TIEMPOS DEL MUNDO
martes, 10 de marzo de 2026
BANJHU: El extraño caso del “embajador extraterrestre”
Corría el mes de agosto de 1969, cuando un extraño individuo se presentó en la embajada ecuatoriana en Perú, sita en Lima. De apariencia impecable, medía casi dos metros de altura y desprendía una fragancia «diferente a todas las que conocía», según confesó Fabiola Guerra, secretaria de la legación diplomática que recibió al misterioso visitante. Éste solicitó una entrevista con el embajador, por lo que Fabiola, siguiendo el procedimiento habitual, le pidió que se identificase. «Soy el comandante Banjhu y provengo de las Pléyades», contestó. Dio la casualidad de que en ese momento se encontraba en la recepción Alberto Ávila, agregado de la Fuerza Aérea en la embajada, así que se acercó al individuo y cortésmente le interpeló: «¿Pertenece usted a la Marina, al Ejército o a la Aviación?». Banjhu señaló con su mano hacia lo alto y dijo: «Soy el comandante de una flota de OVNIS». Acto seguido, sugirió a Ávila que se asomara por la ventana. Éste, con enorme sorpresa, contempló un disco plateado con varias luces a su alrededor, que se balanceaba a unos 300 metros por encima del edificio. De inmediato, el agregado militar hizo llamar al embajador, Jorge Dávila Gonzales, el cual también pudo observar la nave. Banjhu incluso los invitó a subir al platillo volante, pero ambos declinaron el ofrecimiento. El presunto extraterrestre acabó marchándose, pero continuó visitando la embajada regularmente durante los siguientes seis meses. A mediados de 1969, el servicio de inteligencia ecuatoriano solicitó a los funcionarios de la embajada en Perú que trataran de averiguar cuántos tanques de guerra había comprado dicho país a Checoslovaquia. Debemos recordar que Ecuador y Perú mantienen una sempiterna disputa territorial por varias regiones amazónicas y de los Andes, lo cual ha provocado, en sendas oportunidades, que ambas naciones llegaran al enfrentamiento militar. Los funcionarios no consiguieron tal información, pero cierto día apareció Banjhu y, sin que nadie se lo pidiera, les entregó una fotografía aérea en la que se apreciaban 150 tanques peruanos alineados en el puerto de Callao. Esta imagen todavía reposa en los archivos del Ministerio de Defensa de Ecuador. Banjhu solía llevar colgado de su cuello una especie de pequeño cubo al que llamaba «pizarra de tiempo». Cuando acercaba dicho artilugio a una pared - cosa que hizo en varias ocasiones -, aparecían proyectadas en la misma escenas que acontecerían en el futuro. De ese modo les mostró un terrible suceso: el terremoto de 7,6 en la escala de Ritcher, con epicentro en las ciudades peruanas de Casma y Chimbote, que provocó el derrumbe de la cara norte del monte Huascarán. La avalancha sepultó las poblaciones de Yungay y Ranrahirca, matando a más de 20.000 personas. Desde entonces, se estuvo presentando en la legación ecuatoriana durante seis meses, hasta que desapareció al ver que no le hacían caso y nunca más se supo de él. ¿Fue en realidad un pleyadiano? Al respecto, el ufólogo ecuatoriano Jaime Rodríguez investigó el suceso, mencionando que se solicitaron desclasificaciones de archivos militares y de la cancillería, indicando que hubo intentos de bloqueo por parte de inteligencias extranjeras. Para una entrevista hecha a un medio ecuatoriano, este llego con un libro de tapa amarilla titulado ‘Diplomacia extraterrestre’, donde da cuanta de la visita de un ser alienígena - que se decía provenir de las Pléyades – a la embajada de Ecuador en Lima. Rodríguez agrego en dicha entrevista que le gustaría que el Ministerio de Defensa, tiene 44 documentos certificados sobre el fenómeno OVNI, por lo que ha solicitado en reiteradas ocasiones que libere esos papeles como un acto de libertad y derecho a la información de los ciudadanos. Vamos con la entrevista; El tema OVNI es un tópico que divide a la