TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 12 de diciembre de 2023

SHAPSHICO: Un demonio de repulsiva apariencia y oscuras intenciones

La inmensidad de la selva amazónica esconde muchos secretos, desde ciudades perdidas hasta criaturas monstruosas. Uno de esos seres es el Shapshico, un temible demonio de repulsiva apariencia y que guarda un odio infinito hacia los humanos. De pequeño tamaño, color verduzco, orejas puntiagudas, protuberante nariz, ojos pequeños y enormes colmillos, suele esconderse en la espesura del bosque listo para atacar a sus presas. Convive con la fauna, y se manifiesta para poder cometer fechorías, sin distinguir a sus víctimas, provocando espasmos, vómitos y desmayos, solo con su presencia, a fin de poder robar, ultrajar y hasta matar seres vivos, (desde animales a niños pequeños), que habitan en alejados poblados ubicados en el interior de la selva. Durante la época de la conquista española representó un nefasto peligro para los primeros colonos que no tenían idea de su existencia. Sin embargo, este demonio es sumamente vulnerable ya que su nauseabundo olor advierte a los perros de su presencia, por lo cual fue objeto de intensas cacerías, por lo que hoy en día se le considera casi extinto. Pero de que aún quedan un cierto número de ellos, puede comprobarse con las noticias acerca de sus maldades que siguen sucediéndose en diversas zonas del Amazonas, desde Loreto hasta Ucayali, según da cuenta la prensa local. Uno de esos casos ocurrió en Pucallpillo - un pueblo alejado de la ciudad de Pucallpa - donde un nativo llamado Eulogio y sus dos sobrinos se dedicaban a hacer carbón para mantener a su familia. Cierto día se adentraron en el bosque a buscar madera para su fabricación. Llevaron todo lo necesario para acampar, comida suficiente para lo que duraría la jornada, retrocarga, fósforos y sobre todo mucho tabaco, cuyo humo sirve para alejar a los malos espíritus que rondan en la selva. Habían puesto su campamento como a cincuenta metros de donde hicieron el horno para asar la madera. Luego de haber llenado todo se repartieron las tareas, Eulogio haría la comida mientras sus dos sobrinos irían siempre a revisar el horno para que no haya algún orificio en el por qué si entraba oxigeno dentro se podía quemar todo la madera hasta hacerse cenizas. También aprovechó para advertir a sus sobrinos, Pablo y Mario, sobre los Tunches y Shapshicos que rondaban por ese bosque y que mucha gente se habían perdido ahí haciendo el mismo oficio que ellos, les dijo: “Muchachos no hagan caso a nadie de por aquí porque solo estamos nosotros. No se llamen gritando sus nombres porque cuentan que por aquí hay Shapshicos que roba a la gente que entra a sus tierras, puede transformarse en cualquiera de nosotros y engañarlos, llámense silbando, tengan mucho cuidado”, fue la advertencia que hizo a sus sobrinos. Uno de esos días como ya era de costumbre, Pablo el mayor de los sobrinos se levantó muy temprano, a las cinco de la mañana para despertar a su hermano Mario e irse a revisar el horno, pero Mario como era su menor y el más miedoso no quiso ir y prefirió seguir durmiendo. Por lo que Pablo fue solo. Estando en la trocha en dirección hacia el horno, escuchó la voz de un hombre que le llamaba por su nombre, como era de madrugada todavía había sombras en la selva, no pudo verlo bien y se acercó, vio que era su tío Eulogio. “¿Tío?” Preguntó sin malicia. Si, le contesto él, ¿A dónde vas? “Estoy yendo a revisar el horno como quedamos, pero tío yo te deje en tu cama, ¿tan rápido llegaste hasta aquí?” Sí, me vine por otro lado. Mira ve hijo, estas yendo por mal camino, por allá no está el horno, si no por aquí. Pablo sin malicia alguna comenzó a seguirle. Caminaba como a dos metros detrás del hombre solo mirando su espalda. Luego de largo tiempo caminando, su “tío” le dijo: Hijo, espérame aquí, no tardo. Y se fue dejándolo ahí. El muchacho lo espero más de media hora y decidió regresar al campamento, pero ya no veía la trocha por donde siguió al “tío”, todo se veía monte y sin camino. Se asustó, busco el camino de regreso pero no había señal alguna. Eran las diez de la mañana y Pablo no volvía. Eulogio estaba preocupado por él y decidió ir a buscarlo con su sobrino Mario. Agarro su machete y su linterna, y partieron. No lo encontraron donde estaban los hornos, su tío le llamaba mediante unos silbidos peculiares como la de algún pájaro y Pablo no respondía. La preocupación de Eulogio se hacía cada vez más evidente. Decidieron entrar en lo profundo de la selva aprovechando el día, porque en la noche sería dificultosa la búsqueda y tal vez nunca lo encontrarían. Luego de estar más de una hora buscándolo, dieron con él. Estaba a dos kilómetros de su campamento. Pablo se hallaba asustado, quizás esperando la noche, sin moverse, como ido, sin espíritu, cubierto por la sombra de un árbol, abrazado a un palo sosteniendo su machete, triste y desorientado. Al ver a su tío y a su hermano que se acercaban a él, dudó; pero su tío Eulogio lo abrazó y le dijo: Hijito, te hemos estado buscando por horas, caminaste mucho, estamos lejos del campamento. Volvamos hijo, volvamos a casa. Los tres volvieron sanos y salvos. Pablo le conto su experiencia con el demonio y decidieron nunca más ir por esa zona de la selva. Si no le hizo nada fue por el machete que portaba, caso contrario no se hubiese tenido más noticias de él.

