TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 3 de mayo de 2016

EN BUSCA DEL PRIMER CONTACTO: Vida en los confines del Universo

El reciente descubrimiento de tres planetas potencialmente habitables de tamaño similar a la Tierra (el cual dimos a conocer este lunes en Inframundo) pone de manifiesto la necesidad de multiplicar los esfuerzos para hallar vida extraterrestre en los llamados exoplanetas. Como sabéis, así se denominan a aquellos planetas que orbitan una estrella diferente al Sol y que, por tanto, no pertenece al sistema solar. Los planetas extrasolares se convirtieron en objeto de investigación científica en el siglo XX. Muchos astrónomos suponían su existencia, pero carecían de medios para identificarlos. La primera detección confirmada se hizo en 1995. Desde entonces el número de hallazgos ha crecido año tras año.No es de extrañar que una carrera contra el tiempo fuera lanzada para recoger un máximo de información sobre los exoplanetas en la Vía Láctea a partir de ahora hasta la puesta en marcha del telescopio espacial James Webb en el 2018. ¿El objetivo final de esta operación? Encontrar vida extraterrestre. Según un consenso científico, tres condiciones son necesarias para la aparición de la vida: un planeta rocoso, dotado de una atmósfera y recubierto de agua. Sin embargo, la tecnología actual no puede detectar la presencia simultánea de estos tres elementos en los exoplanetas, es decir, los planetas que están fuera del sistema solar. Todavía no, al menos. El lanzamiento en órbita del telescopio James Webb (JWST), que será efectuado en un cohete Ariane V a partir de una base de la Agencia Espacial Europea en la Guayana francesa, marcará un hito en la búsqueda de vida en los exoplanetas de la Vía Láctea, nuestra galaxia. El proyecto está valuado en más de 8 mil millones de dólares. El JWST – sucesor del telescopio Hubble, lanzado en 1990 – permitirá sobretodo analizar mejor la radiación infrarroja emitida por los exoplanetas. Sabiendo que la luz puede ser descompuesta para averiguar qué tipos de gases están en estos planetas, los científicos podrán determinar más fácilmente la presencia o ausencia de atmósfera. Su investigación se centrará en la presencia de oxígeno, ozono, dióxido de carbono, metano y de monóxido de hidrógeno líquido, es decir de agua. El análisis de todos los exoplanetas, sin embargo, puede llevar un tiempo ilimitado. El último recuento oficial informó sobre la existencia de 2099 exoplanetas, una cifra que está aumentando a un ritmo exponencial en función de los nuevos descubrimientos realizados en el mundo de la astronomía. Sin contar que la utilización del telescopio James Webb, que no servirá únicamente para el estudio de los exoplanetas, será compartida con otros científicos. Para dirigir mejor su investigación, los astrónomos deben centrarse en los exoplanetas de alta densidad, que son más propensos a estar recubiertos con suelo rocoso. Para ello, se necesitan dos datos: la masa y el volumen de los exoplanetas. Para el volumen, ya existe el telescopio Kepler, que desde 2009 proporciona información sobre el radio de los exoplanetas. Éste debe ser reemplazado en el 2017 por TESS, (Transiting Exoplanet Survey Satellite) mucho más eficiente. En cuanto a la masa de los exoplanetas, se la calcula a través de diversos instrumentos, desde 1995. Fue ese año que el suizo Michel Mayor descubrió el primer exoplaneta, llamado “51 Pegasi b”, situado a 51 años luz del Sol. Desde entonces se han encontrado muchos mas, pero el problema radica - indican los científicos - en que tener agua líquida en la superficie de un exoplaneta requiere además que este se encuentre en la llamada “zona habitable”, un área lo suficientemente cerca, pero no demasiado lejos de la estrella alrededor de la cual gira. De los 2099 exoplanetas identificados hasta el momento, sólo diez se clasifican bajo este criterio. Con el reciente descubrimiento este lunes de planetas extrasolares de tamaño similar a la Tierra, alimenta la esperanza de encontrar vida alienígena, lo cual sería un descubrimiento significativo para la humanidad.