TIEMPOS DEL MUNDO
martes, 27 de enero de 2026
¿EXISTIERON DRAGONES EN EL ANTIGUO PERÚ?: Una inquietante mirada a su pasado
Gran cantidad de culturas han representado dragones en sus mitos, desde Europa hasta el lejano oriente. Con las diferencias culturales que se plasma en cada mito, todas coincidían en representar al dragón como un gran lagarto o serpiente que surca los cielos. Pero ¿existió esta serpiente cósmica en la cosmovisión andina? Al igual que en las culturas anteriores, este animal mitológico fue visualizado entre las estrellas. Si en Europa y Medio Oriente tuvieron la constelación del dragón y los chinos la constelación del dragón azur del este, los andinos identificaron la constelación del Amaru, aunque en un lugar distinto a las otras culturas, ya que esta sería lo que hoy conocemos como la cola de Escorpio. Según los mitos incaicos, el Amaru ascendió al cielo (Hanan Pacha) desde las entrañas de la tierra (Uchu Pacha) para librar una lucha cósmica con el Halcón (Waman). Esta lucha quedó plasmada en el cielo en la forma de una gran estrella de fuego: Antares. Según Valcárcel, esta serpiente cósmica está relacionada con Sachamama y tenía dos cabezas. También nos dice que al alcanzar el punto de culminación en el cielo se convierte en el Arco Iris (K'uychi). De la misma manera, el escudo de armas asignado al primer Inca, Manco Cápac, figuran dos serpientes unidas por un arco iris. Curiosamente, la Huaca del Dragón en Trujillo conserva en sus muros la imagen de un dragón de dos cabezas, colocado con la forma del Arco Iris, por lo que también se conoce a este lugar como Huaca Arco Iris. Se trata de uno de los templos de adobe más enigmáticos de la costa norte del Perú. Se localiza en el distrito de La Esperanza, a escasos 5 km del centro de Trujillo. Su nombre se debe a los frisos en alto relieve que representan arcos repetidos -interpretados como arcoíris-, acompañados de serpientes y figuras zoomorfas que simbolizan la fertilidad, la lluvia y el agua, elementos fundamentales para la supervivencia en el desierto costeño. Este templo, levantado al parecer por los Chimú alrededor del siglo XI – aunque hay quienes afirmen que este adoratorio fue construido entre los años 800-1000 D.C., por el reino Mochica, de quienes los primeros se consideraban sus sucesores - es una de las construcciones que anteceden al esplendor de Chan Chan, la capital de su imperio que duro hasta 1470, cuando fue conquistada, saqueada e incendiada por los Incas. Desde entonces, la huaca quedó abandonada y cubierta por arena del desierto durante siglos, hasta que fue estudiada y rescatada del olvido en el siglo XX. El edificio está bien conservado, ello debido a que estuvo enterrado hasta la década de 1960. Su ubicación era conocida por un puñado de arqueólogos y ladrones de tumbas, pero la excavación no comenzó hasta 1963. El templo solía estar pintado, pero hoy en día sólo quedan tenues rastros de tonos amarillos. Al ingresar al templo podemos apreciar una rampa que conduce a un primer nivel que presenta figuras talladas en las paredes en forma de dragones y sobre estas figuras se representa a un arcoíris. Otra rampa, más pequeña que la primera, nos conduce al segundo nivel. En este nivel hay catorce depósitos donde probablemente se halla almacenado alimentos y ofrendas, lo que indica que no solo era un adoratorio, sino un centro de acopio de bienes para el abastecimiento de quienes vivían allí y sus alrededores. Los muros de las plataformas están decorados con bellos altorrelieves. Una figura adopta la forma de un arcoíris en forma muy estilizada en pos de engullir a un personaje, con cada cabeza. Al centro figuras antropomórficas en forma de Dragón con las fauces abiertas comparten el bocado. En tanto, una figura bicéfala posada sobre una pequeña plataforma o altar comparte entre sus fauces un tumi (cuchillo ceremonial). Cabe mencionar que, en el estudio de este templo, los investigadores encontraron veinticinco ídolos de madera, los cuales tenían aspecto jorobado, con incrustaciones de conchas en diferentes partes del cuerpo, y que posiblemente fueron usados como amuletos. Realmente es indescriptible la cantidad de figuras que uno encuentra en los muros decorados. Así, aparecen figuras antropomorfas y geométricas; unas decoraciones muy parecidas a las que encontramos en Chan Chan. Esto nos demuestra que los dragones si fueron conocidos en sus mitos y como tal representados, lo que nos lleva a la pregunta: ¿Existieron en realidad?
