TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 1 de septiembre de 2026

APASANCA: ¿Un temible portador de la muerte?

La palabra "apasanca" proviene del quechua apassánka y se utiliza para referirse a las tarántulas grandes y peludas, las cuales como podéis suponer, por su apariencia causan temor a muchos, siendo protagonistas de una serie de mitos y leyendas muchas veces exageradas. En cuanto a su origen, la raíz quechua apassánka nos da pistas sobre el significado original. Aunque no existe una traducción única y definitiva, se puede interpretar como "la que lleva a cuestas" o "la que carga". Esta interpretación podría estar relacionada con la apariencia del arácnido, que parece "cargar" su abdomen, o con la creencia de que transporta sus crías sobre su cuerpo. En las culturas andinas, donde el quechua es una lengua importante, las apasancas a menudo se asocian con mitos y leyendas. Algunas comunidades las consideran animales de poder, símbolo de protección o incluso de la Madre Tierra (Pachamama). Otras, en cambio, les atribuyen propiedades medicinales o venenosas, aunque hay quienes los ven como portadores de la muerte, ya que se dice que suelen aparecer junto a los moribundos, lo que refleja la compleja relación entre los humanos y estos arácnidos. Cabe precisar, que las apasancas, pertenecientes a la familia Theraphosidae, se caracterizan por su gran tamaño, que puede superar los 20 cm en algunas especies, su cuerpo cubierto de pelos, algunos de los cuales pueden ser urticantes, sus hábitos nocturnos y su dieta, que consiste principalmente en insectos, aunque algunas especies también pueden capturar pequeños vertebrados. Pero a pesar de su imponente aspecto, las apasancas no suelen ser agresivas con los humanos, siempre y cuando, claro está, que no las molesten. Su veneno, aunque doloroso, rara vez es mortal, excepto en casos de alergia. A pesar de todo lo malo que se dice de estas criaturas - muchos las matan a pedradas al verlas - es importante desmitificar su peligrosidad y promover su conservación, ya que desempeñan un papel importante en los ecosistemas. Y es que la apasanca, más que una simple tarántula, representa un vínculo con la cultura andina y la riqueza de la naturaleza. Como sabéis, las tarántulas tienen la extraña capacidad de cautivar nuestra imaginación, despertar nuestra curiosidad y provocar emociones intensas. Para quienes las aprecian y las crían, estos insectos peludos evocan asombro y admiración. Desafortunadamente, para quienes sufren de aracnofobia, pueden convertirse en pesadillas, criaturas que parecen demasiado aterradoras para existir. De una forma u otra, estos animales provocan una reacción. Obviamente, no ayuda que estos animales se hayan utilizado tradicionalmente en películas y series de terror como sustos fáciles. Solo en los años 50, la llegada del autocine propició varias películas de terror centradas en tarántulas y arañas, como Tarantula (1954), The Incredible Shrinking Man (1957) y Earth vs. the Spider (1958). A lo largo de los años, han aparecido en docenas de otras películas y series de televisión. Los medios nos han enseñado desde el principio que las arañas son algo a lo que temer… monstruos sedientos de sangre que existen solo para clavar sus colmillos venenosos en nuestra carne. Por lo tanto, no es de extrañar que estos temibles, pero incomprendidos, depredadores sean objeto de mitos increíbles y a menudo divertidos. Con más gente interactuando en redes sociales que nunca, algunos de estos rumores de décadas de antigüedad finalmente se están desmintiendo. A medida que más personas se interesan por la aracnocultura y la cría de tarántulas, se informan más sobre estos maravillosos animales. Poco a poco, se está difundiendo la verdad y se están corrigiendo estas falacias. Lamentablemente, no todo es bueno. Muchas de estas ideas erróneas han cobrado nueva vida, ya que una publicación inexacta puede llegar a cientos de personas al ser compartida y republicada como si fuera cierta. Algunas de estas leyendas urbanas son difundidas por personas que desconocen el comportamiento y las capacidades físicas de estos animales. Otras, lamentablemente, están más relacionadas con la afición y son propagadas por cuidadores excesivamente precavidos o mal informados. Y, como ocurre con la mayoría de los mitos y leyendas, algunas parecen funcionar como una advertencia para quienes podrían encontrarse con estos animales o pretender tenerlos como mascotas. Veamos algunos de ellos: 1- “Las tarántulas son agresivas y te perseguirán cuando ataquen” Sinceramente, la idea de una tarántula persiguiendo a alguien por la habitación es ridícula. Para empezar, la mayoría querrá regresar a la madriguera que defiende. Perseguir