TIEMPOS DEL MUNDO
martes, 7 de julio de 2026
EL HUMANOIDE DE CHOSICA: Extrañas formas de vida
Como sabéis, la presencia de extraterrestres en el Perú se ha dado desde tiempos inmemoriales. Existen al respecto, numerosos mitos y leyendas de “seres luminosos que bajaron del cielo e interactuaron con los humanos, dejándoles conocimientos y que luego de cumplir su misión se fueron para no volver, ya sea caminando entre las olas como Viracocha o simplemente volando, al estar dotado de alas como Aiapaec” describieron al respecto los cronistas españoles. Desde entonces, la presencia de luces en el cielo y el avistamiento de “bolas de fuego” se siguió dando, especialmente en remotos lugares de los Andes, donde los pastores observaban atónitos como extraños objetos, salían de las aguas de las lagunas y se elevaban velozmente, por lo que se supone que allí tendrían sus bases. Pero los avistamientos contemporáneos en el Perú se remontan a 1942 en Arequipa, en donde se reportó en una carretera del sur de la ciudad un OVNI de 5 metros en los cielos. Ante todo, cabe precisar que el término “objeto volador no identificado”, más conocido por el acrónimo OVNI, se refiere a la observación de un objeto volador, real o aparente, que no puede ser identificado por el observador y cuyo origen sigue siendo desconocido luego de una investigación. El acrónimo fue creado para reemplazar al de “platillo volador” - como se le denominaban inicialmente - ya que, a diferencia de este, un OVNI no tiene por qué ser necesariamente un objeto tecnológico o tripulado (puede ser también una estrella, un meteorito o un avión desconocido), y ha llegado a trascender más allá de las simples observaciones aéreas. Aunque autores como Erich von Daniken o Jacques Vallée han apuntado que los antiguos carros de los dioses o las apariciones y raptos en bosques y pantanos podían ser el equivalente a los relatos de los OVNIS actuales, el fenómeno comenzó en 1947, íntimamente vinculado a los medios de comunicación. Pero la presencia de estas naves alienígenas también está presente en antiguas civilizaciones, y son descritas en sus códices. Estos hablan de “Vimanas” (para los hindúes), o “Dragones celestes” en el Tao Te Ching de la milenaria China. Si bien las pruebas de su existencia son abrumadoras, cabe preguntarse ¿De dónde vienen estos “mensajeros de los dioses” como los denominan en sus escritos? ¿cuál es su misión en el planeta? y si son tripulados por seres extraterrestres. En relación al Perú, a comienzos de la década de los sesenta, los Estados Unidos realizaron convenios de cooperación astronáutica tanto en el país andino como en otros de la región, para colocar en sus territorios varias estaciones de radar astronómico y de seguimiento satelital a los ingenios espaciales de las primeras misiones que EE.UU. estaba realizando en la carrera espacial, tales como los proyectos Gemini, Mercury y Apollo, que culminaron con el objetivo de colocar un hombre en la Luna el 20 de julio de 1969. En relación a los OVNIS, el Dr. Mario Zegarra Torres, un reputado ufólogo, con más de 30 años de dedicación a la investigación de temas paranormales y OVNIS, acaba de dar a conocer fotos inéditas de lo que parece ser un extraterrestre, cuya nave habría caído en San Mateo de Otao (poblado perteneciente a Chosica), y que se encontraría enterrado en el cementerio. Zegarra revelo además una serie de avistamientos y contactos con seres de otros mundos que habrían ocurrido en el país andino. Es más, en diversas oportunidades ha solicitado la desclasificación de documentos secretos ocultos por el gobierno peruano, sin conseguirlo. Por ese motivo, Zegarra ha estado tratando este tema en diversas conferencias donde presento como primicias, documentos desclasificados acerca de la caída de estos extraños objetos en territorio peruano en los últimos 60 años. Estos avistamientos contemporáneos en el Perú se remontan a 1942 en Arequipa, relata Zegarra, cuando un general y un coronel del Ejército Peruano reportaron en una carretera al sur de la Ciudad Blanca, un OVNI de unos 5 metros de diámetro que osciló durante media hora ante los aterrados pobladores de