martes, 5 de diciembre de 2023

MANUSCRITO 512: ¿Un antiguo texto que describe una civilización perdida en el Amazonas?

Durante siglos, exploradores se han visto entusiasmados en lanzarse a recorrer la peligrosa selva amazónica - ubicado principalmente entre Brasil y Perú - un lugar prácticamente desconocido en el pasado, en busca de la mítica ciudad de El Dorado, donde se dice que los Incas habían acumulado fabulosas riquezas para ponerlas a salvo de la codicia española. Ubicado en algún lugar remoto del Amazonas, muchos aventureros la han buscado afanosamente sin éxito. Pero no se dan por vencidos ya que -aseguran - que debido a la inmensidad de la selva es muy difícil encontrarla, pero aun así, no cesan en su empeño. Al respecto, un documento críptico conocido como Manuscrito 512, relata el hallazgo de una ciudad ubicada, esta vez en las profundidades de la selva del Brasil. La narración del documento sirve como preámbulo cautivador de un misterio intrigante que ha desconcertado a historiadores y exploradores durante siglos. Se cree que este documento críptico relata el descubrimiento de una ciudad antigua y abandonada, ubicada en lo profundo del interior de Amazonas. La historia de esta civilización perdida, según el Manuscrito 512, tiene sus raíces en el siglo XVIII y desde entonces ha provocado una ola de búsquedas especulativas y debates académicos. La historia del Manuscrito 512 comienza en el año 1839, cuando Manuel Ferreira Lagos, un naturalista experto, se topó con este enigmático documento en la colección de la Biblioteca Nacional de Brasil. El manuscrito tenía un título extenso, que se traducía aproximadamente como “Relación histórica de un asentamiento oculto, grande y muy antiguo sin habitantes que se encontró en el año 1753”. Lagos presentó el artículo al Instituto Histórico y Geográfico de Brasil, donde luego fue publicado en su revista, con un prefacio que lo vinculaba al infame caso de Roberio Dias, también conocido como “Muribeca”. Dias fue un notorio explorador que fue detenido por la corona portuguesa por ocultar información sobre valiosas minas en Bahía. Para aquellos que nunca oyeron hablar de Muribeca: desde el siglo XVI, los aventureros han estado obsesionados con encontrar minas de oro y plata en Brasil, particularmente la Mina Perdida de Muribeca. Roberio Dias era dueño de una rica mina de plata en algún lugar del interior de Brasil, explotada por indígenas y que se rumoreaba tenía miles de años. El padre de Roberio Dias era un medio indio llamado Muribeca. Había heredado la mina de su padre, un portugués sobreviviente de un naufragio que vivía con una tribu india amiga y que luego se casó con una india. Aunque Dias era muy rico, era un plebeyo y, peor aún, un mestizo, un nombre que se le da a alguien cuya sangre es en parte india. Una cosa que Dias siempre quiso en la vida fue un título, un certificado de nobleza. Y así viajó a Madrid y le propuso un trato al Rey (entonces de España y Portugal), ofreciéndole todas las riquezas de sus espléndidas minas a cambio del título de “Marqués de las Minas”. El monarca se negó. En cambio, se selló el certificado de Dias y se ordenó que se le entregara a Dias cuando se revelara la ubicación de las minas. Pero de camino a las minas, Dias convenció al capitán del barco para que abriera las órdenes antes de que llegaran a Bahía. Para su sorpresa y consternación, Dias se enteró de que no sería el Marqués de las Minas. Contrariamente a lo que había prometido el Rey, las órdenes selladas declaraban que Su Majestad había dispersado una comisión militar a la zona con Dias como ‘capitán’. Comprensiblemente, este se negó a revelar la ubicación de las minas, por lo que fue detenido. Dias estuvo preso en un calabozo en