a un enemigo a largas distancias lo dejaría peligrosamente expuesto. Además, cualquiera que haya trabajado con ellas sabe que generalmente se mueven en ráfagas cortas, que pueden ser muy rápidas. Sin embargo, las tarántulas suelen detenerse a descansar y recuperarse luego de recorrer una distancia relativamente corta. En cuanto a animales, son velocistas, no maratonistas. Por lo general, si salen corriendo, lo harán alejándose de ti; 2- “¡Las tarántulas pueden saltar hasta 3 metros para atacar!” Mucha gente cree que las tarántulas son capaces de realizar increíbles proezas de atletismo arácnido, que suelen mostrar en un intento frenético de atacar a un humano desprevenido. Esto, como podéis suponer, es una tontería. Si bien las especies arborícolas pueden saltar distancias más cortas de rama en rama (o de tu mano a tu pecho), no llegan ni cerca de 1,5 a 3 metros. Además, no saltan en el aire; estos saltos son verticales. Y las tarántulas terrestres "se abalanzan" unos centímetros sobre su presa, pero una caída de más de unos pocos centímetros podría matarlas. Un salto de varios metros resultaría en una tarántula aplastada al aterrizar. Tengan la seguridad de que definitivamente no son cajas sorpresa con colmillos; 3- “Las tarántulas atrapan a sus presas con telarañas” Si bien las tejen, no las usan como las arañas verdaderas. Pueden utilizar su seda para revestir sus madrigueras, como sistema de detección de presas en la entrada de sus guaridas o para crear una alfombra segura y cómoda donde mudar la piel. Al explorar, también pueden dejar un hilo fino que les sirve de guía para recordar por dónde han estado. Sin embargo, no tejen telarañas para atrapar a sus presas; 4- “Las tarántulas son venenosas” Aunque no lo creas, existe gente que se las comen, y no se mueren por hacerlo. Los animales venenosos, como la rana dardo, deben tocarse para causar daño. En cambio, las tarántulas y las serpientes, inyectan su veneno mediante mordeduras. Aunque estos términos se usan a menudo indistintamente, no son lo mismo; 5- “Esta especie es de gran tamaño alcanza entre 10 y 12 pulgadas” De acuerdo, es cierto que la tarántula más grande jamás medida, una T. blondi, tenía 30 cm de envergadura diagonal de patas, y es posible que existan otras especies que alcancen esta dimensión monstruosa. Sin embargo, las arañas de este tamaño son la excepción y no la regla. La verdad es que, aunque estos géneros pueden alcanzar un gran tamaño, lo normal es que midan entre 20 y 23 cm como máximo; 6- “A las tarántulas se les pueden extraer los colmillos mediante un procedimiento quirúrgico” Una vez más, otro mito inquietante, aparentemente inventado por empleados de tiendas de mascotas deshonestos o mal informados. Para convencer a los clientes de que sus tarántulas no representan ninguna amenaza, les dicen que a todas sus arañas les han extirpado los colmillos para evitar que muerdan. En algunos casos, es simplemente una mentira, ya que, al no tenerlos, moriría de hambre o quedaría temporalmente incapacitada hasta que les vuelvan a crecer; 7- “Las picaduras de tarántula son tan dolorosas como las de abeja” Sinceramente, creía que este mito ya había desaparecido, pero lo vi resurgir recientemente en una red social. Durante años, se decía que las picaduras de tarántula eran peores que las de una abeja. Estoy seguro de que este mito surgió en los años 70 y 80, cuando la mayoría de la gente solo tenía ejemplares del Nuevo Mundo, cuyas picaduras no son tan dolorosas; 8- “Las picaduras de tarántula pueden ser mortales” Este rumor es como la versión malvada de "Las picaduras de tarántula duelen casi tanto como las de abeja". La verdad es que nunca se ha reportado la muerte de una persona directamente por una picadura. Si bien el veneno puede causar un dolor intenso y otros síntomas aterradores, no es mortal. Se han registrado dos casos de personas que fallecieron por complicaciones secundarias atribuidas a las picaduras: una por septicemia y otra por gangrena. Sin embargo, ambos incidentes ocurrieron hace más de 100 años, antes de la medicina moderna e incluso del uso de antibióticos. Hoy en día, ambas personas habrían sobrevivido con el tratamiento médico adecuado. Ahora bien, si consideramos cuántas personas viven en zonas donde las tarántulas son autóctonas y cuántas las tienen como mascotas en todo el mundo, cabría pensar que alguien ya habría muerto si sus picaduras fueran mortales. De hecho, es probable que haya más probabilidades de que te caiga un rayo a que mueras por la picadura de una tarántula. Aunque esta lista es bastante larga, estoy seguro de que existen muchos otros mitos acerca de estas criaturas, cuyo aspecto intimidante le ha dado mala fama, aunque de forma injusta.