TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 27 de abril de 2021

QUIROMANCIA: El arte de leer la mano

La quiromancia forma parte de la quirología (del griego quiro-keir = mano, y logía-logos = estudio, ciencia) encargada del estudio de la morfología (forma) de las manos, dedos, palma y las líneas. En concreto, la quiromancia se centra en el análisis de las líneas y montes de las manos y su relación con los perfiles psicológicos y fisiológicos de las personas. Algunos sitúan sus verdaderos orígenes en la India (Samudrik Shastra), hace más de 3.000 años. Hay que decir que se trata de un tema controvertido. Por una parte, algunos estudiosos han comprobado la existencia de relaciones entre los surcos y pliegues de la mano con los rasgos físicos y psíquicos de las personas. De esta forma se avalarían los intentos de analizar el perfil de una persona a través de la lectura de la mano. La base de esta concepción está en la existencia de " relaciones químicas entre genes (humanos) inconexos, vinculando así caracteres fenotípicos diferentes". La quiromancia consiste en la valoración de la personalidad o la predicción del futuro de una persona mediante la lectura de su mano y de las líneas y los relieves de la misma. Algunos profesionales también prestan atención a las características de los dedos, las huellas, la forma, el color y la textura de la mano. Se suele empezar la lectura con la mano que más su utiliza y en algunas escuelas de quiromancia se cree que la otra mano contiene datos sobre la karma, vidas anteriores o rasgos hereditarios. William John Warner, un astro logo irlandés de principios del siglo XX, se hizo famoso realizando predicciones sobre el futuro a través de la Quiromancia, astrología y numerología. Tuvo muchos clientes conocidos y se trasladó de Francia a Hollywood donde realizaba hasta 20 lecturas de mano al día hasta su muerte. Antiguamente, la quiromancia era un rito pagano, como todos los ritos de adivinación. Los que la practicaban eran acusados de brujería y perseguidos por la Inquisición. En la actualidad, la práctica de la quiromancia, o de la quirología en general, suele estar acompañada de la lectura del tarot y otras prácticas esotéricas. Se pueden encontrar quiromantes con consultas privadas y altos precios por el estudio de la mano, así como quiromantes instalados en zonas céntricas de las ciudades con gran afluencia de peatones que practican la quiromancia y otras artes esotéricas a cambio del pago del cliente. Considerada una "pseudociencia" la quiromancia no es aceptada por la comunidad científica. Uno de los manuscritos más completos y antiguos es el de Serafin Spoccani y su "Scienza della mano o sia chiromanzia" (año 1711), citado por la University of Delawere. En este manuscrito el autor proporciona una detallada explicación del arte de la quiromancia. Los practicantes de este arte intentaban diagnosticar enfermedades, revelar el carácter, predecir el futuro a través de las líneas y otros rasgos de la mano. En los siglos XVIII y XIX tuvo un gran auge en Europa. A partir de esta práctica la ciencia se interesó en el tema con investigaciones anatómicas, morfológicas y dermatológicas. Cabe destacar que existen relativamente pocas investigaciones científicas que verifiquen el rigor de la quiromancia como sistema de análisis. Por otra parte, muchos de los trabajos redactados han sido elaborados por personas que la practican ellos mismos (por ejemplo 10 Years of Hand Analysis Research de Martijn van Mensvoort). Todavía no se han ofrecido datos científicos que demuestran las afirmaciones de los profesionales. Por otra parte, sí se han realizado estudios de investigación sobre la quiromancia en relación con otros campos, sobre todo condiciones médicas como por ejemplo la relación entre la línea simia y el Síndrome de Down. Asimismo, existen trabajos de investigación que relacionan características de la mano a enfermedades psicológicas como Desorden Deficitario de la Atención e Hiperactividad AD/HD o Esquizofrenia. Así y todo, su aporte es dudoso por lo que sigue siendo muy controvertido.