Salvador durante dos años. Pero aun así, se negó a hablar. Finalmente, se le permitió comprar su libertad y en 1622 murió. Sin embargo, la ubicación secreta de las minas fue a su tumba con él. Se lanzaron muchas expediciones para encontrar estas minas, y la mayoría nunca regresó. El manuscrito parece ser una transcripción de una obra original perdida y se presenta como un informe histórico. Ciertas secciones del documento se han deteriorado con el tiempo, lo que ha dado lugar a que falten fragmentos de texto. Sin embargo, las porciones sobrevivientes cuentan una historia fascinante. La narración detalla el viaje de un coronel portugués (nombre desconocido) y su equipo, quienes se sintieron atraídos por una imponente cadena montañosa que brillaba en la distancia. Al llegar a la cima, descubrieron un asentamiento que inicialmente confundieron con una ciudad costera. En una inspección más cercana, se dieron cuenta de que la ciudad estaba en ruinas y abandonada. La entrada estaba adornada con un triple arco, que recuerda a los arcos triunfales romanos, con inscripciones en un idioma irreconocible. La plaza de la ciudad albergaba un pedestal negro con una estatua de un hombre apuntando hacia el norte, un gran edificio adornado con varios relieves e incrustaciones, y “agujas romanas” u obeliscos en cada esquina…. Obviamente no se trataba de El Dorado de los Incas. También descubrieron una mansión en el campo fuera de la ciudad, que contenía casas separadas que rodeaban una gran sala central, posiblemente un atrio. Entre 1841 y 1846, el Instituto Histórico y Geográfico Brasileño patrocinó numerosas expediciones para localizar la ciudad pérdida. Padre Benigno Jose de Carvalho dirigió estas búsquedas a través de la Chapada Diamantina, una región conocida por sus formaciones rocosas únicas. A pesar de la diligencia informada por Carvalho, las expediciones no produjeron ningún hallazgo sustancial, lo que generó una atmósfera de desilusión y escepticismo. Se han propuesto varias teorías y especulaciones para explicar los orígenes y la existencia de la ciudad perdida descrita en el Manuscrito 512. Algunos eruditos creían que el relato podría ser auténtico, citando evidencia de grandes ruinas y relatos de esclavos fugitivos y nativos que vivían en la zona. Por el contrario, otros historiadores descartaron el relato como mera ficción, atribuyendo la descripción de la ciudad a las inusuales formaciones rocosas de la Chapada Diamantina. Independientemente de las teorías en conflicto, el Manuscrito 512 continúa siendo un tema de fascinación y debate en los círculos históricos. El descubrimiento del Manuscrito 512 y su intrigante narrativa alimentó la idea de una civilización avanzada y oculta en Brasil, un país que recientemente había obtenido la independencia y buscaba construir una fuerte identidad nacional. El relato del manuscrito fortaleció la teoría de que una antigua civilización greco-romana pudo haber existido en Brasil en algún momento remoto. El misterio de la ciudad perdida descrito en el Manuscrito 512 inspiró numerosas expediciones y búsquedas para desenterrar esta civilización oculta. Desafortunadamente, estas búsquedas fueron en gran parte infructuosas, y la ciudad descrita en el manuscrito permanece sin descubrir hasta el día de hoy. El enigma del Manuscrito 512 continúa cautivando las mentes de historiadores, exploradores y entusiastas por igual. Su narrativa, aunque envuelta en misterio y especulación, ofrece una tentadora visión de la posibilidad de una civilización perdida hace mucho tiempo que yace sin descubrir en el corazón del Brasil. Si bien la verdad de la ciudad descrita en el Manuscrito 512 sigue siendo esquiva, la búsqueda de esta civilización oculta continúa.