martes, 20 de enero de 2026
HISTORIAS DE MIEDO: El bulto
Se trata de un relato muy conocido, que sucedió en un tiempo indeterminado en Combapata (Cuzco), donde dos niñas muy pendencieras - Gumercinda y Cachirula - quienes montando al burro Mariano y acompañadas de un perro negro llamado Satanás, hacían de las suyas todos los días en el pueblo, donde al pasar por la plaza les arrebataban los mantos o le jalaban las trenzas a las mujeres, así como le quitaban el sombrero o el chullo a los hombres, escapando entre carcajadas a gran velocidad, ajenas a los insultos e incluso las piedras que les arrojaban los agraviados. En cierta ocasión ya al caer la tarde, cuando cruzaban el puente de San Nicolás para regresar a casa, se toparon con una anciana que tenía fama de bruja - llamada Tomasa Condemayta - a quien la atropellaron con el burro, cayendo esta pesadamente al suelo, quien al levantarse maldijo a la niñas con estas palabras: “Supaypaguagas, ojalá ese los lleve el diablo”. Al llegar asustadas a su casa, le contaron a su madre lo sucedido, quien les dijo que no hicieran caso a las palabras de una vieja loca, que hablaba sola por la calle y peleaba con seres imaginarios, por lo que la gente le tenía miedo, y se alejaban de ella para no pasar por su lado. Con el trascurrir de los días nada paso y el asunto quedo en el olvido, por lo que las niñas siguieron haciendo sus travesuras, como siempre. Pero cierta noche, cuando Gumercinda tenia ganas de orinar, saco debajo de la cama el bacín, pero al verlo lleno, decidió salir al patio para echarlo allí. Era ya de madrugada y hacía mucho frio, pero salió de la habitación que compartía con su hermana, y cuál no sería su sorpresa cuando se percató que en medio del patio había un bulto negro. En un primer momento creyó que se trataba del burro, el cual pensó que se había escapado de su corral. Pero al acercarse vio que, de un momento a otro, de allí salió un hombrecito pequeño de extraña mirada, vestido con poncho, chullo y ojotas, quien sin decir palabra alguna comenzó a acercarse a ella, la cual asustada y sin poder decir una palabra le arrojo el contenido del bacín bañándolo en orines, y regreso corriendo a su cuarto, cerrando la puerta con estrepito y despertando a Cachirula, quien le pregunto qué sucedía. “He visto aun duende y me quiere llevar” dijo su hermana, cuando en ese instante se abrió la puerta de par en par y vieron al enano pretendiendo ingresar. Sin poder gritar, Cachirula le quito el bacín de las manos a Gumercinda, y se lo arrojo al duende, quien cayó al suelo con gran estrepito, lo cual despertó al resto de la familia y al salir de sus cuartos vieron al engendro que intentaba arrastrar a las niñas, pero en ese instante apareció el perro, que se abalanzo sobre el duende arrojándolo al suelo en medio de la oscuridad. En ese momento los padres entraron con sus hijas a la habitación cerrando la puerta y se negaron a salir, mientras afuera solo se escuchaba gritos y alaridos. Al amanecer recién se atrevieron a hacerlo, y solo encontraron un poncho rasgado en tiras y una ojota ensangrentada, pero nada más. En eso apareció Satanás muy contento agitando la cola al verlos, pero notaron que tenia el hocico lleno de sangre. Entonces Gumercinda y Cachirula abrazaron a su perro y luego de bañarlo, salieron a la calle de vuelta a las andadas. Por cierto, del duende o de la bruja no se supo mas de ellos. Pasaron los años de aquel suceso y ya ancianas, contaban a todos que querían saber de ello. Cabe precisar que estas historias de encuentros con duendes y demonios es más común de lo que parece en los andes peruanos, demostrando que el Maligno aún se encuentra muy activo.
