Desde hace varios años un enigmático sitio arqueológico, perdido en la selva amazónica, es el centro de atención debido a su oscuro origen. Se trata de unos curiosos petroglifos señalados por primera vez en 1921 por el misionero dominico Vicente de Cenitagoya, los cuales son únicos ya que no tienen ningún equivalente en el Perú. En efecto, los petroglifos de Pusharo constituyen un testimonio de quienes habitaban la selva de los actuales departamentos del Cuzco y Madre de Dios hace muchos siglos atrás. La gran concentración de signos grabados en un panel de dimensiones monumentales convierte a estos petroglifos en una de las manifestaciones de arte rupestre más importantes de la Amazonía peruana. A pesar de que se tenía noticia del sitio desde hace más de ochenta años, recién en el 2003 fue reconocido como patrimonio arqueológico por el Instituto Nacional de Cultura. Su importancia radica en Pusharo y sus grabados rupestres estarían relacionados con el legendario Paititi, por lo que desde hace varias décadas recibe visitas, de exploradores, buscadores de tesoros y miembros de una hermandad mística-religiosa llamada Rahma, que afirman haber entrado en contacto con extraterrestres frente a la pared de los petroglifos, probablemente bajo el efecto de plantas alucinógenas como la ayahuasca. Debido a lo poco que se conoce acerca de su origen, los estudios de los petroglifos de Pusharo requieren ser continuados, profundizados y ampliados a zonas contiguas donde actualmente cubiertos por la vegetación, podrían existir otros sectores con grabados. Estas enigmáticas figuras cubren una pared rocosa de una cincuentena de metros de longitud, sobre una veintena de altura, orientada este-oeste. Un detalle importante si se considera la función jugada por Inti, el Sol, en la civilización inca. Varios soles por otra parte están representados sobre la roca. Uno de ellos domina todo el sitio, a cuatro metros de altura. Un sol en espiral, como a su cenit, mientras otro, aún más enigmático, solo es observable en un momento muy preciso del día... antes de desaparecer como por arte de magia. Asimismo, colocado a la izquierda del precedente, aparece representado un "sol poniente". A ello podemos agregar los rostros de seres que aparecen en estos petroglifos y cuya presencia desafía la imaginación. ¿De quienes se trataban? ¿De quienes vivían allí o de extraños visitantes de otros mundos que quedaron inmortalizados en la roca? Se observa además la omnipresencia de figuras escalonadas, o en "escalera", tan comunes a la cultura inca. Algunos recuerdan tumis, cuchillos ceremoniales utilizados en la vida diaria, religiosa e incluso médica. A menudo también, algunos largos trazados sinuosos que parecen figurar el curso de ríos amazónicos o la silueta de montañas. Se puede ver además una figura espléndida en forma de serpiente: se trata quizá del río Madre de Dios (que en tiempo de los Incas era llamado el Amarumayu, es decir el Río Serpiente). Se sitúa a la extrema derecha de la pared, sobre el cual parece nacer un tercer sol, el de la mañana (¿el este?), decorado con cuatro rayos. ¿Qué representan estas figuras perdidas en la selva a cientos de kilómetros del mundo civilizado? ¿Se trataría tal vez de un "mapa" acerca de una región precisa? Pero, en este caso, ¿de qué lugar se trataría? ¿Tal vez sea una ruta para llegar al legendario Paititi? Una cosa es segura: los petroglifos de Pusharo no fueron grabados allí por casualidad. Si bien algunos elementos del Imperio Inca están representados ampliamente allí, otros parecen estar vinculados a una cultura amazónica de origen desconocido. Desde el 2001, Thierry Jamin, arqueólogo y explorador francés, dedica sus trabajos a la interpretación de los petroglifos de Pusharo. Durante sus últimas campañas de investigaciones descubrió nuevos petroglifos, extrañas cruces y la cara enigmática de un hombre barbudo cuya frente ciñe la mascapaicha, el símbolo imperial Inca. ¡Muy curioso! Aún más inquietantes, son varias secuencias de "dibujos abstractos", que parecen figurar a una antigua escritura. Eso se asemeja un poco a unos "cartuchos" egipcios. Para Thierry Jamin, Pusharo podría constituir la "piedra de Roseta" de la civilización inca. El arqueólogo francés redacto el primer estudio de envergadura consagrado a los petroglifos de Pusharo, tratando de desentrañar sus misterios. Ubicado en la cuenca media del río Palotoa, distrito y provincia de Manu, departamento de Madre de Dios, suroriente del Perú, a una altura de 529 m.s.n.m., dentro del Parque Nacional del Manu, Pusharo forma parte de la Zona Histórico-Cultural del Parque Nacional del Manu, que abarca 18252.68 has y se encuentra localizada en el sureste del área protegida. El acceso desde el Cuzco es por una carretera, que pasando por Paucartambo y los centros poblados amazónicos de Pillcopata y Salvación, se llega, tras un recorrido de unas 7 horas al km. 250, en el que se encuentran el embarcadero de Santa Cruz, donde uno se embarca para seguir primero, río abajo, el Alto Madre de Dios, hasta cerca del poblado y misión dominica de Shintuya; luego se surca el río hasta Palotoa, en la margen izquierda, donde se puede pernoctar en un albergue que existe en el lugar. Si el caudal lo permite, se puede llegar el mismo día hasta el refugio Pusharo, ya en el Parque Nacional del Manu, y surcar el río al día siguiente hasta el lugar donde se encuentran los petroglifos. No lejos del allí, el reciente descubrimiento de figuras gigantescas grabadas en la vertiente oriental de una montaña de mediana altitud, también podrían cambiar considerablemente nuestros conocimientos sobre la presencia de los Incas en éste lugar y la teoría de su influencia en los pueblos amazónicos, pero que aún no se ha demostrado.
