleja relación entre los humanos y estos arácnidos. Cabe precisar, que las apasancas, pertenecientes a la familia Theraphosidae, se caracterizan por su gran tamaño, que puede superar los 20 cm en algunas especies, su cuerpo cubierto de pelos, algunos de los cuales pueden ser urticantes, sus hábitos nocturnos y su dieta, que consiste principalmente en insectos, aunque algunas especies también pueden capturar pequeños vertebrados. Pero a pesar de su imponente aspecto, las apasancas no suelen ser agresivas con los humanos, siempre y cuando, claro está, que no las molesten. Su veneno, aunque doloroso, rara vez es mortal, excepto en casos de alergia. A pesar de todo lo malo que se dice de estas criaturas - muchos las matan a pedradas al verlas - es importante desmitificar su peligrosidad y promover su conservación, ya que desempeñan un papel importante en los ecosistemas. Y es que la apasanca, más que una simple tarántula, representa un vínculo con la cultura andina y la riqueza de la naturaleza. Como sabéis, las tarántulas tienen la extraña capacidad de cautivar nuestra imaginación, despertar nuestra curiosidad y provocar emociones intensas. Para quienes las aprecian y las crían, estos insectos peludos evocan asombro y admiración. Desafortunadamente, para quienes sufren de aracnofobia, pueden convertirse en pesadillas, criaturas que parecen demasiado aterradoras para existir. De una forma u otra, estos animales provocan una reacción. Obviamente, no ayuda que estos animales se hayan utilizado tradicionalmente en películas y series de terror como sustos fáciles. Solo en los años 50, la llegada del autocine propició varias películas de terror centradas en tarántulas y arañas, como Tarantula (1954), The Incredible Shrinking Man (1957) y Earth vs. the Spider (1958). A lo largo de los años, han aparecido en docenas de otras películas y series de televisión. Los medios nos han enseñado desde el principio que las arañas son algo a lo que temer… monstruos sedientos de sangre que existen solo para clavar sus colmillos venenosos en nuestra carne. Por lo tanto, no es de extrañar que estos temibles, pero incomprendidos, depredadores sean objeto de mitos increíbles y a menudo divertidos. Con más gente interactuando en redes sociales que nunca, algunos de estos rumores de décadas de antigüedad finalmente se están desmintiendo. A medida que más personas se interesan por la aracnocultura y la cría de tarántulas, se informan más sobre estos maravillosos animales. Poco a poco, se está difundiendo la verdad y se están corrigiendo estas falacias. Lamentablemente, no todo es bueno. Muchas de estas ideas erróneas han cobrado nueva vida, ya que una publicación inexacta puede llegar a cientos de personas al ser compartida y republicada como si fuera cierta. Algunas de estas leyendas urbanas son difundidas por personas que desconocen el comportamiento y las capacidades físicas de estos animales. Otras, lamentablemente, están más relacionadas con la afición y son propagadas por cuidadores excesivamente precavidos o mal informados. Y, como ocurre con la mayoría de los mitos y leyendas, algunas parecen funcionar como una advertencia para quienes podrían encontrarse con estos animales o pretender tenerlos como mascotas. Veamos algunos de ellos: 1- “Las tarántulas son agresivas y te perseguirán cuando ataquen” Sinceramente, la idea de una tarántula persiguiendo a alguien por la habitación es ridícula. Para empezar, la mayoría querrá regresar a la madriguera que defiende. Perseguir a un enemigo a largas distancias lo dejaría peligrosamente expuesto. Además, cualquiera que haya trabajado con ellas sabe que generalmente se mueven en ráfagas cortas, que pueden ser muy rápidas. Sin embargo, las tarántulas suelen detenerse a descansar y recuperarse luego de recorrer una distancia relativamente corta. En cuanto a animales, son velocistas, no maratonistas. Por lo general, si salen corriendo, lo harán alejándose de ti; 2- “¡Las tarántulas pueden saltar hasta 3 metros para atacar!” Mucha gente cree que las tarántulas son capaces de realizar increíbles proezas de atletismo arácnido, que suelen