martes, 13 de enero de 2026
MARTES 13: El origen de una superstición que lo asocia a la mala suerte
“En martes 13 ni te cases ni te embarques” es un refrán archiconocido en los países de habla hispana. En efecto, el miedo a los martes o viernes que caen en este número es una superstición que algunos creen, otros ridiculizan y muchos simplemente ignoran. Su origen se encuentra en una serie de referencias que se remontan a la mitología de la Antigüedad, a las religiones abrahámicas y a algunas coincidencias históricas. Como sabéis, el número 13 de por sí ha tenido connotaciones negativas en muchas culturas, principalmente vinculadas a la religión. En el folklore judío son 13 los espíritus malignos; la cifra se asocia también al carnero, la víctima que Abraham debía sacrificar a Dios, y es por lo tanto un número de la muerte. De otro lado, en cristianismo dicho número tiene tres malos augurios al respecto: trece eran los invitados a la Última Cena, se cree que Jesús fue crucificado en un viernes 13 y finalmente, cuando se escribió el Libro del Apocalipsis, el Anticristo aparece en el decimotercer capítulo. Incluso en la mitología vikinga encontramos una referencia a la calamidad del número 13, ya que se asociaba a Loki, un dios traicionero y caótico, por lo que esta cifra se consideraba poco fiable. Cabe precisar que la asociación del martes 13 con la desgracia tiene origen en la divinidad romana que da nombre a este día: Marte, el señor de la guerra. Los romanos se tomaban muy en serio la influencia de los dioses en su vida cotidiana, por lo que uno violento y causante de conflictos como él no era el más indicado para presidir bodas, negocios u otros eventos que requirieran buenos auspicios. La combinación del martes y el trece como una fecha de mala suerte provendría de la fusión de la tradición romana con la cristiana. También se ha asociado a veces con la caída de Constantinopla en manos de los otomanos, en 1453, pero se trata de una creencia errónea, ya que asalto final se dio el 29 de mayo. Por su parte, un viernes 13 fue la fecha en la que, según la tradición, fue crucificado Jesús. A este episodio se suma uno que efectivamente aconteció en dicha fecha, en concreto el 13 de octubre de 1307: el inicio de la persecución contra los caballeros templarios, que acabaría con la destrucción de la orden. La fobia al viernes 13 está más extendida por la mayoría de países europeos y, por influencia cultural, en los de América, mientras que el martes 13 es más específico de los países hispanohablantes y unos pocos más. Por cierto, el 13 no es ni mucho menos el único día que carga con el estigma de la mala suerte. En Italia, por ejemplo, es el viernes 17 el de mal augurio: esta superstición proviene nuevamente de la cultura romana, ya que en numerales romanos se escribe como XVII, que reorganizando las letras se puede leer como vixi (en latín, “viví”, lo que implica estar muerto). En Japón y China, es el número 4 en general la cifra prohibida, ya que su pronunciación original es shi, que también significa muerte. La fobia al cuatro es tal que los japoneses crearon una lectura alternativa para el número, que pasó a pronunciarse yon. El número 8 también ha sido visto con recelo en algunas culturas debido a su asociación con la destrucción. En la numerología, al sumar sus dígitos (2 + 6), el número 26 se convierte en 8, lo que ha generado temor en algunos lugares. Un ejemplo notable es en India, donde el día 26 ha estado relacionado con varios desastres naturales y ataques terroristas. En Bulgaria, el número de teléfono 0888 888 888 ha adquirido una reputación siniestra. Tres personas que lo utilizaron