martes, 28 de noviembre de 2023

YO VISITE GANÍMEDES: ¿El verdadero testimonio de un viaje interestelar?

Como sabéis, la presencia de seres de otros planetas es un tema que siempre genera debate. Para algunos es un hecho indudable y para los descreídos, no pasa de ser fruto de la imaginación. En ese sentido, hace unos años en el Perú se creó una legión de fanáticos dedicados al tema de la ufología y que parecen ver platillos voladores en todos lados. Pero toda esa fiebre tuvo un inicio en el país andino y fue con la publicación del libro ‘Yo visité Ganímedes’, en octubre de 1972, escrita por Yosip Ibahim. Desde su aparición, se ha convertido en uno de los libros más vendidos de la literatura peruana del siglo XX. A menos de seis meses de su estreno en las librerías, una segunda edición ya salía a la venta. Y antes de llegar al año, una tercera edición veía la luz. Tras cumplir el año de su publicación, la obra traspasaba fronteras llegando a Ecuador y Colombia. Desde su primera edición, en 1972, y hasta marzo de 1980 (nótese que solo habían pasado ocho años) ya el libro en mención había alcanzado las 36 ediciones y crearon una legión de fieles seguidores en países como Argentina y Méjico. Tal vez esa situación particular y el hecho de que ‘Yo visité Ganímedes’ haya sido presentado como un verdadero testimonio de un viaje interestelar ayudaran a la popularidad de la obra que relataba las aventuras de Pepe, el protagonista, en su visita al satélite natural más grande que tiene Júpiter. En las primeras páginas, el lector se entera de la historia de cómo el autor descubre que su amigo de la infancia (y recientemente viudo) Pepe guardaba celosamente el secreto de sus contactos con seres de otros planetas en su casa de Monterrico. Desde la segunda parte hacia adelante, es una crónica detallada de todo lo que Pepe ve en tierras extraterrestres. Según el protagonista de la alucinante historia, los seres que vivían en este planeta habían alcanzado la perfección gracias a la cooperación mutua. Describía un lugar donde no había crímenes, por lo que no se necesitan armas. Todo es paz y amor. En resumen, seres que debían ser vistos como ejemplo para los seres humanos para alcanzar la prosperidad eterna. Pero esta tierra prometida intergaláctica no podía ser solo un sueño inalcanzable. Más bien, la obra señala que toda la humanidad podrá ser transportada hasta Munt, a partir del 2001. El único requisito era seguir las enseñanzas del libro. Tal fue el éxito de ‘Yo visité Ganímedes’ que el autor Yosip Ibrahim tuvo que salir a dar la cara. Todos querían saber quién era el viajero espacial. Ahí el público se dio cuenta que su verdadero nombre era José Rosciano Holder. Nacido en Lima un 4 de noviembre de 1908, a Holder le llegó la fama como escritor a una edad ya avanzada. Tras publicar ‘Yo visité Ganímedes’ (en 1972) y de sus varias ediciones, al año siguiente público ‘Yo pacté con los muertos’ (1973), ‘Mi preparación para Ganímedes’ (1975) y ‘El misterio del ídolo de oro’ (1978). Ninguna alcanzó, ni por asomo, la fama que había alcanzado su ópera prima. Quizá haya sido que esa inesperada atención de la prensa le prestó lo haya aturdido un poco y dio varias versiones sobre el origen del libro. En una de las tantas entrevistas que dio en el Perú y en otros países, dijo ser el representante de Yosip Ibrahim. Y en ese papel, también había sido testigo de cómo el autor (él mismo) había subido a una de las naves extraterrestres y partido rumbo a su destino. En otras palabras, lo despidió como se despiden a los amigos. Sin embargo, en la publicación española Año/Cero ‘confesó’ que sí había visitado Ganímedes “pero solo de manera astral”. A principios de la década de 1990, cuando ya tenía 84 años, Rosciano Holder, y la conciencia le pesaba, ofreció una serie conferencias en diversos puntos de Lima, en la que finalmente reconocía que todo había sido un engaño. La justificación que usó fue que su verdadera intención fue llevar un mensaje de positivismo y amor entre todos los seres humanos. Lo sorpresivo fue que nadie parece haberle creído ni una sola palabra de lo que dijo en esa oportunidad. El escritor murió en septiembre de 1992. Pero su legado continúa hasta hoy, ya que muchos de los que han leído ‘Yo visité Ganímedes’, y que son amantes de la ufología, siguen tomando como cierta cada una de las palabras que ahí está escrita. A pesar de que el apocalipsis que debía ocurrir en el 2001, nunca llegó. En ese sentido, el famoso libro, y su obra en general, ha sido tomada en cuenta para darle forma a una de las razas de alienígenas más famosas de la mitología extraterrestre: los nórdicos o los pleyadianos. Según los teóricos de los antiguos astronautas, estos serían totalmente diferentes a los de la raza conocida como los ‘grises’ o Zeta Reticulanos. De igual manera, los que siguen creyendo que ‘Yo visité Ganímedes’ es una obra basada en la realidad, creen que los oriundos de este lugar vienen de la constelación de Sirio o de la de Orión. En fin, el libro en cuestión ha tenido más reimpresiones en varias partes del mundo. Y en estos tiempos modernos, hay varias cuentas de YouTube que hacen las funciones de audio libro y narran el libro completo.

martes, 21 de noviembre de 2023

¿ ARTEFACTO FUERA DE LUGAR?: Un misterioso ‘teléfono’ Chimú de 1,200 años de antigüedad

