TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 21 de noviembre de 2017

CHINCHILICO: El duende impenitente

Son pequeños seres demoníacos como hombrecillos traviesos, astutos y malvados que habitan en el mundo subterráneo. Y tienen una misión muy importante: proteger las riquezas que existe en el subsuelo para mantenerlos a salvo de la codicia del hombre, por lo que muchos de esos duendes son mineros. Ante todo debemos aclarar que no se les debe confundir con los mukis, que si bien se podría decir que son sus ‘parientes’, se diferencian de ellos porque habitan exclusivamente en el sur del Perú - especialmente en Arequipa y Moquegua- debido a la gran presencia de minas en el lugar. Estos seres, a pesar de su corta estatura - que no alcanzan ni a un metro - son amantes de la oscuridad, el crepúsculo, la sombra o las neblinas. No les gustan los rayos del sol, aunque sí prefieren los rayos de la luna. Además tienen una fuerza descomunal, ya que son capaces de mover grandes rocas, asimismo son diestros con el manejo de las herramientas. Cuando un minero se encuentra dentro de un túnel, puede verlo, pasando de un pasadizo a otro fugazmente, y después en seguida para hacer ruidos más allá o en algún lado con la pala o pico, como quien trabaja, cual obrero en pleno actividad. El chinchilico es presagio de accidentes y muertes en la mina. Generalmente mueren las personas que lo ven, enfermándose con hemorragias nasales y dolores de cabeza, o bien quedan endemoniados, sufriendo de por vida alteraciones mentales. Y también otra curiosidad, los chinchilicos a menudo llevan pantalones jeans, camisas, botas de minero y casco. También en la mano llevan un lamparin de luz azul débil. Tienen una piel de color gris azulado con ojos pequeños y de mirada maligna. Si uno es minero, existe una manera de distraerlos y también engañarlos, ya que en algunas cosas no son tan listos como debería ser, sino también ellos tienen sus puntos débiles. Así, cuando huelen el quemado del cebo de la vicuña revolotean y pueden permanecer distraídos por horas y días; y cuando se les ofrece fetos humanos estos enloquecen alucinados durante meses y son capaces de retribuir al minero con grandes cantidades de oro, ya que la carne de los recién nacidos es su gran debilidad. Así, son estas criaturas demoníacas de gustos extraños y de gran peligrosidad , pero también - a diferencia de los mukis que solo piensan en su propio beneficio - pueden resultar buenos protectores de un pueblo, ya que son extremadamente celosos con lo que custodian y si alguien atenta contra el pueblo que defienden, estos son capaces de matarlos atormentándolos con una serie de interminables pesadillas donde uno visualiza su propia muerte, siendo asesinado a punta de pico y pala mientras siente cada punzada de dolor, del cual no podrá escapar. Para lograr su ‘protección’ es necesario ofrecerle una excelente recompensa consistente en animales como llamas machos, toros, vacas, arrobas de coca, cigarros y otros productos de la región como la cañihua, quinua, maíz … e inclusive niños recién nacidos. Solo así lograran su favor y si se siente satisfecho, os premiara con oro. Demás esta decir que en mas de una ocasión hubo quienes han querido capturarlo para exigirle a cambio de su vida, las riquezas que atesora, pero este logra vaporizarse escapando de sus captores, quienes sin embargo no podrán estar a salvo de su venganza.