murieron en circunstancias trágicas, lo que llevó a las autoridades a suspenderlo. Y de seguir fijándonos en todos los episodios oscuros para cada cultura del mundo, probablemente ningún día del mes estaría libre de culpa. Por otro lado, el viernes 13 tiene raíces en la tradición cristiana. La crucifixión de Jesucristo, ocurrida un viernes, y la caída de los Caballeros Templarios, un viernes 13, contribuyeron a la mala reputación de este día. En la cultura occidental, sobre todo en Europa y Estados Unidos, el viernes 13 es visto con desconfianza. La popularidad de películas de terror, como Friday the 13th, ha intensificado esta percepción. Como podéis notar, cada cultura concentra temores distintos en fechas concretas, pero el mecanismo simbólico es similar. La literatura también ayudó a fijar calendarios peligrosos. La advertencia “Beware the ides of March”, popularizada por Shakespeare, enseñó a temer un día preciso. El martes 13 opera de modo comparable: fecha, relato y memoria compartida. Con el tiempo, el martes 13 se volvió marcador social. Agendas que se evitan, reservas que se postergan y decisiones que se reprograman mantienen vivo un mito construido por capas históricas, religiosas y culturales que se refuerzan entre sí.
martes, 6 de enero de 2026
LA INQUISICIÓN CHAVISTA: Historias de horror infinito
Crucifixiones, abusos sexuales, descargas eléctricas y centros clandestinos donde los adversarios del régimen terminan colgados hasta la muerte: Estos son algunos de los escalofriantes métodos de tortura practicada por el régimen chavista desde su llegada al poder en 1999, pero que a pesar de la captura del dictador Nicolás Maduro la madrugada del sábado, siguen funcionando a plenitud como si nada hubiera sucedido, especialmente en El Helicoide, el mayor centro de torturas del chavismo. Estos métodos sanguinarios eran ya conocidos desde hace tiempo y denunciados internacionalmente, pero el régimen siempre ha tratado de minimizarlos. Así sucedió, por ejemplo, con un informe presentado hace unas semanas por la Misión Internacional Independiente de las Naciones Unidas sobre Venezuela, que documento miles de casos de víctimas que fueron “sometidas a tortura, violencia sexual y/u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes” perpetrados por las fuerzas de la dictadura chavista hasta la actualidad. La violencia y la persecución, afirma claramente el documento, es sistemática. No se trata de excesos de las fuerzas de seguridad, no se tratan de hechos aislados: en Venezuela hay un “plan orquestado al más alto nivel político, liderado por el propio Nicolas Maduro”, aseguró en conferencia de prensa la presidenta de la Misión en esa oportunidad. Los métodos de tortura, la instalación de centros clandestinos de detención y el diseño de un plan de persecución sistemática contra la oposición del régimen de Maduro recuerdan a los utilizados por las sangrientas dictaduras comunistas de Cuba y Nicaragua, que sobrevivían únicamente - cual parásitos que son - gracias al petróleo que les regalaba Maduro, pero que, tras su caída, estos envíos han sido suspendidos. Los investigadores documentaron en esa ocasión los siguientes actos de tortura, violencia sexual y otros malos tratos contra las personas detenidas: Posiciones de tensión denominadas la “crucifixión” (brazos extendidos y esposados a tubos o rejillas) y “el pulpo” (un cinturón metálico con cadenas atadas para inmovilizar la muñeca y los tobillos); -Asfixia con bolsas de plástico, sustancias químicas o un cubo de agua; Golpes, a veces con un palo u otros objetos contundentes; Descargas eléctricas en los genitales u otras partes del cuerpo; Amenazas