la zona y la tropa. Este caso fue documentado incluso por el investigador británico Richard Greenweell, que elaboró un libro en 1975 compilando además otros avistamientos ocurridos en Arequipa, Cajamarca, Junín, Huancavelica y otros lugares del Perú. Las primeras investigaciones de las asociaciones americanas como APRO Y NICAP acerca de estos casos fueron en los 60 y 70, donde se consignaron diversos encuentros con humanoides y naves estrelladas en Cajamarca, Huancayo y Huancavelica. Zegarra dijo además que hay que tomar en cuenta que en 1952 se logró la primera fotografía de la historia moderna del fenómeno OVNI en el Perú, tomada por un agente de aduanas, llamado Domingo Troncoso en Puerto Maldonado, el cual muestra un objeto discoidal echando una estela de humo. Es más, en el año 1973, en plena dictadura militar de Velasco Alvarado, un canal peruano emitía un programa ómnibus titulado Perú 73, donde el reconocido periodista Alfonso Tealdo tenía un espacio denominado “Tealdo Pregunta”, causando gran conmoción en esa oportunidad, durante una entrevista a dos generales de las Fuerzas Aéreas Peruanas, en donde el conductor les hizo una serie de preguntas sobre el Proyecto Libro Azul, en esos momentos habría cobrado notoriedad en el mundo por la cantidad de información acerca de los OVNIS que dio a conocer. Coincidentemente, se dio un hecho que conmociono a los peruanos, ya que en la primera semana del mes de marzo de ese año lo que parecía ser un OVNI, se estrelló contra una montaña en la localidad de Otao, al noreste de Chosica. Según los pobladores que observaron el hecho, se trataba de una nave alienígena que luego de estrellarse se partió en dos, causando una gran explosión y un fuerte estruendo. Los moradores aun asustados no se atrevieron a ver lo que sucedió, pero al amanecer, cuatro de ellos se armaron de valor y llegaron al lugar del siniestro, donde observaron que la mitad del disco estaba destruido - según ellos mismos han confirmado y lo siguen manteniendo – y vieron que toda la nave estaba en llamas, mientras que en un compartimiento habían tres cuerpos de seres pequeños de casi un metro de altura, dos de ellos muertos y uno que se encontraba agonizante que se encontraba muy golpeado y quemado en todas partes de su cuerpo, identificándolos como seres grises. Quienes llegaron al lugar, rescataron al herido y se lo llevaron al pueblo, donde para reanimarlo pretendiendo darle agua o comida, “pero nada fue recibido por ese ser extraño”, dicen los moradores de Otao, quienes agregaron que el alienígena se encontraba agonizando y luego de siete horas murió, por lo que decidieron enterrarlo de inmediato en el cementerio público, pero grande fue su sorpresa cuando vieron unos camiones militares con personal vestidos con uniformes camuflados y otros camiones blancos, donde iban personal con trajes blancos como los que usan para descontaminación para prevenir la radiación, quienes fueron al lugar del accidente, para llevarse todo lo que ahí había, como los restos de la nave estrellada y los cuerpos de los alienígenas muertos, menos del que ellos lograron enterrar en el cementerio - dijeron los moradores - quienes afirmaron que aún mantienen en su poder el cadáver del “ser extraño”, por lo que luego de 8 meses, fueron al cementerio para trasladar el cuerpo a un lugar más seguro, pero dijeron que al momento de ver el cuerpo, se percataron que sus ojos rojos habían desaparecido, mientras que el cuerpo había cambiado de color de gris a un rojizo, por lo que presumen que debido al frio extremo de los andes, hizo que el cuerpo se momificara. En cuanto a las características del ser - que presentaba severas heridas en el cuerpo, el cual se encontraba quemado en su totalidad -tenía una cabeza híper desarrollada de contextura delgada, un metro de altura. Miembros asimétricos, manos y pies con cuatro dedos cada uno, sin uñas, sin órganos sexuales, un solo orificio como nariz, sin orejas, orificios oculares de gran tamaño, boca pequeña y sin dientes. En el 2005, llego al lugar personal vestido de civil, para ver el cadáver del presunto extraterrestre, el cual fue medido y vieron el estado en