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martes, 23 de junio de 2026
LOS MAUSOLEOS DE REVASH: Secretos de los Chachapoyas
Fue un centro funerario construido en la pared rocosa de un pronunciado barranco por los Chachapoyas, ubicados en el distrito de Santo Tomás, provincia de Luya, departamento de Amazonas. Solo se aprecian sus fachadas, con nichos cuadrangulares, en forma de cruz y de “T”. Algunos de sus sectores muestran pinturas rupestres de color ocre que representan animales y personas. Según los arqueólogos, estos mausoleos son réplicas de las casas donde habitaban los pobladores de la zona. Pintadas de rojo y crema, algunos presentan tejados a dos aguas, sin ser necesario, ya que ante posibles lluvias el cerro servía de protección. Algunos otros tienen dos niveles y tienen ventanas en forma de T, en cruz o cuadradas. Parte de las rocas están pintadas en rojo con círculos, llamas y otros símbolos mágicos. Ubicadas a 2800 metros de altitud, se requiere unos 20 minutos en auto desde Hierba Buena para llegar al inicio del sendero que caminando toma una hora y media de subida. Ante todo, cabe precisar que los Chachapoyas conformaron un reino en la vertiente oriental de los Andes del norte del Perú, entre finales del Horizonte Medio y todo el Intermedio Tardío. Según el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de los Incas, también eran conocidos como "chachas". Durante la expansión del Imperio Inca, fueron conquistados por el Inca Túpac Yupanqui, que los sometió tras fieras luchas. Sin embargo, mantuvieron su animosidad hacia los Incas, por lo que se rebelaron en varias ocasiones. Tras la llegada de los españoles, se unieron a ellos y colaboraron activamente en la conquista del Perú. En el periodo colonial, fueron concentrados en encomiendas y reducciones, y su territorio dio origen a la ciudad de Chachapoyas, fundada en 1538. En la época republicana, la ciudad de Chachapoyas se consolidó como capital del departamento de Amazonas, y el término ‘chachapoya’ pasó a expresar una identidad regional asociada al legado histórico y cultural de ese antigua civilización. La arquitectura de los Chachapoyas se caracterizó por los recintos y torreones de planta circular, frecuentemente decorados con aleros, ménsulas y lajas líticas ordenadas de tal manera que forman figuras geométricas y antropomorfas. Ejemplos característicos son los de Olán, Macro, La Congona, Kuélap, Ollape, Yálape, Gran Saposoa, Gran Pajatén, Gran Vilaya, Purunllacta de Soloco, Purunllacta de Cheto, Navar, Chaquil, Kacta, Chipuric, Atumpucro, Llaqtacocha, La Playa, El Encanto, Chichita, Churro y muchos otros, algunos ocultos por la densa maleza. Ciertas cuevas eran consideradas como entornos sagrados, por lo que no es extraño encontrar en ellas restos de rituales y entierros Chachapoyas; por ejemplo, el tragadero de Chaquil o la celebérrima caverna de Quiocta. No obstante, la obra más grande y conocida de los Chachapoyas es la ciudadela de Kuélap, conformado por un conjunto de gigantescas murallas y plataformas construidas sobre la cima de una montaña escarpada y agreste. Los muros que la sostienen, levantados con piedras uniformes y careadas, se elevan hasta por 19 metros. Según Kauffman Doig (1996), Kuélap pudo ser un gran centro administrativo de la producción agraria donde además se hacían rituales propiciatorios de la fertilidad, como ocurrió en gran parte de la arquitectura monumental de los Andes antiguos. Asimismo, los Chachapoyas mantenían un gran respeto por sus difuntos ya que lo consideraban especiales. Destacaron gracias a dos modalidades de entierros: los sarcófagos, que eran tumbas unipersonales con forma humana, y los mausoleos, que eran tumbas colectivas. Ambos se caracterizaban por estar construidos en cavernas naturales o excavadas en laderas verticales inaccesibles. Estos emplazamientos encajan con la descripción en las crónicas de "peñascos". Ejemplos de yacimientos son los Sarcófagos de Carajía, Sholón, los mausoleos de la Laguna de los Cóndores, Mausoleos de Revash, Diablo Wasi, Sarcófagos de Cerro El Tigre, Los Pinchudos, Pueblo de los Muertos/Tingorbamba, etc. El por qué los Chachapoyas colocaban a sus muertos en lugares tan alto e inaccesibles es todavía un misterio, pero la respuesta a esta pregunta comienza en sus mausoleos, uno de ellos, es precisamente el de Revash, de más de 500 años de antigüedad. Uno de los patrones funerarios de este tipo de construcción , es que se encuentran ubicados sobre cornisas en la abertura de un acantilado de piedra caliza, estas estructuras se encuentran divididas en dos sectores; El primero está conformado por cinco recintos de forma rectangular de uno a tres niveles con una altura de 3.5 m de alto y el segundo lo conforman ocho de uno a dos niveles con una altura de 2.5 m de alto, el material utilizado en las paredes están compuestas de pequeñas piedras asentadas con mortero de barro, enlucidas y pintadas en tonos de crema y rojo. Algunos presentan techos a media agua y a dos aguas, este último poco común, construidos por troncos de madera atados con cuerdas de fibra vegetal, enlucidos y pintados. Los Mausoleos de Revash, fueron las tumbas de los más prestigiosos de la cultura Chachapoyas. Hoy en día se mantienen casi intactas gracias a la cueva que los protege y por el difícil acceso, aunque con el tiempo fueron saqueadas por personas que buscan desenterrar vestigios con el fin de encontrar oro o algún artefacto valioso para luego venderlo en el mercado negro. Desde lo más alto pueden tener una vista impresionante de este complejo funerario. El por qué los Chachapoyas colocaban a sus muertos en lugares tan alto e inaccesibles, aun no se sabe y es todo un misterio, pero es posible que los Chachapoyas querían descansar en lo alto de la montaña que eran consideradas sus Apus y poder ver desde allí todo el valle y a sus descendientes. Estas montañas eran consideradas como divinidades a las que tenían que venerar y respetar.