gente… ¿por qué? “Sí. Este tema mantiene dividida a la humanidad por falta de información, es por eso que queremos compartir lo que pasa con los ciudadanos. Ha incidido mucho en el devenir de la política social, pero lamentablemente los gobiernos no le han dado la apertura al tema”. ¿Es decir, para usted se trata de un problema político? “Por ejemplo, tenemos el caso de un ser extraterrestre que visitó la Embajada de Ecuador en Lima. Este es un documento oficial, que reposa en el Ministerio de Defensa. Esto no es inventado ni ciencia ficción… existen fotografías que reposan en el Ministerio de Defensa. En un momento, la exministra de Defensa Lorena Escudero me autorizó que se desclasifiquen documentos y que los militares den testimonios de avistamientos. Sin embargo, tenemos un sello rojo en todos los destacamentos… fíjese cómo las cosas cambian con la política. A mí no me interesa la política, me interesan los enigmas y que la gente sepa esto”. ¿Se trata de una lucha por la libertad de expresión para que se puedan conocer cosas? “Sí, por eso quiero que el Ministerio de Defensa libere los 44 documentos sobre el fenómeno OVNI. En el 2005, se creó la Comisión Ecuatoriana para la Investigación del Fenómeno Ovni (Ceifo), por decreto del Ministerio de Defensa, pero luego la política truncó eso”. ¿Le entregaron esos documentos? “Algo de eso logramos poner en el YouTube. Pero se nos cerraron las puertas y como no soy político, como no soy de ningún partido, tengo que estar a la buena voluntad de quienes toman decisiones. A mí cómo no me gustaría que el Canciller dijera esto es verdad o mentira. Lo han hecho Chile, Perú, Argentina, Uruguay… ¿por qué no podemos hacerlo nosotros? ¿Cuál es el misterio? En este tema hay dos alternativas, o esto es una gran verdad o una gran mentira, y como autoridad cómo dejo que haya gente que mienta sobre un tema tan sensible”. ¿Qué ha pasado en este tiempo? “Nada. Absolutamente nada. Los militares me llaman y me dicen que han observado cosas, pero que no pueden decir nada más. Algún día llegará el momento en el que no haya trabas. Yo estoy convencido de que esto es una realidad”. ¿Ha tenido contactos? “Yo he visto estas naves unas 40 veces en mi vida. Y nunca estoy solo, siempre estoy acompañado, yo voy con periodistas, y ellos toman fotos, pero luego no pueden publicar. ¿Qué pasa? ¿Qué hay ahí?” ¿Pero no ha experimentado un contacto más cercano? “No. Solo he visto las naves. Lo que sí he hecho es investigar a personas que afirman tener esos contactos y me he involucrado en su vidas para ver cómo opera esto. Aquí pongo una frase que dijo un gran extraterrestre: ‘Por sus frutos los conoceréis’”. ¿No le queda la espinita de un contacto más directo? “No. No me llevo la frustración, porque creo que he cambiado cosas en mi vida. Yo ya venía con lo de los OVNIS desde 1979, en la década de los ochenta era piloto de carreras y una vez fui a una carrera en Lima en 1989 y tuve una experiencia de avistamiento. Le conté a mi esposa y ella me dijo que había tenido la misma experiencia cuando tenía 12 años. Eso me cambió la vida”. ¿Se considera un científico? “¿Qué es un científico? Es una persona que utiliza los mecanismos de la ciencia para hacer un trabajo, es decir, no existe una sola universidad en el planeta que le entregue a usted un título que le diga a partir de hoy es un científico. Nosotros utilizamos filtros de paso de banda, termogramas para análisis de fotografías, es decir, tenemos mucho de científicos, porque utilizamos los mecanismos de la ciencia para analizar nuestro trabajo. Este es el dilema de la humanidad ahora, porque esos mismos mecanismos sirven para trucar fotografías y videos, y entonces ¿a quién le creemos? ¿A la NASA? La NASA tiene 236 juicios por mentir” asevero Rodríguez. Han pasado décadas de aquellos hechos y todo ha quedado envuelto en un manto de oscuridad ¿Alguna vez sabremos la verdad?