Conservado en el National Museum of the American Indian (NMAI - Museo Nacional de los Indios Americanos) se encuentra un extraño artefacto de 1.200 años de antigüedad, perteneciente a los Chimú (Perú), siendo encontrada entre las ruinas de su capital por un explorador alemán, por lo que de acuerdo a su apariencia, podría tratarse del ‘teléfono’ más antiguo del mundo. El citado artefacto sorprende a casi todo el mundo que lo ve por primera vez. Descubierto en las ruinas de Chan Chan (capital del Imperio Chimú) se cree que este delicado aparato para comunicarse fue fabricado hace unos 1.000 años, y es conocido como el ejemplo más antiguo de tecnología telefónica del Hemisferio Occidental. Este aparente “objeto fuera de lugar” pone de manifiesto la impresionante capacidad inventiva del los Chimú, cuya civilización se desarrolló en el valle del río Moche, al norte del Perú. Al respecto, el comisario del NMAI, declaró al Smithsonian, “Es algo único. Solo se ha descubierto uno. Procede de la consciencia de una sociedad indígena que no conocía el lenguaje escrito.” Este antiguo ‘teléfono’ parece ser un rudimentario aparato de transmisión del habla, muy similar al ‘teléfono de latas’, conocido desde hace cientos de años, pero que se popularizó sobre todo en el siglo XIX. Constaba habitualmente de dos latas metálicas conectadas mediante un hilo, y se empleaba tanto para hablar como para escuchar; por aquel entonces se consideraba en gran medida una novedad. Este antiguo aparato Chimú, por describirlo de algún modo, está compuesto por dos tallos de calabaza unidos por un cordel. Los tallos de calabaza, cada uno con una longitud de unos 9 centímetros (3,5 pulgadas) están barnizados con resina y actúan como transmisores y receptores de ondas sonoras. Cubriendo las bases de los tallos hay una membrana de piel estirada. La línea “telefónica” de 22,80 metros (75 pies) que conecta ambos extremos está hecha de hilo de algodón. La simplicidad del aparato oculta sus implicaciones. Este artefacto único es más de mil años anterior a las primeras investigaciones sobre teléfonos de 1833 (que se iniciaron con dispositivos unidos por cables no eléctricos). Cabe precisar que el aparato, hecho con tallos de calabaza y un hilo, es demasiado frágil como para someterlo a pruebas físicas, pero los investigadores aún tienen la posibilidad de descubrir de qué forma funcionaba este mecanismo. Sin embargo, lo que aún deben seguir preguntándose es para qué utilizaban los Chimú este antiguo teléfono: ¿cuál era su propósito? Ya que sabemos que los Chimú eran una sociedad fuertemente jerarquizada, parece razonable que solo la aristocracia o la clase sacerdotal tuvieran acceso a una herramienta tan valiosa. Este preciado ‘teléfono’, con su aparentemente mágica capacidad para transmitir las palabras a distancia para que puedan llegar directamente a oídos del receptor era “una herramienta diseñada para la comunicación de alto nivel”, afirma el comisario del NMAI. Pudieron existir numerosas aplicaciones para este invento, como por ejemplo permitir la comunicación entre asistentes o sirvientes y personajes de más alto rango a través de cámaras o antesalas. No se habría necesitado un contacto cara a cara, lo que fortalecería la jerarquía y supondría una mayor seguridad. Como muchas otras antiguas maravillas, pudo ser también un aparato destinado a impresionar a los fieles. Voces misteriosas emitidas por un objeto en manos de un sacerdote podrían haber impactado y convencido a las gentes de la importancia, categoría y poder de la clase sacerdotal “que podía comunicarse con los dioses” O también hay quien considera que este curioso objeto con su tallo de calabaza y su hilo no era más que un juguete para niños. Si estos inventos en su versión moderna no son objetos sagrados ni religiosos para nosotros, ¿por qué habrían de serlo para las gentes del pasado? El aparato estaba en posesión del Barón Walram V. Von Schoeler, un aristócrata prusiano, al que se describe de forma menos lisonjera como “un oscuro aventurero al estilo de Indiana Jones.” Participó en numerosas excavaciones durante los años 30 en el Perú, y quizás fue él mismo quien desenterró este instrumento de las ruinas de Chan Chan, que tras su caída, fue saqueada, incendiada y abandonada, siendo cubierta por las arenas del desierto peruano. El barón distribuyó su colección entre varios museos, y el misterioso aparato en cuestión acabó finalmente en unas instalaciones de almacenamiento pertenecientes al Museo Nacional de los Indios Americanos de Maryland, en los Estados Unidos, donde se le trata con suma delicadeza, controlando la temperatura y otras condiciones ambientales a las que está sometido para conservar el que se considera uno de los mayores tesoros de este museo. A su vez, Ramiro Matos, antropólogo y arqueólogo especializado en el estudio de las Culturas Andinas explica que “Los Chimú eran un pueblo diestro e ingenioso,”, que poseía una impresionante capacidad para la ingeniería. Esto queda demostrado por sus sistemas hidráulicos de irrigación mediante canales y sus muy detalladas y elaboradas piezas de artesanía del metal y de otros materiales. Los Chimú tenían como su capital a la ciudad de Chan Chan, que se podría traducir como Sol-Sol, un extenso complejo de construcciones de adobe que constituía la ciudad de mayor tamaño de la Sudamérica Precolombina y la mayor del mundo construida con este tipo de material. Chan Chan ocupaba una superficie de casi 20 kilómetros cuadrados (7,7 millas cuadradas), y contaba con unos 100.000 habitantes en su momento de máximo apogeo, en torno al 1200 d. C. La ciudad estaba enteramente construida con ladrillos de barro modelados a mano y secados al sol, además de ricamente decorada con esculturas, relieves y grabados en piedra, presentes estos últimos en prácticamente todas las paredes y muros. El Imperio Chimú surgió en torno al 900 d. C., pero su reino fue finalmente conquistado por los Incas alrededor del 1470. No cabe duda que el ‘teléfono’ Chimú, al igual que otras muchas asombrosas tecnologías antiguas, nos recuerdan que las culturas del pasado eran capaces de concebir maravillosos inventos, ideas y creaciones mucho antes de que nuestras modernas y “avanzadas” sociedades siquiera soñaran con crear cosas así (en ocasiones por segunda vez).