TIEMPOS DEL MUNDO
martes, 9 de junio de 2020
martes, 2 de junio de 2020
LA MUJER VAMPIRO DE BARRANCO: ¿Solo una leyenda urbana?
Existe una historia tenebrosa acerca de un espectro que espanta a los visitantes nocturnos en Barranco desde hace décadas. Según testimonios de quienes dicen haberla visto, la leyenda de la que han dado por llamar ‘la mujer vampiro de Barranco’ data de los años 50s y estaría enterrada en el panteón de Surquillo. A pesar del tiempo transcurrido, desde hace un par de años ha vuelto a cobrar vigencia, a raíz de los nuevos testimonios, principalmente de taxistas, que han tenido la mala suerte de recogerla. Varios de ellos aseguran que en este distrito, una mujer bastante joven y de tez blanca, toma una carrera con destino al cercano distrito de Chorrillos sentándose en la parte posterior del coche, pero al llegar al lugar descubren con horror que se ha convertido en una mujer anciana o que, al bajar de auto, se convierte en un cuadrúpedo. Sea cierta o no esta historia, diversos testigos han corroborado el hecho y se han dado a conocer nuevos testimonios que daremos a conocer a continuación ¿vale?. El primer caso es de un taxista llamado Víctor, quien contó que aproximadamente hace dos años atrás, una jovencita, le tomó una carrera al Cementerio de la Policía, en la madrugada. Según relata, al llegar al panteón, la mujer bajó raudamente y se metió entre los matorrales. Al día siguiente, con la luz de día, pasó por el mismo lugar y, al bajar, se dio con la sorpresa de encontrar un nicho; El segundo testimonio es de otro conductor llamado Christian, quien cuenta que una mujer con apariencia de extranjera, le tomó una carrera desde el Hospital María Auxiliadora hasta la Av. Los Próceres, en Surco alrededor de la 3:00 p.m. De pronto - agrega - la mujer se pone a llorar y le confiesa que es una bruja. En medio del trayecto, le tocó el hombro y, según Christian, quedó como hipnotizado, sintió un dolor fuerte, los ojos se le cerraban y su cuerpo ya no le respondía. Cuando se bajó la mujer, entre risas, le dijo que no tenga miedo y le aseguró que la volvería a ver siempre; Otro relato nos da el taxista Richard, quien pasando con su taxi por Barranco a la tres de la mañana, vio que una señorita le tomo una carrera con dirección a la Villa Militar de Chorrillos, frente al cementerio. Durante todo el trayecto le pedía durante que vaya más rápido y, cuando el taxista bajó la velocidad llegando al lugar, la chica abre la puerta y se avienta. Un patrullero, más adelante, para al taxista, y le dice: ‘¿cómo es posible que usted traiga perros y los bote?’, y él le responde: ‘traje una señorita que se bajó a la volada’. El patrullero insiste: ‘ha bajado un perro negro y se metió al cementerio’. Conste que ninguno de los tres taxistas quiso dar su nombre completo por temor al ridículo, ya que se dio el caso que en los tres encuentros, la misteriosa criatura no pago el viaje y desapareció raudamente apenas llego a su destino. Pero ¿Cuál es el origen de esta leyenda? Se dice que esta la historia data de los años 50s y que una chica de 14 años - quien hoy tiene más de 80 - recuerda vivamente como se inicio todo: “En mi lejana juventud, cuando los dinosaurios gobernaban la Tierra, frecuentemente visitaba los balnearios de Miraflores y Barranco. Sucede que por entonces se contaba insistentemente que había aparecido por el lugar una misteriosa mujer de extraña apariencia, la cual fue acusada de una serie de ataques a quienes frecuentaban las playas a altas horas de la noche, cuando estaban prácticamente desiertas. Es así como a la mañana siguiente de su incursión, aparecían cadáveres de hombres a los cuales les habían extraído la sangre. Muchos creyeron inicialmente que se trataba de perros vagos, pero luego de constatar que los cuerpos no fueron devorados, creció el rumor de que se trataba de una mujer vampiro. Quienes pudieron haberla visto, dijeron que era de avanzada edad y muy fea, por lo que la catalogaron de bruja. Es más, hay quienes afirman haberla reconocido como una anciana que tenía un negocio de golosinas en los alrededores, ya que coincidentemente