de muerte o de violencia adicional; Amenazas de violación contra la víctima y/o sus familiares; Desnudez forzada incluso en habitaciones mantenidas a temperaturas extremadamente bajas; Estar encadenados colgados de los brazos durante largos períodos de tiempo. Las pruebas son contundentes: “los servicios de inteligencia de Venezuela cometen crímenes de lesa humanidad bajo las órdenes de las altas esferas del régimen para reprimir a la oposición”, afirmó la ONU en un informe. “Nuestras investigaciones y análisis muestran que el Estado venezolano utiliza los servicios de inteligencia y sus agentes para reprimir la disidencia en el país. Esto conduce a la comisión de graves delitos y violaciones de los derechos humanos, incluidos actos de tortura y violencia sexual”, denunció la presidenta de la Misión. Las conclusiones del informe muestran el papel del siniestro Servicio Bolivariano de inteligencia (Sebin) y la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) “para llevar a cabo estos atropellos en la ejecución de un plan orquestado por el dictador Nicolás Maduro y otras autoridades de alto nivel para reprimir a la oposición a su sangriento régimen, incluso mediante la comisión de torturas de extrema gravedad, que son constitutivas de crímenes de lesa humanidad”, señaló la misión en un comunicado. Las torturas tenían lugar en El Helicoide, en Caracas, así como en una red de 17 centros de detención clandestinos en todo el país. “Las personas detenidas en centros de detención secretos fueron sometidas a actos de tortura incluyendo violencia sexual. Las mujeres que eran llevadas a casas de seguridad fueron agredidas sexualmente y/o torturadas con asfixia, golpes y descargas eléctricas. Los varones y los objetivos militares recibieron descargas eléctricas en el cuerpo, fueron asfixiados, desvestidos y retenidos desnudos, amenazados de muerte, violados y mutilados genitalmente, y golpeados”, denunció Naciones Unidas. También indicó que estas “casas de seguridad” son administradas por Alexánder Enrique Granko Arteaga, el director de Asuntos Especiales de la DGCIM. La mayoría de estas viviendas pertenecían a presuntos narcotraficantes o familias acomodadas, y fueron incautadas por los organismos gubernamentales. Fuentes de la Misión dijeron que Granko Arteaga, considerado como uno de los funcionarios que actúa con mayor crueldad en las violaciones de derechos humanos, también dependía directamente de Maduro. Pero tras la captura de este, se encuentra con paradero desconocido. Según el análisis de la misión y la información recibida, las autoridades detuvieron a disidentes y opositores al régimen. En algunos casos, Maduro y personas de su círculo cercano, así como otras autoridades de alto nivel, “participaron en la selección de los objetivos”. El informe también cita al criminal Diosdado Cabello, poderoso dirigente chavista, como autor de órdenes para identificar a algunos de los detenidos por el Sebin. El documento también menciona a Iván Rafael Hernández Dala, quien se desempeña como Director General de la DGCIM desde 2014. Testigos que hablaron con la Misión afirmaron que desde que Hernández Dala dirige la DGCIM progresivamente ha reportado más de forma directa a Maduro que al Ministerio de Defensa. Hernández Dala ha sido objeto de varias sanciones internacionales por violaciones de los derechos humanos. Los servicios de inteligencia “han torturado o infligido malos tratos a detenidos -entre ellos políticos de la oposición, periodistas, manifestantes y defensores de los derechos humanos- principalmente en el centro de detención ‘El Helicoide’”, en la capital venezolana. Ex detenidos en este