martes, 20 de abril de 2021

EXPEDIENTES SECRETOS PERÚ: La conexión Mochica

En la entrega anterior de esta serie sobre la conexión entre los Anunnaki y las culturas del antiguo Perú, vimos que Naylamp, el personaje fundador de la cultura Lambayeque, pudo haber sido un Anunnaki que llegó a la costa norte del país con un ejército de olmecas. La fuente principal sobre la historia de Naylamp es el relato recogido por el cronista Cabello de Balboa (1535-1608) durante la conquista española. En este relato, se cuenta que Naylamp trajo consigo una estatua de si mismo, tallada en una piedra verde. La estatua fue llamada Yampallec que significa que quiere decir figura y estatua de Naylamp. Algunos historiadores sostienen que la estatua estaba hecha de esmeralda o jade verde, pero hay quienes creen que la estatua estaba hecha de malaquita. En esta entrega seguiremos explorando esa posibilidad. Si la estatua de Naylamp estaba hecha de malaquita, una posibilidad sería que el Anunnaki Naylamp haya conseguido la malaquita en África mientras la expedición Anunnaki pasaba por ese continente. Naylamp habría llevado la malaquita en bruto a América central donde habría ordenado a algún artesano olmeca o maya que hiciera un ídolo con su figura. También podría ser que un africano que partió de África con los Anunnaki haya llevado consigo la piedra hasta América Central, donde la cambió o se la regaló al Anunnaki Naylamp. Si el ídolo estaba hecho de malaquita, como sostenemos, esto probaría la migración de la mano de obra africana a América central junto con los Anunnaki. El mito de Naylamp cuenta también que uno de sus acompañantes esparcía un polvo rojo por donde iba a pasar su señor. Según los nativos, este polvo era Spondylus molido y lo llamaban Mullu. Aquí existe un detalle que merece ser destacado. En varios textiles de la cultura Paracas, que se desarrolló en la costa sur del Perú entre el 800 a.C. y el 100 a.C., se han encontrado personajes y divinidades portando collares de Spondylus, y con el cuerpo pintado con formas de esta especie. Más aún, según las investigaciones de la historiadora María Rostoworoski, el Mullu era indispensable para hacer llover. Los indígenas ofrecían el polvo de Spondylus a los dioses para evitar sequías. El Spondylus era, en la mayoría de las culturas del antiguo Perú, el alimento de los dioses. El hecho de que uno de los integrantes de la comitiva de Naylamp lanzara polvo rojo a su paso nos indica que lo consideraban un dios ¿venido de otro mundo? ¿Cómo y dónde la podrían haber adoptado? La costumbre de ofrecer polvo de Spondylus a los dioses se encuentra en otras culturas de la costa del pacífico. Probablemente, Naylamp y su séquito hicieron escala en las costas de Colombia y Ecuador antes de llegar al Perú. En algunos de estos lugares, un nativo podría haber empezado a lanzar polvo de Spondylus espontáneamente al paso de Naylamp, como una forma de reconocerlo como un dios. La comitiva de Naylamp podría haber adoptado esta costumbre para facilitar que los diferentes pueblos de la costa del pacifico reconocieran a Naylamp como un ser divino. Si Naylamp hubiera llegado a las costas de Colombia y Ecuador, tendríamos que encontrar algún rastro de su visita en los relatos recogidos por los españoles. Coincidentemente, existen crónicas de la conquista que relatan historias similares a las de Naylamp en las costas ecuatorianas. Cabe destacar que los conocidos “huacos retratos” de la cultura Mochica son otra prueba de que el Anunnaki Naylamp venía de América central con una comitiva de olmecas. Si bien la cultura Mochica es posterior a la cultura Lambayeque (la que fundó Naylamp), esta se desarrolló en la misma región. Si algunos de los olmecas que llegaron con Naylamp se asentaron en esa zona de la costa del Perú, su presencia tendría que estar registrada en las expresiones artísticas de algunas culturas. Es mas, en la valiosa colección de “huacos retratos” mochica expuesta en el Museo Rafael Larco Hoyle de Lima encontramos varios rostros con evidentes rasgos europeos y asiáticos. La conexión es evidente. Otro elemento importante a