TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 1 de abril de 2025

SECRETOS DE MUNDOS OLVIDADOS: De la calabaza a las pirámides

Las relaciones fragmentarias de que disponemos sobre los más remotos antepasados de los fundadores del gran reino indio peruano, provienen casi en su totalidad de la segunda mitad del siglo XX. Solo desde entonces se infundió un nuevo impulso a la investigación del más antiguo pasado de lo que hoy es el Perú. Ocultos entre las sombras, mitos y leyendas, emergen antiguas civilizaciones, otros reinos indios igualmente magníficos que existieron antes de la formación del Imperio Inca. Pero a su vez, están contaron con precedentes y más antiguos predecesores. Si quisiéramos llegar hasta el final de esta complicada cadena tendríamos que encontrar el primer eslabón, que para nosotros sería “el hombre del Valle de Chillón”, mientras que al segundo lo llamaríamos “el hombre de Lauricocha”. ¿Y el tercer eslabón? Antes de aclarar este misterio, centraremos nuestra atención en quienes están detrás de esta enigmática huella. Cabe precisar que el estudio de estos sucesivos periodos de la historia india del Perú, está vinculado al profesor Engel. Por cierto, a los que estudian la historia de los indios peruanos se les denomina peruanistas, y a su área especializada, peruanística, la cual tiene sus clásicos: el alemán Max Uhle, el británico George Squier, el estadounidense Clark Bennett y el peruano Julio C. Tello, quienes han tenido la tarea de hallar la respuesta a la pregunta referente a cómo evolucionó la sociedad y la cultura en los periodos sucesivos de la historia del Perú. Los conocimientos agrícolas en su pasado precolombino abarcaban aparte del maíz, a 40 cultígenos, entre ellos la patata (papa), quinua, frejol, camote, tabaco, piña, coca, y en especial varias especies de cucurbitáceas, como la calabaza y los zapallos. Estas últimas merecen un lugar de honor en la lista precedente al ser las plantas cultivadas más antiguas de América. La más antigua - en forma embotellada - fue encontrada por el profesor Engel en Paracas, al sur del Perú, que acompaño en su último viaje a un indio del lugar, cuyos huesos bien conservados estaban envueltos en una camisa confeccionada con fibras cactáceas, junto a una flauta y una red de pesca. Pero la sencilla calabaza merece toda nuestra atención porque el test de radiocarbono estableció que el indio había fallecido hace 8830 años. Ello demuestra que este hombre que era recolector y pescador, había tratado de domesticar la primera planta, la calabaza, por lo que se hallaba al inicio de la agricultura, convirtiendo al Perú - contemporáneamente a Mesoamérica, el Mundo Antiguo y el Cercano Oriente - como una de las cunas de la agricultura en el mundo. Esto dio origen a la formación de pequeñas aldeas de 10 a 15 familias donde mediante una agricultura incipiente y con el paso de los años posibilito la formación de sociedades cada vez más complejas. Así, en el trascurso del segundo milenio, se desarrolló en el Perú una serie de importantes transformaciones. Sus asentamientos entonces adquieren dimensiones más grandes, y según el profesor estadounidense Lanning, los indios empiezan a utilizar por primera vez, el telar rudimentario. Asimismo, de forma gradual se va formando en la costa, una clase especializada de artesanos. Pero no hay que olvidar que esta parte de nuestro recorrido a través de la historia la empezamos con la primera calabaza domesticada por estos hombres y la concluimos contemplando su primera pirámide en las desérticas costas peruanas. Estas construcciones hechas de adobe, con gradas que ascienden hasta las partes superiores, simbolizan asimismo el grado de desarrollo que alcanzaron estos cazadores y recolectores peruanos que inicialmente eran tan primitivos. La primera de esas edificaciones, denominada Huaca La Florida (por el lugar donde se encuentra en la ciudad de Lima, en el distrito del Rímac), consta de distintas construcciones de piedra adyacentes. Las excavaciones arqueológicas nos han revelado además que La Florida era solamente un centro ceremonial y que nadie vivía en los alrededores permanentemente. Es contemporáneo al periodo formativo, el cual contiene los restos de un complejo arquitectónico con plano en forma de “U”, siendo el más representativo de este estilo, así como uno de los más antiguos. Cabe recalcar que estos complejos de templos y recintos sagrados de 4000 años de antigüedad ubicados en la costa peruana, fueron de extraordinaria extensión, aunque actualmente muchos han desaparecido producto del desinterés de las autoridades por conservarlas, así como de los invasores de terrenos, quienes arrasaron con siglos de historia sin respeto alguno por sus antepasados aunque algunas se han salvado de esa furia destructora. Un ejemplo de ello es el majestuoso complejo de templos, también descubierto por el profesor Engel, ubicado en Chuquitanta - al norte de Lima - que consta de una serie de edificaciones, portales y escaleras. Conocida también como Huaca El Paraíso, forma parte del Complejo Arqueológico del Valle del Chillón, al que también pertenecen la Pampa de Los Perros y la Pampa Culebras. Existen además pirámides menos monumentales de aquella época, que pueden encontrarse en Rio Seco en el Valle del Lurín. De esta manera, va concluyendo nuestro camino por los lugares precedentes, “por las antesalas y entradas” a las culturas superiores peruanas. Resumiendo, en un principio hallamos la primera calabaza, y a su término encontramos la primera pirámide.