TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 22 de agosto de 2017

LA SAGRADA PIEDRA JUPITERIANA: ¿Una evidencia de la presencia extraterrestre en Huaraz?

Una noticia publicada en La Crónica el 24 de noviembre de 1986 da cuenta de un extraño incidente acaecido en Huaraz, en el que el testigo del hecho dice que recibió de los alienígenas una extraña roca, al cual denominaban “la sagrada piedra jupiteriana” para que sea exhibida como prueba de su encuentro con aquellos seres, pero que pasados 15 días, la citada roca se desintegró. En efecto, según da cuenta la publicación, todo ocurrió el 28 de junio de ese año, cuando Donato Cervantes Cervantes, chofer de la por entonces Corporación de Desarrollo de Ancash (CORDEANCASH), fue escogido por los extraterrestres para hacer contacto con ellos, a un kilómetro del pueblo de San Luís, en la ruta de Sicsabamba, en el Callejón de Conchucos. En esa oportunidad, Cervantes dijo que “percibió” la llamada telepática de los extraterrestres y detuvo el coche al lado de la carretera. En ese momento pudo apreciar una nave reluciente ante sus ojos, como si fuera una reluciente estrella y que parecía suspendida en el cielo en medio de un silencio absoluto ya que no emitía ruido alguno. En ese encuentro, los extrarrestres - de cara arrugada y piel escamosa, que vestían trajes plateados, según los describió - le entregaron una piedra triangular de 8 centímetros de diámetro, el cual le dijeron que era sagrada y proveniente de un satélite de Júpiter, que expuso al público en Huaraz durante 15 días, tras lo cual, según le vaticinaron esos seres, se desintegró y sus componentes energéticos regresaron a su espacio original. Según le confiaron los alienígenas, dicha piedra sagrada de una extraña belleza, fue creada en el espacio “con la energía de las montañas sagradas de un satélite de Júpiter”. Cervantes agrego que no fue la única vez que tuvo ese encuentro con aquellos seres provenientes del espacio exterior, ya que el primero lo tuvo en 1975. Asimismo, da cuenta que en 1983 fue curado de una gangrena que tenia en el brazo por uno de aquellos visitantes “en cuestión de unos segundos”. La última oportunidad que se encontró con ellos fue precisamente en 1986, cuando le entregaron la citada roca ante su pedido, ya que lo necesitaba como una prueba para mostrar a sus amigos que sus encuentros eran reales. Lamentablemente, no pudo quedarse con ella como era su deseo, ya que como indicamos líneas arriba, se desintegro y hoy solo nos queda como muestra de ese extraño espécimen rocoso, una fotografía que pudo ser tomada durante el tiempo que estuvo exhibida en su casa. Sea cierta o no la historia, valió la pena rescatarla del olvido ¿no os parece?