considerar son las construcciones de barro, especialmente las de la cultura Chimú, cuya semejanza con los zigurats sumerios y otras construcciones babilónicas es remarcable. Si bien el Anunnaki Naylamp llegó a las costas del Perú con un grupo de olmecas, existe la posibilidad de que unos pocos sumerios estuvieran en su comitiva. El mismo Anunnaki Naylamp o alguno de estos sumerios podrían haberles transmitido herméticamente este tipo de conocimientos arquitectónicos a los nativos, quienes lo habrían pasado de generación en generación hasta llegar a los chimúes. Según el razonamiento desarrollado llegamos a la siguiente conclusión: Naylamp fue uno de los últimos Anunnaki que llegó a tierras peruanas. Ante todo, hagamos el recuento de las visitas o expediciones que los Anunnaki hicieron a América y de los que hemos tratado anteriormente: Un primer grupo de Anunnaki habría llegado a Chavin. Posteriormente se dirigieron a Tiahuanaco, cuando el lago Titicaca estaba conectado con el Océano Pacifico, en algún momento entre el 15,000 a.C. y el 40,000 a.C. Este grupo estuvo conformado por Anunnakis y sumerios. Luego de extraer el oro de la región altiplánica, este grupo descendió hacia la región de Sechín, en la sierra central del Perú, en busca de más minerales. Un tercer grupo de Anunnaki habría llegado a la costa norte del Perú para dirigirse hacia la región de Sechín, alrededor del 3,000 a.C. Este grupo habría estado conformado por Anunnakis, olmecas, y algunos europeos. En Sechín, se habría librado una encarnizada batalla entre el grupo que llegaba de Tiahuanaco y este que arribaba desde la costa. Precisamente existe en el lugar un templo con sus paredes grabadas con escenas dantescas de esa batalla a modo de un monumento conmemorativo. Este enfrentamiento puede parecer una explicación antojadiza de los orígenes de algunas culturas pre-colombinas, pero tiene referencias explícitas en los relatos sumerios sobre los Anunnaki. Según los teóricos de loa antiguos astronautas, los hijos del jefe Anunnaki Anu (Enki y Enlil) se enemistaron a causa de la explotación del oro en el sur del continente africano y esta enemistad habría continuado en América con sus seguidores. Esto explicaría el enfrentamiento entre olmecas y tiahuanacos ilustrado en las piedras talladas en el memorial de Sechín, donde se muestran personajes ataviados a la usanza olmeca y con rasgos físicos no originarios de esta parte del mundo. No queda duda que Naylamp representa la tercera oleada de Anunnakis que llegaron a las tierras del antiguo Perú. Este grupo habría estado formado por un grupo numeroso de olmecas, algunos africanos y unos pocos Anunnaki. No descartamos la posibilidad que Naylamp haya sido el único Anunnaki en esta tercera expedición. Por cierto, un último detalle importante sobre el Anunnaki Naylamp, quien es uno de los pocos dioses del antiguo Perú sobre el que existe un relato detallado de su existencia, un relato que nos permite investigar quién podría haber sido y de dónde podría haber llegado. Todo parece indicar que Naylamp era un Anunnaki que se rebeló contra el sistema y decidió crear su propio imperio en las costas del antiguo Perú. Cuentan las antiguas crónicas que al morir fue divinizado por sus hijos. Estos contaron que Naylamp era inmortal y que decidió convertirse en ave, regresando a su lugar de origen. La dinastía fundada por Naylamp gobernó los ricos valles hasta la subida al trono del infausto Fempallec, quien quiso cambiar de sitio el ídolo Yampallec, lo que acarreó la ira divina. Estando en ese trance, un demonio en forma de mujer se le apareció y lo tentó a tener relaciones carnales. Como castigo divino, hubo un gran diluvio que duró 30 días, al que sucedió un periodo de sequías y hambruna como nunca se había visto. Los sacerdotes culparon de los desastres a Fempallec, y en venganza, lo ataron de las manos y los pies, y lo echaron al mar, finalizando la dinastía de Naylamp. El reino quedó sumido en el caos, hasta que los Chimúes conquistaron la región en el siglo XIV y con ellos regresaron los Annunaki, cuya relación será motivo de nuestra próxima entrega.