martes, 14 de noviembre de 2023

LAS MOMIAS ALIENÍGENAS DE NAZCA: Regresa la controversia

Tras la polémica de septiembre, la Cámara de Diputados del Congreso mejicano mantuvo el pasado martes una segunda sesión especial de más de tres horas para abordar la autenticidad de los extraterrestres que habrían sido hallados en Perú. Esta vez, la exposición careció de la presencia de las momias in situ, y se limitó a las fotografías e imágenes de radiografías inéditas del esqueleto de un "ser no humano". Fue protagonizada por un grupo de médicos peruanos y el periodista y ufólogo mejicano Jaime Maussan, entre otros, que defendieron la autenticidad de los cuerpos. Si bien la fecha del hallazgo de las 'momias' no se precisó, Maussan aseguró que se trata de una "nueva especie" que no tenía pulmones ni costillas, y que habría procedido del desierto peruano de Nazca, aunque no fuera presentada físicamente en el Perú. "Tenemos un ser híbrido, tenemos otros seres que aparentemente son más evolucionados que nosotros", afirmó Maussan, agregando que estaban "ante algo realmente extraordinario", concretamente, "seres no humanos que no son parte de nuestra evolución terrestre". La exposición se centró en los intentos de demostrar que los cuerpos son muestras reales de especímenes biológicos no humanos, pero en ningún momento se certificó que eran restos de seres extraterrestres. "Los laboratorios concluyeron que estos cuerpos tenían siglos y hasta milenios de antigüedad. El ADN de estos seres no pertenece a la especie humana, por este motivo, los laboratorios hablarán de por lo menos dos especies desconocidas", declaró Thierre Maurice Pierre, investigador del Instituto Inkarri-Cusco de Perú, durante la audiencia. "Quiero insistir sobre este punto importante: que ninguno de los laboratorios ha hablado de extraterrestres", agregó. Por su parte, Adolfo Piotti, doctor en Medicina y Cirugía, y fundador de la especialidad antropológica-física-médica en Argentina, sostuvo que estos "seres" son "un escalón más" en la escalera evolutiva del hombre, y provienen del futuro. Según su teoría de evolución, bautizada como "la teoría del guardián", opuesta a la de Darwin, "no son individuos del pasado ni del presente, sino que son del futuro". En otras palabras, "deberían haber existido en el futuro y no en el pasado hace 1.000 o 1.700 años", aclaró, reconociendo que no puede explicar con el método científico por qué estos cuerpos aparecieron en el pasado y no en el futuro. Por su parte, el antropólogo Roger Zúñiga, de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica (Perú), declaró a Reuters que los investigadores estudiaron cinco especímenes similares durante cuatro años, y afirmó que "son reales", aunque desconoce su origen. Subrayó que no hubo absolutamente ninguna intervención en la formación física y biológica de estos seres. Como recordareis, los legisladores mejicanos ya presenciaron la presentación de Maussan de dos "seres no humanos" de "1.000 años de antigüedad" en septiembre, de lo cual dimos cuenta en su momento. Sin embargo, los escépticos lo calificaron de “fraude”, porque – según afirman – “resultaron ser muñecos fabricados de data reciente, que desde hace años suscitan interés únicamente en los círculos pseudocientíficos” aunque no tienen pruebas para confirmar sus aseveraciones, "Los restos de presuntos alienígenas son creaciones fabricadas con huesos de animales y humanos unidos con pegamento sintético. Estos, a su vez, han sido cubiertos por una mezcla de fibras vegetales y adhesivos sintéticos para simular un tipo de piel", destacó el arqueólogo forense Flavio Estrada, quien analizó las momias para el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público en Perú, durante su conferencia 'Anatomía de un fraude: El caso de las presuntas momias reptiles humanoides de Nazca' en el 2020. Ya en el 2017, la Fiscalía peruana fue contundente al concluir, sobre la base del sesgado informe realizado por el Instituto de Medicina Legal, que las figuras eran "muñecos manufacturados de data reciente, los cuales han sido cubiertos con una mezcla de papel y pegamento sintético para simular la presencia de piel" aunque nunca los han tenido en su poder para examinarlos. "Con la experiencia que tenemos todos los investigadores que hemos trabajado con momias precolombinas, sobre todo del área de Nazca, para nosotros es muy claro que estas momias, las grandes, son seres humanos precolombinos que han sido modificados con fines comerciales, y las momias pequeñas son estructuras que han sido armadas", comentó en el 2021 el antropólogo físico Guido Lombardi. Cuando Reuters preguntó a Zúñiga sobre aquellos estudios que llamaron la atención luego de la primera presentación del ufólogo, el antropólogo reconoció que los especímenes generan gran controversia, pero reiteró que los cuerpos que analizó junto con otros investigadores eran reales. Restando importancia a las interesadas críticas que no se hicieron esperar, en septiembre, el diputado oficialista mejicano Sergio Gutiérrez Luna afirmó que en la Cámara de Diputados "siempre serán bienvenidas todas las ideas y todas las propuestas para debatirlas, para escucharlas, para estar de acuerdo o no" puntualizó. No cabe duda que la polémica acerca de estos ‘seres no humanos’ continuará.