los ataques ocurrían prácticamente en los mismos lugares. Su nombre era difícil de pronunciar ya que era de origen búlgaro y solo se sabe que emigro con sus padres desde los Balcanes a una tierna edad. A pesar de los años transcurridos desde su llegada al Perú, apenas hablaba el español y por esa razón vivía prácticamente apartada de los demás. Al morir, se dice que fue enterrada en el cementerio de Surquillo y coincidentemente cesaron las apariciones, al menos de momento, ya que a los pocos años de su ‘muerte’, nuevas victimas desangradas eran halladas en la zona, todas de la misma manera, para luego desaparecer por un tiempo intentado con ello no llamar la atención, y posteriormente se repetía la misma historia” contó la octogenaria. Hoy en cambio, al parecer cambió sus tácticas, pero sus intenciones son las mismas, ya que no pierde la oportunidad de volver a las andadas. Hay testimonios más tenebrosos que las dadas a conocer por los taxistas, pero con las dadas a conocer es más que suficiente para hacernos una idea de aquel maligno ser. En cuanto a su ‘actual’ apariencia, no os dejéis engañar, ya que los vampiros al igual que los demonios, saben muy bien disfrazarse para luego mostrarse como los monstruos que son.
martes, 26 de mayo de 2020
COCA: La hoja maldita de los Andes
Como sabéis, los antiguos peruanos han estado cultivando plantas de coca durante unos 8,000 años. Valorándolas tanto como el oro, el Inca lo atesoraba no solo para ofrecerlo como un preciado regalo a sus vasallos - quienes lo anhelaban más que otra cosa - sino también eran parte integral de sus ritos y rituales sagrados que se realizaban en honor a sus dioses. Una antigua leyenda cuenta la historia de Kuka, una temible hechicera a quien nadie en todo el Imperio podría resistirse a su maligno poder. Consciente de ello, los usó para beneficiarse de ello hasta que la noticia de sus fechorías llegó a los oídos del Gran Inca, quien ordenó que la sacrificaran, la cortaran por la mitad y la enterraran. De su tumba brotó una planta maligna, la cual aparentemente daba fuerza y vigor, aliviando el dolor y el sufrimiento, pero que en realidad embrutecía la mente de quien lo consumía ya que los volvía adictos. Era la venganza de Kuka, quien aun muerta quiso dejar su huella maldita por el mundo. La gente lo llamó coca, por considerar que era obra de esa bruja malvada. Este mito reconoce la gran importancia que las hojas de coca tuvieron y continúan teniendo en la cultura e historia de los pueblos de los Andes. A pesar de ganar notoriedad en los tiempos modernos por ser el material fuente de la droga altamente adictiva cocaína, la coca continúa siendo una gran parte de la cultura andina en la actualidad. Las hojas sin procesar de la planta son masticadas habitualmente por los indios e incluso pueden ser preparadas como infusiones (el conocido mate de coca) el cual es envasado y vendido libremente en el Perú, a pesar de estar prohibido en el resto del mundo, ya que es un delito intentar ingresarlo a otros países. Los lugareños en su ignorancia, todavía usan hoy la coca para “combatir el mal de altura y para aliviar el dolor y el hambre” cuando en realidad solo están drogándose atrofiando su cerebro irremediablemente por el uso de ese veneno. Incluso hay algunos inescrupulosos que se aprovechan de ello y afirman que en sus hojas se puede leer el futuro. Los estudios científicos de las propiedades medicinales de la coca han encontrado efectivamente que sus hojas contienen un poderoso alcaloide que actúa como estimulante. Sus efectos incluyen aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de la energía e incluso la supresión del hambre y la sed. Otros “beneficios” incluyen la relajación muscular, ya que puede ayudar con los calambres menstruales. Se dice además que este efecto “también combate” el mal de altura al abrir el tracto respiratorio y aliviar la sensación de falta de aliento y opresión en el pecho. Asimismo admiten que la coca puede ser “muy útil” por sus propiedades antibacterianas y analgésicas, ayudando a la digestión y prevenir el estreñimiento…. pero a que precio, ya que su uso