martes, 13 de abril de 2021

THEIA: Un antiguo planeta que se oculta en el interior de la Tierra

Diversas teorías han tratado a lo largo de la historia de establecer cómo se formó, hace 4.500 millones de años, la Luna que orbita alrededor de nuestro planeta Tierra, las cuales explican cómo pudo aparecer este astro en nuestro firmamento cien millones de años más tarde que el Sol. La hipótesis predominante y más apoyada por la comunidad científica es la del gran impacto gigante, que afirma que la Tierra chocó con otro planeta primitivo y la colisión produjo cantidades ingentes de calor, que crearon océanos de magma y expulsaron restos que se quedaron orbitando alrededor de la Tierra. Dicha materia flotante fue uniéndose y dio como resultado la formación de la Luna, el quinto satélite natural más grande del Sistema Solar. Tal y como ocurrió con otros planetas, la Tierra se formó a raíz de la inmensa nube de polvo y gas que quedó en órbita alrededor del sol, y que creó también diversos cuerpos que no llegaron al estado planetario completo. Entre ellos se encontraba Theia, el cuerpo del tamaño de Marte que, según esta hipótesis, colisionó con la Tierra arrojando materia de la corteza de nuestro joven planeta. Esta teoría explicaría por qué la Luna tiene una densidad menor que la Tierra. Cabe destacar que el nombre de Theia proviene de la mitología griega, ya que Theia o Tea era la titánide madre de la diosa lunar Selene. Se dice que el impacto entre Theia y la Tierra generó una energía cien millones de veces mayor que la disipada en el evento que posteriormente aniquiló a los dinosaurios, según la NASA, y que partes del protoplaneta yacen en lo profundo de la Tierra. Precisamente por ello, toma gran importancia una teoría que han presentado en un estudio miembros de un equipo científico de la Universidad de Arizona. Se sabe que desde hace mucho tiempo, los sismólogos de todo el mundo estudian varias manchas de origen desconocido que se encuentran debajo del Océano Pacífico y África Occidental, los cuales tienen unos 1.000 kilómetros de altura y están situadas sobre el núcleo terrestre. “Aquí, demostramos que el manto de Theia puede ser intrínsecamente varias veces más denso que el manto de la Tierra, lo que permite que los materiales del manto de Theia se hundan hasta el manto más bajo de la Tierra y se acumulen en pilas termoquímicas que pueden causar las LLSVP (grandes provincias de baja velocidad de corte o superplumas) observadas sísmicamente” explica en su estudio Quan Yuan, coautor del trabajo y miembro del Arizona State Collage, Este hallazgo no deja con claridad el origen de Theia, pero podría demostrar que las LLSVP representan fragmentos antiguos del protoplaneta que colisionó con la Tierra y formó finalmente la Luna. Esto, además, sucedió cuando los dos mundos se encontraban en una fase de desarrollo por lo que nuestro planeta podría seguir teniendo restos de esta colisión en su manto más profundo. Esta teoría de un Theia masivo explicaría también la enorme escala de las LLSVP, por lo que el protoplaneta se habría fusionado con el núcleo de nuestro planeta luego del momento de la colisión. A pesar de ello, la investigación sigue su curso y queda aun mucho camino por recorrer, según los investigadores, para afirmar que efectivamente restos de este enigmático protoplaneta se encuentran ocultos en el interior de la Tierra, por lo que es necesario nuevos y detallados estudios al respecto. Aun así, seria difícil confirmarlo, ya que para nosotros es imposible acceder a sus profundidades, por lo que todas las conclusiones a los que se lleguen se trataran de meras suposiciones y el misterio continuará.