centro explicaron a la misión de la ONU las pésimas condiciones en las que se encontraban y que muchos presos “tenían que orinar en botellas de plástico”, porque sólo se les permitía una visita diaria al baño. Pero había celdas “privilegiadas” con mejores condiciones para los detenidos que podrían pagar. “Tanto el Sebin como la DGCIM hicieron uso de la violencia sexual y de género para torturar y humillar a sus detenidos”, añade. La misión, que ya presentó varios informes desde el 2020 haciendo hincapié en las violaciones de los derechos humanos en Venezuela, insiste en que estos hechos, especialmente los cometidos por el Sebin y la DGCIM, continúan hasta hoy. Y “tienen lugar en un clima de total impunidad”, apunto Francisco Cox, miembro de la misión de la ONU. Cabe precisar que, desde su creación en el 2019, el grupo de la ONU no ha sido autorizado a entrar en Venezuela y ha llevado a cabo sus investigaciones en las regiones fronterizas y a partir de entrevistas a distancia. Basa sus conclusiones en miles de entrevistas confidenciales con víctimas, sus familiares y exfuncionarios de los servicios de seguridad e inteligencia. “Venezuela sigue enfrentada a una profunda crisis de derechos humanos”, aseguró Valiñas en esa oportunidad. Otro engranaje clave del aparato de terror instaurado en Venezuela ha sido el sistema judicial. De acuerdo con los informes de la Misión, el Poder Judicial -progresivamente sometido al control del Ejecutivo- pasó de ser responsable por omisión, al facilitar la impunidad mediante la falta de investigación, a convertirse en un cómplice activo de la política del terror del régimen. No cabe duda que el demoledor informe de la ONU desenmascaro la brutalidad del chavismo, y lo desnudo frente al mundo como los asesinos que son. Lo triste es que, a pesar de la caída del sátrapa, su camarilla continua al frente del gobierno con la “bendición” de Trump, a quien por lo visto solo le interesa el petróleo, ignorando el sufrimiento de miles de venezolanos bajo el yugo chavista, que cual bestia herida, se niega a abandonar el poder.(Últimas informaciones dan cuenta que se había dispuesto el cierre de ese centro de torturas, pero esta orden ha encontrado resistencia entre los mas radicales chavistas, dirigidos por Diosdado Cabello, por cuya cabeza hay una recompensa de $25 millones por su captura)
martes, 30 de diciembre de 2025
BAÑOS DE FLORECIMIENTO: Rituales para la abundancia y la prosperidad
Se trata de un ritual ancestral de purificación y renovación espiritual que utiliza flores, hierbas (como ruda, romero, retama) y a veces sal, miel o huevos, para limpiar malas energías, atraer la buena suerte, el amor, la abundancia y abrir nuevos caminos, especialmente popular para recibir el Año Nuevo, pero también usado en cualquier nuevo ciclo vital. Consiste en una limpieza previa (a veces con huevo) y luego el baño con una infusión de estos elementos, vertiéndose desde el cuello hacia abajo mientras se visualizan intenciones, buscando la renovación física y energética. Según la tradición, el baño de florecimiento ayuda a remover bloqueos energéticos, es un ritual que invita a la introspección y autocuidado, lo cual fortalece la conexión con uno mismo y reafirma el propósito en lo que deseas manifestar. Realizar el baño es muy sencillo y con este podrás limpiar, renovar y atraer energías positivas, promoviendo bienestar en todos los aspectos de tu vida, y aquí ofrecemos como realizarlo en tu propia casa fácilmente: Ritual de Florecimiento. Paso 1: Crea un espacio cómodo y tranquilo. Prepara un ambiente tranquilo y armonioso. Decora el espacio con una vela de tu elección, inciensos y