martes, 7 de noviembre de 2023

AUN NO ESTAMOS EN LA CAPACIDAD DE SABERLO: ¿Que secretos ocultan los exoplanetas?

Cuando tenía unos 10 años, cogí un libro sobre la terraformación de otros planetas. La idea de que pudiéramos crear un refugio humano en otro planeta me resultaba muy emocionante. ¿Cómo podríamos transformar algún día la pesadilla de las condiciones de invernadero de Venus en una zona templada capaz de albergar plantas y animales? ¿Podríamos llegar a Marte y vivir en burbujas oxigenadas en la superficie? Con el optimismo urgente de un crio de esa edad, imaginé que un día, y tal vez pronto, la gente estaría habitando otros planetas del sistema solar. Cuando pensaba en la vida que ya existía en otros planetas, me parecía más bien una película de ciencia ficción. La terraformación era más factible, porque era algo que los humanos podían realizar si aplicaban el plan adecuado. Ha tenido que pasar unos años para reafirmarme en ello: Puede que estemos más cerca de encontrar vida en otro lugar que de superar los retos de ingeniería que supone la terraformación de otro mundo. Como sabéis, la astrobiología es ahora un verdadero campo de estudio, no sólo una ilusión. Es emocionante pensar que algún día podamos comunicarnos con los extraterrestres o encontrar pruebas tecnológicas de seres inteligentes no terrestres, como por ejemplo, pruebas de contaminación industrial extraterrestre o de fotosíntesis. Al respecto, SETI - el instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre - comenzó en 1984 y sigue buscando señales de vida allá arriba a través de artefactos tecnológicos alienígenas, e incluso escanea en busca de señales deliberadas que los alienígenas puedan estar enviando para ponerse en contacto con nosotros. A pesar de estas posibilidades, lo más probable es que nuestros primeros indicios de vida en el espacio exterior lleguen a través de herramientas que puedan analizar las propiedades electromagnéticas, como la composición del gas que rodea a un planeta. El descubrimiento de elementos gaseosos como el oxígeno podría ser un indicador de condiciones de vida. El primer paso es encontrar exoplanetas, y se esta haciendo un buen trabajo en este sentido. Los astrónomos pueden encontrar planetas fuera de nuestro sistema solar de varias maneras, pero el método más exitoso hasta la fecha es capturar el paso del planeta entre su propia estrella y la Tierra. Cuando un planeta se desplaza por delante de su estrella, la luz estelar se atenúa en una cantidad apreciable. Este método de tránsito ha permitido a los astrónomos cartografiar miles de exoplanetas desde que descubrieron el primero hace 20 años. Mientras que este descubrimiento dejó a la gente boquiabierta en 1992, la NASA espera que nuestra galaxia contenga realmente trillones de mundos. En marzo del 2022, el número de exoplanetas confirmados superó los 5.000. Muchos de estos planetas son una mezcla de mundos rocosos y ricos en volátiles, una buena noticia potencial para los exobiólogos. Algunos de los candidatos más prometedores para albergar vida son los cinco mundos alrededor de la estrella K2-384, a unos 270 años luz de la Tierra. Esta estrella tiene una temperatura y un brillo agradables, y los planetas son rocosos. Uno de los planetas de este sistema tiene un tamaño comparable al de la Tierra. Otro candidato, WASP-17b, está a unos 1.000 años luz de la Tierra. Precisamente, la astrofísica de Cornell Nikole Lewis está utilizando el telescopio espacial James Webb para investigar este "Júpiter caliente"; el conjunto de instrumentos del Webb puede medir la temperatura, la composición química de la atmósfera y la estructura de las nubes. TRAPPIST-1 es otra estrella que alberga un sistema planetario con condiciones potencialmente adecuadas para la vida, a unos 40 años luz de la Tierra. La misión principal del telescopio Webb es observar las galaxias más tempranas y antiguas, pero los investigadores también lo utilizan para aprender más sobre estos exoplanetas, por ejemplo, identificando la mezcla de gases en las atmósferas planetarias. Y aunque Webb seguirá viendo los planetas lejanos como simples puntos brillantes en el espectro visual, sus instrumentos ayudarán a los exobiólogos a imaginar cómo