convierte a uno en adicto a esa droga, la cual se convierte es una puerta abierta para probar otras más fuertes y letales. El consumo de coca se remonta a la más antigua de las antiguas sociedades sudamericanas. Hay evidencia de que se consumió en culturas ubicadas en el Ecuador moderno desde el noveno milenio antes de Cristo. Sin embargo, fue durante el Imperio Inca, poco antes de la llegada de los españoles, que la coca alcanzó un significado religioso y socioeconómico particular. Los primeros Incas datan del año 1200 DC. La civilización se hizo prominente en 1438 cuando el emperador Pachacutec, cuyo nombre significa "el que rehace la tierra", inicio una serie de conquistas militares para expandir su Imperio desde el Cuzco - la capital imperial - ubicada en el corazón de los Andes, llegando el y sus sucesores a extender sus dominios por toda la cordillera y la costa occidental de Sudamérica llegando desde Colombia hasta la Argentina. Grandes cantidades de coca, consideradas sagradas por los Incas, fueron utilizadas en sus ceremonias religiosas. Cristóbal de Molina, un sacerdote español que vivió en el Cuzco alrededor de 1565 y observó las tradiciones incas, describió cómo los lugareños quemaban hojas y expulsaban vapores de coca hacia el Sol, su deidad principal, y otros dioses, como parte de un ritual para sanar a los enfermos. La planta también fue venerada por sus poderes adivinatorios, y algunos sacerdotes afirmaban “ser especialistas en leer sus hojas”. La coca también era enterrada con los muertos, y era incluida con otras ofrendas en sus tumbas para acompañarlos a la otra vida. Algunos rituales religiosos involucraban sacrificios humanos, y la coca también desempeñaba un papel. Tres momias de víctimas sacrificadas descubiertas en 1999 revelaron un alto consumo de coca durante los meses anteriores a su muerte. Se creía que consumir las hojas inducía trances “sagrados” y estados alterados al tiempo que desorientaba a las víctimas, haciéndolas más fáciles de someter. El sistema inca para cultivar y cosechar hojas de coca implicaba muchos pasos. Las plantas se cultivaban en campos bien definidos en regiones cálidas y húmedas. Cuando estaba lista para la cosecha, las hojas se rompían al momento de plegarlas. Tras ser recogidos eran colocados cuidadosamente en mantos para secar al sol. Las hojas imperfectamente coloreadas eran rechazadas. Al ser muy frágiles, y aunque se hacían esfuerzos meticulosos para asegurar que mantuvieran su forma plana y su color uniforme, una gran parte de la cosecha se perdía durante el secado. Tal descuido se pagaba con la vida de quienes manipulaban las hojas, ya que toda era propiedad del Inca. Todo el proceso requería por ello un cuidado particular para conservarlas como sea posible. Debido a su alto valor, las hojas de coca podrían servir tanto como mercancía y como moneda. A los funcionarios públicos y a los gobernadores se les pagaba por sus servicios al Imperio en metales preciosos, textiles finos y canastas de hojas de coca. El Inca, recompensaba la lealtad de sus súbditos con canastas de hojas de coca. También eran entregados a los soldados durante las fiestas para celebrar las victorias. De todos los regalos que podía hacer el Inca, la coca era la más valorada. Al respecto, Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de los Incas, escribió: "[Los incas] lo prefieren antes que el oro, la plata y las piedras preciosas". Debido a su alto valor, la coca fue consumida en gran medida por las élites imperiales incas. Durante los últimos días del Imperio, comenzó una relajación de las restricciones al consumo de coca. Algunos investigadores argumentan que este cambio podría deberse al hecho de por causa de la guerra civil desatada entre el Inca Húascar y el bastardo Atahualpa, ya no se podía garantizar el suministro de alimentos para toda la población, por lo que la coca comenzó a usarse para calmar el hambre en esos tiempos de escasez. Sin embargo, su asociación con la élite prevaleció hasta que el Imperio Inca fue conquistado por los españoles en 1532. En los primeros días de la conquista, los cronistas españoles de los