martes, 6 de abril de 2021

EL PELIGRO VIENE DEL CIELO: Un OVNI cilíndrico con forma de cigarro se deja ver en Piura

Revisando mis archivos, encontré una curiosa nota publicada hace muchos años atrás en el diario El Tiempo, el cual da cuenta del increíble avistamiento de un OVNI en los cielos de Piura (Ubicado al norte del Perú) y que fue avistado por un piloto de un avión que pertenecía a hoy desaparecida compañía Faucett que coincidentemente cruzaba ese momento el desierto de Sechura. En efecto, era el mes de abril de 1972 cuando quien tripulaba dicha aeronave dijo ver un extraño objeto cilíndrico muy cerca al avión y que era extremadamente silencioso: "Parecía un misil moviéndose muy rápido y pasó casi por encima de nosotros a gran velocidad y así quisiéramos, no podríamos haber seguido su ruta ya que se perdió rápidamente en la oscuridad que ya comenzaba a caer" indicó. Asimismo, agregó que este objeto cilíndrico largo “no solo se movía a gran velocidad, sino que pude percatarme que a pesar de pasar rápidamente que una luz intensa emanaba del interior de la nave, el cual podía apreciarse perfectamente a través de sus ventanillas” aseveró. “Todo sucedió en unos escasos segundos por lo que no pude reconocer alguna sombra que indicara que estaba tripulada o no” remarcó. Como era de esperar, comunico el hecho a la empresa donde trabajaba, la cual luego de haber realizado las investigaciones correspondientes, confirmó su veracidad. "Odio decir esto, pero este objeto cilíndrico era muy rápido y estoy seguro que no era de origen humano", expresó el piloto. Por su parte, un portavoz de la empresa aérea - según agrega el diario - comentó que "luego de un interrogatorio con nuestra tripulación de vuelo y la información adicional recibida, pudimos confirmar que este hecho sucedió tal como nos lo informo el piloto de la nave, pero por razones de seguridad decidimos no darlo a conocer al publico pero si en forma reservada a las autoridades". Según CORPAC, a esa hora no había programado otro vuelo en la zona por lo que no pudo tratarse de un avión como en un primer momento se pensó, ni de globos aerostáticos que pudieran confundir a la tripulación del avión, que con la experiencia que tienen en vuelo saben muy bien cuando se trata de algo conocido. Cabe destacar que no es la primera vez que ello sucede, ya que los avistamientos de objetos extraterrestres en Piura a través de los años se han sucedido en forma periódica. Como sabéis, los llamados OVNIS cilíndricos en forma de cigarro son un tipo más de naves alienígenas de al menos varios metros de longitud, como el avistado por el piloto de Faucett, pero se sabe que algunas de su clase llegan a alcanzar kilómetros de extensión, por lo que los ufólogos consideran que son naves nodrizas, llamadas así porque pueden albergar otras naves de menor tamaño en su interior. Se han visto objetos similares de tamaños gigantescos orbitando cerca del Sol, donde se cree que en sus inmediaciones se ubica una puerta estelar, ya que muchos han visto como esas naves “desaparecen” al acercarse al lugar. “¿De que están hechos para resistir tanto la radiación como el extremo calor?” se preguntan los internautas. Según los teóricos de los antiguos astronautas esta clase de OVNIS son los más peligrosos porque pertenecerían a los reptilianos, una raza extraterrestre sumamente hostil y que han llegado a nuestro planeta en tiempos inmemoriales con oscuras intenciones. A tener cuidado con ellos.