podría ser o sentirse un planeta. Lo más intrigante es la capacidad de los instrumentos de a bordo -utilizando un espejo primario de 6,5 metros de diámetro y herramientas de espectroscopia infrarroja- para distinguir las condiciones atmosféricas, como la presencia de oxígeno, metano y dióxido de carbono, que podrían ser adecuadas para la vida. Una vez que telescopios como el Webb -y los telescopios espaciales Kepler, Spitzer y Hubble, ya retirados- recogen luz, los astrónomos pueden adentrarse en el espectro de luz del arco iris y medir su intensidad en diferentes longitudes de onda. Este método, denominado espectroscopia de tránsito, es la clave para descubrir la mezcla específica de sustancias químicas y elementos presentes en la atmósfera de un planeta. Los científicos disponen ahora de una muestra de exoplanetas lo suficientemente grande como para poder acotar la búsqueda de mundos habitables. En primer lugar, buscan planetas en la "zona habitable", situada dentro de la distancia orbital de una estrella doméstica en la que las temperaturas planetarias podrían permitir la existencia de agua líquida en la superficie. Pero un planeta también debe tener el tamaño adecuado, una atmósfera apropiada y orbitar una estrella estable, según la NASA. En el futuro, los telescopios podrían detectar aún más detalles de la vida, como las moléculas fabricadas por plantas o animales o la contaminación generada por seres más inteligentes. Mientras tanto, los exobiólogos se inspiran en algunas de las formas de vida más extrañas de nuestro planeta. Nuestro cómodo lugar en la Zona Ricitos de Oro (llamada así por su perfecta ubicación, a unos 150 millones de kilómetros del Sol) es el hogar de criaturas de otro mundo que prosperan incluso en las condiciones más infernales. Los respiraderos hidrotermales calentados por el magma en las profundidades del océano es donde animales como el cangrejo Yeti y el gusano de Pompeya, extraordinariamente resistente al calor, habitan a temperaturas superiores a los 371 grados centígrados. Un tipo de bacteria que se encuentra en los desiertos puede ser la campeona en sobrevivir a condiciones brutales. El calor y la radiación intensa no pueden impedir que resucite su genoma para volver a vivir, por lo que es comprensible que sea apodado el microbio Lázaro. En el otro extremo de la escala de temperaturas están los psicrófilos, criaturas que hacen de los lugares más fríos de la Tierra su hogar, como los desiertos de Alaska, Groenlandia, Svalbard e Islandia, así como los Valles Secos de la Antártida. Estos organismos bacterianos necesitan un frío inferior a -20°C para sobrevivir, y fabrican su propio anticongelante a base de proteínas. También están los tardígrados, microanimales microscópicos de ocho extremidades a los que tampoco parecen importarles mucho las condiciones ambientales de la Tierra. Los pequeños "osos de agua" están por todas partes. Los experimentos demuestran que pueden experimentar el vacío frío, deshidratado e irradiado del espacio y luego, una vez que vuelven a tener algo de humedad y calor, reanudan su vida como de costumbre. Estos extremófilos, especies que prosperan más allá de los límites que puede soportar la mayoría de la vida en la Tierra, podrían ser los homólogos de las formas de vida en exoplanetas que consideramos demasiado duros para albergar vida. "La investigación de los extremófilos también tiene implicaciones para los estudios del origen de la vida y la búsqueda de vida en otros cuerpos planetarios y celestes", escriben los autores de un estudio de 2019 sobre estas raras criaturas. Los extremófilos han sido probablemente la forma de vida dominante durante la mayor parte de la historia de la Tierra, señalan los autores, porque la vida existía mucho antes de que se desarrollaran nuestros actuales niveles de oxígeno y condiciones templadas. Al vivir en un planeta repleto de vida en cada rincón, sólo podemos imaginar cuántos otros planetas pueden ofrecer hogares ideales. Aunque 5.000 exoplanetas son suficientes para empezar, todavía hay entre 100.000 y 200.000 millones de planetas en nuestra galaxia que esperan ser explorados. Y vaya a saber uno cuantas formas de vida albergaran... Y ello no es ciencia ficción.