siglos XVI y XVII notaron cómo los ricos tenían el monopolio del negocio la coca. Juan de Matienzo escribió que las hojas "eran un manjar para señores y jefes durante el Imperio Inca y no para la gente común". Pero luego de la conquista, su consumo se extendió entre la población indígena, según lo registrado por muchos cronistas. Las autoridades españolas descubrieron cómo la coca anulaba la voluntad de resistencia y hacia mas fácil tenerlos dominados, obligando a los nativos a consumirla. Con el tiempo los hicieron adictos y la cosecha se convirtió en un negocio lucrativo para los terratenientes españoles, que aumentaron la producción para satisfacer la mayor demanda. El misionero padre Bernabé Cobo escribió: "Es el producto más rentable en las Indias [sic] y ha enriquecido a muchos españoles". Al principio, ellos a menudo se burlaban de los indígenas por su creencia en el poder de la coca. Pero el escepticismo comenzó a dar paso al interés por la extraña hoja. En 1653, el padre Cobo escribió que los indios “dicen que [la coca] les da fuerza y no sienten sed, hambre ni cansancio”. Creo que es principalmente superstición, pero no se puede negar que les da fuerza y aliento, ya que trabajan el doble de duro con eso”. Garcilaso de la Vega dio cuenta de la siguiente conversación entre dos españoles, un caballero y un granjero cerca del Cuzco. El primero preguntó: "¿Por qué consumes coca, como hacen los indios, cuando nosotros lo encontramos tan desagradable y detestable?" El otro, que llevaba a su hija de dos años en la espalda, respondió. “En verdad, señor, lo detesto no menos que nadie, pero necesito obligarme a imitar a los indios y masticarlo. Sin ella no podría soportar la carga. Con ella tengo la fuerza y vigor para poder realizar mis labores". Hoy las hojas de coca se cosechan como un ingrediente esencial de la producción ilegal, pero muy lucrativa, de la cocaína. A pesar de que la planta sea causa de tanta violencia e inestabilidad política en las Américas, las sociedades andinas aún invocan su uso tradicional como símbolo de su cultura, sin estar conscientes del daño que hace a la humanidad.
martes, 19 de mayo de 2020
ENIGMA DESCONCERTANTE: ¿Existe vida inteligente en Alfa Centauri?
Como sabéis, Sixto Paz es uno de los mayores expertos en OVNIS del mundo. Es un contactado de los extraterrestres desde hace 46 años y, además, es el autor de cerca de una veintena de libros en los que estudia y explica el fenómeno OVNI. Siempre haciendo noticia, el conocido ufólogo sostiene que existen al menos 60 razas de extraterrestres en el Universo y que visitan la Tierra con diversas intenciones, información que sería conocida por varios gobiernos, especialmente por las autoridades de los EE.UU. quienes han decidido mantenerlo en secreto para no alarmarnos. Agrega además que una de de esas razas de extraterrestres provienen del planeta Apu, el cual dice que orbita las estrellas que existen en el sistema Alfa Centuari , el cual dista de nuestro planeta a unos 4.1 años luz de distancia. “Eso quiere decir que está a más de 3, 500 millones de kilómetros de la Tierra, distancias que son imposibles actualmente para los humanos como para viajar a ella, pero no para esta raza avanzada tecnológicamente, que ya habría superado el viaje interestelar, por lo que podrían llegar a nuestro planeta en cuestión de días, quizás o incluso solo en un parpadeo de segundos” explica Sixto Paz. “Hace 46 años atrás nosotros mencionamos que llegamos a tener un contacto. Una nave extraterrestre aterrizó en el desierto de Chilca y bajó un ser de 2.50 cm de altura y nos dijo telepáticamente que venían de un planeta un poco más grande que la Tierra, el cual tiene las mismas condiciones que nuestro mundo y que orbita la estrella binaria Alfa Centauri. Decir eso por aquellos años era ridículo, pero ahora con los continuos descubrimientos hecho por los telescopios de la NASA se han descubierto miles de exoplanetas, muchos de ellos en la zona conocida como la franja habitable” relató. El experto añadió que la NASA está organizando una futura expedición a uno de esos exoplanetas que tiene las mismas