martes, 30 de marzo de 2021

¿JESÚS VISITÓ AMÉRICA?: Existen quienes están convencidos de ello

Según el Libro del Mormón, Jesucristo visitó el continente americano en el año 34 de nuestra era, luego de ser crucificado y antes de subir al cielo, para predicar en “su otro rebaño”, compuesto por las tribus pérdidas de Israel, que se asentaron allí y que serían, posteriormente, los antecesores de los indígenas. En efecto, los miembros de una de las “tribus perdidas de Israel, descendientes de José”, afirma el libro, cruzaron el Océano Pacífico y llegaron a América. Un antiguo profeta israelita descendiente de esa tribu, Lehi, tuvo dos hijos en este continente: Nefi y Lamán. A la muerte de Lehi, sus descendientes se dividieron en dos grupos: nefitas y lamanitas. Durante siglos ambos grupos vivieron en continua disputa, pero Dios eligió a los nefitas como su pueblo, por su carácter bondadoso y justiciero y su creencia en la profecía que anunciaba la llegada de Cristo al continente americano, tras su muerte y resurrección. Los nefitas conservaron su historia y sus creencias religiosas por escrito, mientras los lamanitas repudiaron la existencia de Cristo. Es así, como anticipándose a la destrucción de su pueblo por los lamanitas, Mormón, un profeta nefita, recopiló los escritos sagrados de su gente y los dejó en manos de su hijo Moroni, quien los enterró en un lugar donde Dios los preservaría hasta que otro profeta fuera llamado para traducirlos. En 1823, en Nueva York, Moroni, como ángel de Dios, se le apareció a una persona común, José Smith, de 17 años, y le reveló dónde encontrar las tablas con el “Evangelio eterno completo, tal y como se los entregó Cristo a los antiguos habitantes de América”. Smith tradujo las tablas y las convirtió en lo que hoy se conoce como el Libro del Mormón. Ese texto relata la llegada de Cristo al continente americano luego de resucitar en Jerusalén, pero no identifica el lugar. El libro habla de una civilización precolombina precursora de los indígenas americanos y habitados por blancos e indígenas, que conocieron la rueda, el cemento, el hierro, el trigo, la cebada, los elefantes y el caballo y que fundó una gran civilización, con edificios majestuosos y notables avances culturales y científicos, en un ambiente de paz social. El auge cultural de esta civilización, relata el Libro de Mormón, se inició 200 años antes de nuestra era y se intensificó luego de la llegada de Jesucristo a América por 200 años más. Pero posteriormente vino un periodo de esclavitud y decadencia. A veinte años de la revelación a José Smith, los ingleses John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood publicaron en 1841, en Londres, su libro Incidentes de un Viaje por Centroamérica, en el que muestran al mundo la existencia de las ciudades sagradas de los mayas, una antigua civilización precolombina que a la llegada de los españoles en el siglo XVI prácticamente se habían extinguido y sus ciudades abandonadas quedaron cubiertas por la vegetación. Según cuenta un arqueólogo mormón, cuando los jerarcas de la iglesia conocen ese libro, comienzan a relacionar los relatos y dibujos de los ingleses acerca de las civilizaciones maya y olmeca, con los pueblos, ciudades e historias del Libro del Mormón. En la década de los cincuenta del siglo pasado, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días con sede en UTA (EE.UU.) financió ampliamente un ambicioso proyecto arqueológico en Chiapas, Centroamérica y parte de la Península de Yucatán, para tratar de corroborar la relación entre las civilizaciones de Mesoamérica y los relatos del Libro del Mormón. A raíz de esas investigaciones, algunos miembros de la iglesia mormona empezaron a creer que la visita de Jesucristo al continente americano, habría ocurrido en la Península de Yucatán, específicamente en un lugar de la selva de Quintana Roo, a 80 kilómetros de Chetumal, en el asentamiento arqueológico maya conocido ahora como Dzibanché. Cabe destacar que el Jesús mormón es uno muy diferente al de la Biblia, ya que proclama que “la tierra prometida es América y la piel blanca muestra más pureza y mientras uno sea más blanco, mas puro y salvado será”. Asimismo, mientras que para la mayoría de los cristianos Jesús, el Padre y el Espíritu Santo forman una Trinidad, distintos apóstoles mormones han dicho que ellos en realidad “son 3 dioses diferentes, que Jesús vive en la estrella Kobón junto a sus esposas y que él quiere que los más fieles puedan llegar a ser nuevos dioses como él”. A pesar de los esfuerzos desplegados por los mormones para convencernos de ello - y tienen dinero, poder e influencia en los EE.UU. con sus inmensos “templos” como los existentes en Salt Lake City, considerada la capital mormona - muchos no están de acuerdo con sus enseñanzas ya que van en contra de la Biblia por lo que son calificados como una secta anticristiana. No os dejéis engañar por el Maligno.