mostrar en un intento frenético de atacar a un humano desprevenido. Esto, como podéis suponer, es una tontería. Si bien las especies arborícolas pueden saltar distancias más cortas de rama en rama (o de tu mano a tu pecho), no llegan ni cerca de 1,5 a 3 metros. Además, no saltan en el aire; estos saltos son verticales. Y las tarántulas terrestres "se abalanzan" unos centímetros sobre su presa, pero una caída de más de unos pocos centímetros podría matarlas. Un salto de varios metros resultaría en una tarántula aplastada al aterrizar. Tengan la seguridad de que definitivamente no son cajas sorpresa con colmillos; 3- “Las tarántulas atrapan a sus presas con telarañas” Si bien las tejen, no las usan como las arañas verdaderas. Pueden utilizar su seda para revestir sus madrigueras, como sistema de detección de presas en la entrada de sus guaridas o para crear una alfombra segura y cómoda donde mudar la piel. Al explorar, también pueden dejar un hilo fino que les sirve de guía para recordar por dónde han estado. Sin embargo, no tejen telarañas para atrapar a sus presas; 4- “Las tarántulas son venenosas” Aunque no lo creas, existe gente que se las comen, y no se mueren por hacerlo. Los animales venenosos, como la rana dardo, deben tocarse para causar daño. En cambio, las tarántulas y las serpientes, inyectan su veneno mediante mordeduras. Aunque estos términos se usan a menudo indistintamente, no son lo mismo; 5- “Esta especie es de gran tamaño alcanza entre 10 y 12 pulgadas” De acuerdo, es cierto que la tarántula más grande jamás medida, una T. blondi, tenía 30 cm de envergadura diagonal de patas, y es posible que existan otras especies que alcancen esta dimensión monstruosa. Sin embargo, las arañas de este tamaño son la excepción y no la regla. La verdad es que, aunque estos géneros pueden alcanzar un gran tamaño, lo normal es que midan entre 20 y 23 cm como máximo; 6- “A las tarántulas se les pueden extraer los colmillos mediante un procedimiento quirúrgico” Una vez más, otro mito inquietante, aparentemente inventado por empleados de tiendas de mascotas deshonestos o mal informados. Para convencer a los clientes de que sus tarántulas no representan ninguna amenaza, les dicen que a todas sus arañas les han extirpado los colmillos para evitar que muerdan. En algunos casos, es simplemente una mentira, ya que, al no tenerlos, moriría de hambre o quedaría temporalmente incapacitada hasta que les vuelvan a crecer; 7- “Las picaduras de tarántula son tan dolorosas como las de abeja” Sinceramente, creía que este mito ya había desaparecido, pero lo vi resurgir recientemente en una red social. Durante años, se decía que las picaduras de tarántula eran peores que las de una abeja. Estoy seguro de que este mito surgió en los años 70 y 80, cuando la mayoría de la gente solo tenía ejemplares del Nuevo Mundo, cuyas picaduras no son tan dolorosas; 8- “Las picaduras de tarántula pueden ser mortales” Este rumor es como la versión malvada de "Las picaduras de tarántula duelen casi tanto como las de abeja". La verdad es que nunca se ha reportado la muerte de una persona directamente por una picadura. Si bien el veneno puede causar un dolor intenso y otros síntomas aterradores, no es mortal. Se han registrado dos casos de personas que fallecieron por complicaciones secundarias atribuidas a las picaduras: una por septicemia y otra por gangrena. Sin embargo, ambos incidentes ocurrieron hace más de 100 años, antes de la medicina moderna e incluso del uso de antibióticos. Hoy en día, ambas personas habrían sobrevivido con el tratamiento médico adecuado. Ahora bien, si consideramos cuántas personas viven en zonas donde las tarántulas son autóctonas y cuántas las tienen como mascotas en todo el mundo, cabría pensar que alguien ya habría muerto si sus picaduras fueran mortales. De hecho, es probable que haya más probabilidades de que te caiga un rayo a que mueras por la picadura de una tarántula. Aunque esta lista es bastante larga, estoy seguro de que existen muchos otros mitos acerca de estas criaturas, cuyo aspecto intimidante le ha dado mala fama, aunque de forma injusta.