música relajante. Puedes usar el siguiente mantra que es el que tradicionalmente se utiliza en Ayurveda para remover obstáculos: 'Om Gam Ganapataye Namaha'. Este mantra, dedicado a Ganesha, el eliminador de obstáculos; Paso 2: Encuentra serenidad. Tómate unos minutos para respirar conscientemente y centrarte. Sigue este patrón: Inhala durante 3 segundos. Retén el aire por 3 segundos. Exhala lentamente durante 6 segundos. Repite cinco veces, o hasta que sientas que estás completamente en el presente; Paso 3: Identifica, deja ir y define intenciones. Con un cuaderno y un lapicero: Identifica 2 o 3 situaciones, emociones o patrones que deseas soltar antes de cerrar el año. Escríbelos con honestidad. Luego, escribe 3 intenciones, metas o sensaciones que deseas manifestar para el 2025. Imagina cómo se sentiría lograrlas y permite que esa sensación se registre en tu cuerpo; Paso 4: Libéralo con el fuego. En un lugar seguro, quema el papel con lo que deseas soltar. Observa cómo el fuego transforma tus palabras en humo, llevándote consigo lo que ya no necesitas; Paso 5: Carga tu baño con intención. Sujeta la botella de tu baño de florecimiento entre tus manos. Cierra los ojos e imagina vívidamente la nueva realidad imaginada, permitiendo que las emociones y sensaciones de tus deseos se graben tanto en ti como en el agua; Paso 6: Entibia el líquido. Vierte el contenido de la botella en una olla y calienta a fuego bajo hasta que esté tibio. Evita que hierva. Mientras se calienta, prepara tu espacio de baño con una luz bonita, una vela y música relajante. Una vez tibio, puedes agregar 3 cucharadas de sal marina (opcional) y remover suavemente. Si tienes piel sensible o heridas, omite la sal; Paso 7: Realiza el baño de florecimiento. Lleva el agua al baño, ducha o tina. Báñate primero como de costumbre, si es posible exfolia tu piel. Al terminar, con un jarro o vaso, vierte lentamente el agua del baño de florecimiento desde el cuello hacia abajo. Mientras lo haces, conecta con tus intenciones identificadas y repite con convicción: “Agradezco porque hecho está.” Repite esta afirmación tres veces, sintiendo que tus intenciones ya se han manifestado; Paso 8: Absorbe la energía. No te seques de inmediato. Permite que la energía del agua y las hierbas penetren en tu cuerpo. Usa una toalla limpia o papel toalla para dar pequeños golpecitos en la piel, evitando frotar. Luego, vístete con ropa limpia y cómoda, como una pijama o alguna ropa de colores claros. Y listo, eso es todo. Pero recuerda, es preferible hacerlo en vuestra casa y no en la calle por parte de los autodenominados “brujos” y “curanderos”, ya que es importante tener en cuenta los riesgos de algunas prácticas que estos charlatanes utilizan y que incluyen brebajes o pomadas de procedencia desconocida, las cuales puede ser perjudiciales para la salud, por lo cual tome en cuenta estas 4 recomendaciones: No ingerir brebajes ni aplicarse cremas de dudosa procedencia y sin registro sanitario, porque pueden provocar una reacción alérgica y problemas gastrointestinales; Tener cuidado con los paquetes de flores y hierbas con los que se realizan los baños de florecimiento. Aquellos que vienen embolsadas y secas no se puede determinar con precisión que plantas son y podrían estar contaminadas; Las hierbas frescas deben ser bien lavadas para evitar los gérmenes, alergias y otras afecciones a la piel; Finalmente, no es conveniente recibir las famosas “sopladas” con agua de flores, ya que podrían mezclarse con las gotículas respiratorias de quien ofrece esos baños, y vaya a saber que enfermedades tiene. Esperemos que estas recomendaciones os sean de gran utilidad.