martes, 23 de marzo de 2021

AUQUI: El duende de las profundidades

Llamado también aukillo o jirca, se le suele confundir con el muqui y el chinchilico ya que al igual que ellos suele vivir en las minas, pero a diferencia de sus “parientes” este engendro se encuentra relacionado con los Apus, como se denomina a los cerros sagrados existentes a lo largo de la Cordillera de los Andes. Podría decirse que es un tipo de gnomo. Si en la mitología europea, estos son espíritus sabios y benéficos, en la peruana, en cambio, casi todos son malos. Tal vez esto se deba al proceso de colonización española en el Perú que estableció que todas las adoraciones que no fueran católicas eran demoníacas. El auqui es un viejo agresivo con los hombres, mientras que a las mujeres trata de llevárselas para hacerlas suyas, aunque en ocasiones ha recibido su merecido por parte de maridos ofendidos que sin miedo alguno recorrían los socavones hasta encontrarlo y darle de golpes hasta casi matarlo. Descrito a veces con los ojos rojos y dos cuernos sobresalientes, su cabeza está unida al tronco y su contextura es maciza, a pesar de parecer un anciano, pero no hay que dejar llevarse por las apariencias. Otra característica que los distingue de los otros duendes es acerca de su virilidad: se dice que su miembro es de grandes proporciones y su ardor sexual es intenso, por lo que hay lugares como en Sandia (Puno), donde se prohíbe a las mujeres ingresar a las minas por el miedo de ser violadas por este maligno ser. Ante todo, es mejor conocer sus orígenes y develémoslo poco a poco ¿vale? Originalmente el auqui es un ente del Uku Pacha, el mundo de abajo. Al respecto, el antropólogo Mircea Eliade nos dice: “introducirse en una zona reputada como sagrada e inviolable, perturba la vida subterránea y los espíritus que la rigen; se entra en contacto con una sacralidad…más profunda y también más peligrosa”. Los seres del Uku Pacha eran especies de demonios pero también había genios, fantasmas, hadas y duendes, el auqui es pariente de otros entes de las minas como el muqui y el chinchilico, así como criaturas del agua como los anchancho, los sirinos, los cohua y los machulas. Los cronistas ya hablan de estos seres malignos, como en “Extirpación de Idolatrías” (1621) donde dan cuenta de su presencia desde tiempos inmemoriales, según diversos testimonios recogidos de los indios. El hecho de que los yacimientos mineros estén tan alejados de los centros urbanos y que la creencia en los auquis, con distintos apelativos, esté extendida en todo el Perú virreinal indica que ya existía en la época incaica pero se fue transfigurando con la llegada de los españoles: aparece en los socavones de Bolivia (anchanchu), en Cerro de Pasco, Junín, Ayacucho, Cuzco, Apurímac, Cajamarca (muqui), Arequipa y Puno (chinchilico). Se fue convirtiendo en el dueño de las temibles minas, una figura que encarna, en su lado oscuro, la explotación y las condiciones miserables de la minería impuesta desde las mitas españolas como tributo obligatorio (cambiando el significado de nuestras mitas andinas), por ello el auqui se vuelve un supay transformándose a veces en un hombre blanco; es en estas épocas donde aparece con poncho de lana de vicuña, según Van Der Berg (“Diccionario religioso aymará”), algunos incluso lo describen vestido como si fuera soldado antiguo; ya en el siglo XX su vestimenta variará de acuerdo a la indumentaria de los mineros: botas de agua y