características físicas que la Tierra. “O sea, que tenga una atmósfera respirable, suelo sólido, agua líquida y que la distancia con los soles que es la ideal para la vida” aseveró. Cabe recordar que. Alfa Centauri estaba considerada desde la antigüedad como una única estrella, la más brillante de la constelación del Centauro, pero en realidad es la superposición de dos estrellas brillantes de un sistema de tres. Están vinculadas entre sí por efecto de la gravedad y girando una en torno de la otra, formando un sistema estable. Precisamente, un estudio de Alfa Centauri, plantea la posibilidad de que los planetas que orbitan las dos estrellas más brillantes de dicho sistema, no reciben cantidades considerables de radiación de rayos X por sus estrellas anfitrionas, por lo que la vida es posible en ellas. Los resultados de la investigación que agrupa el monitoreo de más de 10 años de Alfa Centauri por el Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA, son importantes para la viabilidad de la vida en el sistema de triple estrella ubicado a más de cuatro años luz. “Debido a que es relativamente cercano, el sistema Alpha Centauri es visto como el mejor candidato para explorar en busca de signos de vida. La pregunta es si ¿encontraremos planetas en un ambiente propicio para la vida, tal como la conocemos?”, planteó Tom Ayres, de la Universidad de Colorado en Boulder. Las estrellas en el sistema Alfa Centauri incluyen un par llamado “A” y “B” que orbitan cerca el uno del otro, explicó la NASA. La agencia espacial estadounidense detalló que mientras Alfa Cen A es casi gemelo del Sol en casi todos los aspectos, Alfa Cen B es más pequeño y oscuro, aunque similar al ese astro. Alfa Cen C o Proxima, es el tercer miembro, una estrella enana roja pequeña que viaja alrededor del par AB en una órbita de mayor tamaño que lo manda 10 mil veces más lejos del par AB que la Tierra-Sol. Los datos de Chandra muestran que las perspectivas de vida en términos de bombardeo de rayos X actuales, son mejores en Alfa Cen A que en el Sol. Por su parte, Proxima, es un tipo de estrella enana roja activa que se sabe envía de manera frecuente bengalas peligrosas de radiación de rayos X, donde es probable sea hostil a la vida. Aun así, debido a su “cercanía” a la Tierra, Alfa Centauri es una de las primeras candidatas elegidas por la NASA para realizar la primera misión interestelar en el 2069, pero primero tendría que desarrollar nuestra tecnología para ser capaces de acelerar una nave a una fracción significativa (se habla de un 10%) de la velocidad de la luz, lo que nos permitiría alcanzar Alpha Centauri en alrededor de unos 40 años. Muy poco tiempo si consideramos que, con la tecnología actual, tardaríamos más de 30.000 años en llegar hasta allí. Al respecto, Anthony Freeman, un científico a cargo del proyecto, explicó cuáles serían los objetivos de la misión. El primero y más importante será buscar signos de vida en el sistema vecino, pero también se han incluido el estudio de la composición de la materia y la radiación que la nave encuentre en su camino a través del vasto espacio interestelar, así como la realización de experimentos que pongan a prueba la relatividad general. A su llegada a Alpha Centauri, la sonda deberá observar el sistema, determinar si contiene más planetas (algo que hoy no sabemos) y analizar tanto la atmósfera como la superficie de Próxima b en busca de agua y signos que revelen la presencia de vida. Según el plan, pasado unos años del lanzamiento, la NASA enviaría un gran telescopio al espacio profundo. Allí, se posicionaría de forma que la luz de Alpha Centauri roce nuestro sol, creando una "lente gravitacional" que nos permita obtener una vista completa del exoplaneta. Por supuesto, el mayor desafío para culminar con éxito la primera misión interestelar de la Humanidad pasa por desarrollar una tecnología de propulsión que sea realmente capaz de alcanzar el objetivo en un plazo de tiempo razonable. Una tecnología, por cierto, que aún no existe más que en el papel.
martes, 12 de mayo de 2020
ASTROLOGIA Y CORONAVIRUS: ¿Porque ningún horóscopo predijo su llegada?