el que se encontraba, por lo que quisieron llevarse el cuerpo para realizarle - afirmaron- “otro tipo de pruebas”, pero la población no lo permitió, y tras su partida, trasladaron el cuerpo a otro lugar seguro para evitar que se lo robaran. Desde entonces, exigían una importante cantidad de dinero para ver al “ser extraño”. Como nadie accedía a sus pedidos, y pasado el tiempo, los protagonistas del accidente murieron, llevándose el secreto a la tumba, por lo quienes hoy habitan la zona afirman que desconocen el lugar donde fue enterrado el alienígena. Cabe recordar que este accidente es un relato que ha circulado profusamente, incluyendo reportajes sobre avistamientos de naves y la experiencia de un “viaje” en este tipo de objetos en la zona. Pero no existe un reporte científico oficial sobre una caída de la nave, aunque si crónicas de avistamientos en esa región en 1973. Pero no se trata del único caso, ya que, según detalles brindados por Zegarra, en la sierra de Lima y en otras zonas como en Aco, provincia de Concepción, a pocos kilómetros de Huancayo (1967) por ejemplo, se han reportado avistamientos de objetos luminosos que causaron asombro. Pero a diferencia de otros casos documentados - como el avistamiento de un OVNI en los cerros de Camacho en 1968 - la información sobre lo avistado en Huancayo se relaciona más con la observación de luces y relatos testimoniales que con un impacto o rescate documentado por autoridades. En lo relativo al accidente ocurrido en Camacho, este sucedió el 28 de noviembre de 1968, alrededor de las 2 p.m., cuando un objeto metálico se incrustó en la montaña, cerca del colegio Recoleta, donde aparecieron tres alienígenas de aspecto peculiar. Testigos del hecho relataron la aparición de estos seres de apariencia rojiza y baja estatura (1.50 m) tras la caída del objeto. Pero cuando estos intentaron acercarse, una nube envolvió a la nave estrellada y a los alienígenas, desapareciendo en el acto. Expediciones realizadas por periodistas de diversos diarios al lugar, solo encontraron una huella de 25 metros de diámetro y otras con forma de patas en la zona de la montaña. El caso sigue siendo reavivado por investigadores de fenómenos paranormales en Perú, con nuevos testimonios que sostienen la veracidad del hecho, como los relatos de profesores, padres sacerdotes y alumnos del Colegio Recoleta que presenciaron el suceso. Como era de esperar, las autoridades informaron posteriormente que “pudo tratarse de satélites o restos de cohetes”, lo cual fue “avalado” a los pocos días por los científicos del Instituto Geofísico del Perú, prohibiendo desde entonces el acceso a la zona. Eran tiempos de dictadura y la censura se encargo de silenciar el caso. Otro caso conocido, es el caso ocurrido en Ventanilla, donde un periodista llamado Pedro Chávez Málaga obtuvo fotos extraordinarias de tres OVNIS sobrevolando los cerros de Ventanilla, quien relató que detuvo su auto al avistarlos y rápidamente sacó fotos con su cámara. Las fotos mostraban objetos luminosos que se movían a gran velocidad. Aunque tuvo miedo, logró tomar dos fotos antes de que los OVNIS desaparecieran de la vista, siendo publicadas en el diario Ultima Hora. Por último, si bien Nazca es mundialmente famoso por sus líneas misteriosas, también se ha convertido en un lugar de interés para los ufólogos debido a su conexión con teorías alienígenas. Estas líneas, enormes dibujos en el suelo del desierto peruano, se observan mejor desde el aire, y algunos expertos sostienen que su creación pudo haber involucrado tecnología o conocimiento alienígena. Para los amantes del astroturismo, el cielo de Nazca también ofrece una oportunidad inigualable de observar las estrellas y preguntarse si los antiguos habitantes de esta región estuvieron en contacto con seres de otro mundo. Según la opinión de Zegarra, estas evidencias demuestran que el fenómeno OVNI existe en el Perú desde tiempos inmemoriales, pero que las autoridades lo han cubierto con un manto de silencio, desvirtuando los hechos y tratando de borrar las huellas para que nada quede para corroborarlo.
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