martes, 23 de diciembre de 2025
EL NIÑO MANUELITO: Navidad en el corazón de los Andes
Producto de la nutrida imaginería religiosa que se gestó a partir de la difusión del cristianismo en América, el Niño Manuelito es como se conoce a Jesús en el Cuzco, ubicada en el sur del Perú. Según se dice, su nombre deriva de una interpretación de la profecía atribuida al profeta Isaías "de que Dios vendrá como un niño al que se llamará Emmanuel, cuyo nombre en hebreo significa 'Dios con nosotros', aunque el mismo texto dice que su nombre original será Jesús". A pesar de que su origen puede rastrearse hasta los tiempos felices del Virreynato, otras versiones sitúan la historia contemporánea de Manuelito en la década de los 70 del pasado siglo - en todo caso la revivió aunque por otras razones - cuando la dictadura velasquista en su ridículo afán de erradicar los símbolos de la Navidad por considerarlos “alienantes e incompatibles con la Revolución” desterró de las fiestas a Santa Claus, el Árbol de Navidad, el Pavo de la Cena navideña, la Chocolatada de Nochebuena y hasta los Belenes, reemplazándolos por elementos “típicamente peruanos” (?) como el Taita Noel, el Molle, el Cuy (Conejillo de Indias), el Mate de Coca y el Niño Manuelito, respectivamente. En referencia a este último - el único que sobrevivió en 1975 a la caída de régimen - se dice que representantes de la comunidad de Vilcabamba llegaron hasta el taller de Antonio Olave, uno de los artesanos más conocidos del Cuzco en el siglo XX y le pidieron restaurar una imagen de madera del niño Jesús "que había sido rescatada de las profundidades de un abismo". Olave escuchó la historia de un pastorcito que se clavó una espina en un pie para consolar a un amigo que pasaba por el mismo percance, y quedó tan impresionado con el cuento que se convirtió en su inspiración para recrear al Niño Manuelito de la época española, aunque en esta ocasión se caracterizaba porque la imagen del niño Jesús vestido con trajes típicos. Rápidamente, esta imagen pasó a formar parte de la cultura del Cuzco y hoy adorna la gran mayoría de ‘nacimientos’ en el Perú - como allí denominan a los Belenes - tanto en las iglesias como en las casas. Esa leyenda explica por qué Manuelito es también conocido como el "Niño de la espina" y se le representa con una de estas esquirlas clavada en un pie. Sin embargo, existe una diversidad de representaciones iconográficas de Manuelito en diferentes localidades del Cuzco. Estas pueden ser: sentado en un trono, echado, dormido en el pesebre, llorando con una espina en el pie ("niño de la Espina"), envuelto en pañales (Waitasqacha), como niño pastor, o el niño Varayoq (con la vara de autoridad comunal), como las versiones más conocidas. Desde la antigua capital del Imperio de los Incas, esta iconografía fue distribuida a una amplia región de los Andes e incluso pueden encontrarse vínculos con el niño Chaperito de Canta, en Lima, o el niño Lachocc de la región sur andina de Huancavelica. Otro dato notable es que en algunas localidades se cree que el niño Manuelito no es otra versión del niño Jesús, sino un personaje distinto de éste. Al niño Manuelito se le atribuye un carácter travieso propio de su edad y se cree que su imagen, entendida no como una representación sino como la dimensión corpórea del personaje real, puede salir a jugar y a recorrer los pueblos, por lo que estas imágenes deberán ser guardadas en urnas o cajas de cristal, o incluso estar encadenadas, para evitar que escapen. Como podéis imaginar, en el Cuzco Manuelito es además la figura principal del Santurantikuy, feria de imaginería artesanal en que se arman escenificaciones de la Natividad a modo de ‘nacimientos’ y que se realiza en la Plaza Mayor de la ciudad. En esta feria se venden los adornos en plata y los vestidos que se colocarán cada año a la imagen del niño que, según se supone, va creciendo y, por tanto, las prendas del año anterior "ya le han de quedar chicas". La gran valoración que tiene la imaginería tradicional cuzqueña ha hecho que especialistas en arte tradicional de diversos países adquieran Manuelitos, algunos de ellos vestidos con trajes de plata. No cabe duda que esta costumbre pervive especialmente en el interior del país debido a la profunda religiosidad que profesan, donde la fe se mezcla con la memoria de quienes nunca olvidan sus raíces.
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