Hay quienes tienen la creencia de que con la llegada del Año nuevo, ocurren nuevos giros inevitables en el mundo. Muchos de ellos imprevisibles para la mayoría, pero al parecer, estas personas creyeron tener certeza sobre las situaciones que, supuestamente, sucederían este año. “El año 2020 se puede dividir aproximadamente en dos períodos muy diferentes. La primera mitad del año, el período de enero a junio, será un tiempo relativamente tranquilo en el que muchos de nosotros lograremos realizar nuestros sueños y poner en práctica planes concretos”, predijo una astróloga rusa, Tatiana Borsch, en diciembre del 2019. Ni tranquilo ni bueno para poner en práctica planes concretos, el comienzo del 2020 trajo consigo una pandemia que ya sobrepasó los 900 mil infectados en todo el mundo desde que se conoció el primer caso en diciembre, en la ciudad de Wuhan, China, y acabó con la vida de más de 46 mil personas. Se hacen llamar a sí mismos videntes, clarividentes, cosmobiólogos, tarotistas, entre otros nombres traídos de oficios metafísicos que “predicen” el futuro. Durante el último siglo, pensar en el 2020 ha puesto de manifiesto la gran imaginación que tienen muchas personas. Sin embargo, nadie pudo dar con la idea de lo que realmente nos depararía este año. A finales del 2019, el equipo de marketing de Facebook (Facebook IQ) publicó un informe de Temas y Tendencias para el 2020. A diferencia de otros años, el informe recorrió nuevos horizontes y alcanzó a la Argentina, detectando el crecimiento en las plataformas digitales del interés por la astrología, el tarot y lo “esotérico”, es decir las artes reservadas a los iniciados, aquellos que tienen el conocimiento. Si bien no son tendencias nuevas, hay una creciente resignificación y reconversión de estas temáticas a medida que se van incorporando a prácticas de autoconocimiento, psicología, coaching e incluso para contratar personal. Las redes sociales son un fiel reflejo de este interés: las personas comparten y siguen cuentas de astrología amateur y profesionales, varios astrólogos y especialistas de lo esotérico han encontrado en las plataformas un nicho para ofrecer consultas y demostrar su expertise. Gracias a plataformas como Facebook se han conformado comunidades de personas interesadas que intercambian feedback y consejos que van más allá del horóscopo. Posteriormente comenzó el Año Nuevo Chino y millones de personas se emocionaron, principalmente por tratarse de un año que inició un nuevo ciclo en el Horóscopo Chino. De acuerdo con el zodíaco oriental, el 2020 es el Año de la Rata, un signo asociado a la prosperidad, persistencia, pero sobre todo a la superviviencia. Como sabéis, todas las personas nacidas en los años 1900, 1912, 1924, 1936, 1948, 1960, 1972, 1984, 1996, 2008 y 2020 pertenecen al signo de la rata de acuerdo con la cultura Oriental, un roedor que representa la abundancia y prosperidad. Al parecer lo que traería consigo este nuevo año dependía de nuestro signo del zodíaco chino. El maestro de astrología chino de Hong Kong Si Man-fung Peter dijo que las personas nacidas en el año de la rata podían verse propensas a tener pensamientos negativos y que para aliviar el impacto deberían viajar más en 2020... Sin embargo, el Coronavirus disparó los toques de queda y estados de excepción en el planeta. Los individuos se vieron obligados a quedarse en sus casas, aislarse del mundo y replantearse las formas de relacionarse. Sobre lo que podía esperar el Año de la Rata en términos de salud se había dicho que en el 2020 “no existirían muchos problemas”. Además, para los creyentes del zodíaco chino, el metal, el material más importante del Año Nuevo Chino 2020, significa gran bonanza, especialmente una importante estabilidad económica, por lo que se esperaba que las personas ganaran dinero fácilmente. Todo lo contrario a lo que sucede actualmente. Recientemente, circuló en las redes sociales un texto atribuido al médico y astrólogo francés Michel de Notre-Dame (1506-1566) según el cual habría anticipado esta pandemia. Sin embargo, la cuarteta atribuida a Nostradamus que circula en redes es una fake news, otra de las muchas que, imitando su estilo, algunos acostumbran a difundir luego de un cataclismo o un evento inesperado de gran magnitud para afirmar un nuevo “acierto” del célebre autor de las Profecías. Lo que sí anunció Nostradamus sobre el año 2020 fue que un importante rey dejaría la corona. También predijo muchos incendios y elevadas temperaturas en Europa y terremotos en el Nuevo Mundo cuando Mercurio esté retrógrado en Cáncer (hacia mediados de junio). Todo eso está por verse. Considerando el tiempo que le tocó vivir, en que las epidemias diezmaban a poblaciones enteras, no es extraño que haya imaginado nuevas plagas para tiempos futuros. Tal vez no se hubiera sorprendido tanto como nosotros ante esta pandemia del Coronavirus. Pero no llegó a predecirla. La historia ha demostrado que las enfermedades mundiales son inevitables. Desde la pandemia de gripe de 1918, que mató al menos a 50 millones de personas en ese momento, hasta en el SARS y el MERS que en la década de 2000 afectaron a casi 30 países cada uno. El experto en enfermedades infecciosas Michael Osterholm también ha estado advirtiendo sobre una pandemia mundial durante la última década. Al respecto, Osterholm escribió en la revista Foreign Affairs en el 2005 que “este es un punto crítico en nuestra historia. Se está acabando el tiempo para prepararnos para la próxima pandemia. Debemos actuar ahora con decisión y propósito”. El virólogo y experto en gripe Robert G. Webster predijo una próxima pandemia de gripe en un libro que publicó en diciembre. En Cazador de la gripe: Desvelando los secretos de un virus, Webster cuestionó si era posible otra pandemia mortal y disruptiva. “La respuesta es sí: no solo es posible, es solo cuestión de tiempo”, escribió. “La naturaleza finalmente volverá a desafiar a la humanidad con un equivalente del virus de la Gripe Española de 1918”, escribió. “Necesitamos estar preparados” puntualizó.