linterna eléctrica. Las duras condiciones de trabajo en las minas están ligadas a la enfermedad, la muerte y la violación de la mujer como metáfora de la invasión producto de lo cual existió un mestizaje jerarquizado en un racismo clasista enquistado desde el siglo XVI hasta hoy. El auqui “violador” también por otro lado, el sincretismo religioso le confirió el poder de desaparecer a los niños no bautizados, inclusive se dice que los auquis son estos mismos niños ya transformados en el reino subterráneo; el mito tiene paralelismo con los duendes irlandeses y europeos. Pero el que pervive es el auqui de connotación violenta, el que puede asfixiar y matar con su aliento a los mineros, se dice también que es capaz de arrojar piedras e incluso antes de explotar un yacimiento con dinamita puede amarrar los pies de algún trabajador y dejarlo morir allí. Sus poderes más perjudiciales son las enfermedades y la locura, la enfermedad más conocida es el auquihuayra (viento del auqui) que produce granulaciones en la piel dejando paralizado al trabajador, la forma de curar es por el pongo del auqui; otra enfermedad es la kutincha por la cual se tiene vértigo, sonambulismo hasta que el enfermo empieza a “secarse” (adelgazando hasta la muerte), una vez más, solo un pacto y ofrendas con el auqui pueden reanimar al moribundo. Estos síntomas pueden ser, en la realidad, descripción de trastornos psicológicos causados por los terrores de estos trabajos así como la asfixia, los sarpullidos y demás son síntomas de envenenamiento físico. El miedo al auqui fue bien conocido al entrar ya al siglo XX: en varias minas famosas. Sin embargo, el duende mantuvo su lado benéfico ya que dado que es dueño de la mina más no de los minerales, puede guiar a algunos mineros a yacimientos de oro. Justamente otra historia del siglo pasado nos habla de un minero que se atrevió a entablar comunicación con el duendecillo que le dijo: “Si deseas tener riquezas y minerales, debes traerme ropa, comida y regalos, ¿aceptas?”, el minero acepto y trajo lo prometido, entonces el auqui golpeó con sus cuernos una roca de donde extrajo una veta de oro. De aquí surge la creencia de dejar siempre un plato de comida en un rincón de la mina y escuchar golpes que pueden ser producidos por los cuernos del duende, pero también surgen historias de temerarios que al intentar hacer un pacto para su beneficio personal fueron ahorcados o asesinados al interior de los socavones. Aparentemente, es el auqui el que escoge a la persona a quien beneficiar y a la que perjudicar; al día de hoy se siguen practicando costumbres de este tipo en las minas, antes de iniciar la apertura se le da ofrendas y adentro de la mina es común encontrar platos de comida en los rincones y a mineros con sus propias formas de ganarse el favor del duende, también ellos nos cuentan que es de mala suerte llevar mujeres a su lugar de trabajo. Estas creencias no están alejadas de otras concernientes a las construcciones de obras públicas y carreteras, al día de hoy escuchamos curiosas historias de sacrificios humanos (a veces se menciona a infortunados bebedores) bajo tal o cual obra así como de obras derruidas por obra de una maldición “por no haber dado ofrendas adecuadas a la madre tierra”. Se dice que en cada mito hay algo de verdad y para que muchos durante siglos crean en la existencia de estas criaturas, debe indicar que algo maligno se esconde bajo la superficie ¿no os parece?