martes, 31 de marzo de 2026

CONTROVERTIDOS DESDE SU ORIGEN: ¿Dónde se encuentran las reliquias de la Pasión?

Para un mundo informado sólo por los ojos de la carne, la Semana Santa apenas representa un espacio de "reflexión y purificación de la memoria". Alguno más piadoso, quizás, sólo concentre la mirada en la fiesta de la Resurrección, obviando implícitamente los sufrimientos inenarrables de la Pasión y de la Cruz. La ciencia, por su parte, se empeña en "desmitificar" la tradición y la fe, confundiendo con fraudes y engaños a los fieles poco instruidos con sensacionalismo barato. La prensa corre con gran parte de la responsabilidad al difundir semejantes sandeces y medias verdades. Con el correr del tiempo, es verdad, muchas de las impresionantes revelaciones caen en el olvido o el descrédito, pero en el corazón de las personas queda la sensación de desacralización. Un caso típico ha sido el montaje paracientífico y manipulador del Santo Sudario, la mortaja con la que se envolvió el cuerpo de Cristo al descenderlo de la Cruz y darle sepultura. ¿Cuántos ilusos aún repiten con tono seguro las irresponsables afirmaciones que la prensa, que se apresuró a divulgar descubrimientos sobre el fraude que representa el Santo Sudario de Turín? Evidentemente ninguno de estos personajes conoce los dictámenes de la ciencia profesional que concluyó certificando la autenticidad de la preciosa reliquia. Valga como referencia la conversión de investigadores tras el proceso de estudio y verificación. Pero como el escándalo vende, aún queda quien asegure que se trata de una invención medieval realizada por medio de complejos procesos holográficos para producir el efecto 3D cuando en el siglo XIX se mirase el negativo y se ampliaran, por ejemplo, la zona de los ojos y se observase sobre ellos monedas romanas del año 30 según la costumbre local. De todo eso y mucho más deberemos soportar cada Semana Santa, repetidos ad nauseam por todos los medios de comunicación esmerados en entrevistar desconocidos expertos en negar todo lo afirmado y en afirmar todo lo negado. Por cierto, cabe precisar que un silencio revelador es el que se hace en torno a todas las reliquias que se conservan de la Pasión de Cristo. ¿Quién se ha enterado de su existencia o ha recibido la sugestión de visitarlas y venerarlas con piadoso amor? La cristiandad cuenta con decenas de ellas. Todas son testimonios ciertos de la veracidad histórica de los Evangelios y obligan - forzosamente - a darles aceptación. Cosa aparte es la rebelión a la consecuencia que ello implica, esto es, la suprema virtud y verdad que de ellos emana y la necesidad de seguir a Cristo a riesgo de la condenación eterna. Examinemos, en tanto, el glorioso panorama que nos ofrece la Santa Iglesia, Maestra infalible de la Verdad y depositaria de tan ricos dones. El Santo Sudario: Es quizá la reliquia más conocida, celosamente custodiada en la capilla de la Sábana Santa, anexa a la catedral de Turín en Italia. Mientras algunos controvertidos estudios la fechan en la Edad Media, otros han concluido que esto sería inviable debido al grado de conocimiento que implicaría la realización de una imagen semejante en esa época; Santa Cruz: La Vera cruz o Lignum Crucis fue el instrumento donde Jesucristo fue crucificado. La cristiandad consideró auténtica la encontrada en Tierra Santa por Santa Elena, madre del emperador Constantino I. Fracciones y astillas pertenecientes a dicha Cruz están esparcidas por toda la cristiandad. Su exagerado número hizo decir a Calvino que "Si juntáramos todas las partes de la cruz, podriamos hacer un barco". Los trozos más grandes se conservan en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén de Roma]; La Corona de Espinas: Se supone que la misma que fue usada en Cristo al momento de su crucifixión, esta custodiada en la Sainte Chapelle, construida por Luis IX de Francia en 1248 para recibir en ella dicha corona y guardar otras diversas reliquias, (perdidas en su mayor parte durante la Revolución francesa). La corona (ya sin espinas) se guardaba en la catedral de Notre Dame, hasta el incendio del 2019, del cual la reliquia se salvó- Las espinas están esparcidas en relicarios por toda la cristiandad; La Lanza del Destino: Se denomina así a la lanza que tradicionalmente se dice usó el centurión romano Longinos para atravesar el costado de Cristo. Si bien se dice que esta se conserva en la Basílica de San Pedro, la más conocida se encuentra expuesta en el Schatzkammer (Tesoro Imperial), que es una de las colecciones del Palacio Imperial de Hofburg, considerada como parte del Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum); El Santo Grial: Se define entre otras interpretaciones, al cáliz que uso Jesús en la Última Cena (y que también parece haber sido un cuenco donde José de Arimatea recogió la sangre del crucificado). Al respecto, el Santo Catino de Génova, el santo Cáliz de la Catedral de Valencia y el cáliz de León son los que tradicionalmente, se han disputado ser los verdaderos; Los Clavos de la Pasión: La tradición enseña que fueron tres los que tuvieron suspendido al Salvador del mundo: uno entero se conserva en Santa Cruz de Jerusalén, en Roma; otro en la capilla del Palacio Real de Madrid, y otro se ha distribuido a diversas iglesias de la cristiandad. Además de esos clavos, se veneran otros que también eran de la cruz, ya que los brazos de la misma estaban clavados a la madera; El INRI: El Titulus crucis conocido comúnmente por su sigla INRI, es lo que queda de una deteriorada tabla de madera, mostrada en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, aunque si bien se cree que parece tratarse del original, también puede ser la réplica directa del mismo; El Velo de la Verónica: Se trata de un paño, del cual se dice que recogió la sangre del Rostro de Jesús, camino al calvario. Según la tradición, este paño lleva la verdadera imagen del Señor y esta resguardado por el Vaticano, que lo exhibe en cada Cuaresma. Esta reliquia está profundamente vinculada al Vía Crucis, representando el momento en que una mujer llamada Verónica limpia el rostro de Jesús con un paño mientras va cargando la cruz. Por cierto, existen otras reliquias, no tan conocidas, pero igual de controvertidas. La Escalera Santa: Se llama así la que estando en el pretorio de Pilatos, fue santificada y regada con la sangre de nuestro Salvador: tiene veintiocho gradas; se conserva en Roma, en la iglesia que lleva su nombre, donde los fieles la suben de rodillas; La Columna de la flagelación: La principal parte se conserva en Jerusalén en la capilla que los Padres Franciscanos tienen en el Santo Sepulcro; pero se veneran partes muy notables en las principales basílicas de Roma, en la basílica del Escorial en España y en la iglesia de San Marcos de Venecia. Y paremos de contar, porque no terminaríamos con nuestra lista. Sobre si son autenticas o no, se los dejamos a los fieles ¿Vale?