martes, 5 de mayo de 2020
YACUMAMA: El misterio de la Gran Serpiente del Amazonas
Dentro de los innumerables mitos que se cuentan en el interior de la Amazonía, relatos que gracias a la tradición oral han sobrevivido desde tiempos inmemoriales; tenemos a la leyenda de la Yacumama, la gran serpiente - del cual se dice que llega a medir 50 metros de largo y posee una cabeza de dos metros de ancho - que acecha en los ríos y lagos dispuesta a devorar a quienes despreocupadamente surcan sus aguas. Desde hace mucho tiempo no han sido pocas las expediciones que se han puesto en marcha para descubrir y desentrañar este misterio. En numerosas ocasiones se han encontrado serpientes de tamaño considerable, pero que no reunían la longitud suficiente ni las características específicas que cuentan las leyendas. El nombre de esta serpiente mitológica significa “Madre del Agua” y se dice que encarna al espíritu protector de las aguas del Amazonas. Si bien generalmente vive en el fondo de los ríos donde se alimenta de animales acuáticos, llega un momento de su vida en que al incrementar su peso, ya no puede reptar para cazar a sus veloces presas. Entonces emerge a la superficie y busca un lugar para vivir permanentemente. Consigue, con su poderosa cola, un espacio lo suficientemente amplio cerca de un río o lago - de los muchos que existen en el lugar- y ahí... espera. El gran poder de atracción que ejerce con su mirada enigmática, le permite atraer a sus víctimas hacia esa pequeña área de territorio, marcado y vigilado delante de su enorme cabeza. Cualquier ser viviente - incluido los humanos - que, por descuido, pasan cerca de su escondite, apenas pueden distinguirlo, pero cuando descubren el peligro que les acecha ya es demasiado tarde para escapar, porque el gigantesco animal lo atrapa rápidamente con su poderosa mandíbula, enrollándolo al instante con su enorme cuerpo hasta triturarle los huesos y devorarlo de inmediato no importando si su presa aun este viva. Saciada su hambre, vuelve a su refugio, donde le espera un largo y plácido sueño. Cuando caza en el río ataca las embarcaciones hasta hacerlas naufragar haciendo perecer ahogados a sus pasajeros que terminan como alimento. Se dice que al emerger del agua el animal produce un inmenso remolino, dejando al descubierto su descomunal cabeza, que descansa sobre un cuello erguido que sobresale amenazadoramente a una altura de hasta cuatro metros, desplazándose silenciosamente por el centro del río o lago, zambulléndose de trecho en trecho, hasta llegar cerca de su presa y atacarlo. Estos relatos se basan en un hecho real como es la existencia de las anacondas, enormes ofidios que habitan en la selva alimentándose de roedores, huevos, tapires, peces y manatíes. Sin embargo, se han reportado casos de humanos que fueron atacados y que terminaron siendo sus presas, aunque muy raramente .Se han llegado a capturar algunas de gran tamaño, una de la cuales media 11.55 mts de longitud, 123 cm de circunferencia y un peso de 285 kg. A pesar de ello, están en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat así como a la caza furtiva por quienes la consideran un riesgo para el ganado doméstico y los niños, sin tener en cuenta el papel que juega en el control de las plagas de roedores y que todo lo que se dice de ellas es producto de la imaginación, ya que son pacíficas por naturaleza, lejos de esa imagen estereotipada que lamentablemente se tiene hoy en día.
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