Provenientes del enigmático planeta Apu, se tratan de unos extraños humanoides - altos, de aspecto nórdico y trajes ‘metálicos’ ceñidos al cuerpo - que habitan el interior del nevado Huascarán, donde se dice que poseen su principal base. Ante todo, cabe aclarar que palabra ‘apu’ es de origen quechua y se relaciona con las montañas, ya que significa “señor” o “protector” por los que los Apunianos vendrían a ser sus protectores. Una de las más interesantes experiencias ocurridas en el Perú, es la del ingeniero Vlado Kapetanovic de nacionalidad yugoeslava que llego décadas atrás y escribió el libro titulado “Un mundo sin dinero” bajo el seudónimo de Vitko Novi. Kapetanovic (fallecido en el 2005) contó que su primer encuentro cercano ocurrió el año 1960 cuando laboraba en la Central Hidroeléctrica de Huallanca en el departamento de Ancash. Una noche se produjo un apagón y al salir a conectar el sistema de emergencia, vio una luz tan brillante como el día que provenía de una nave estacionada entre dos ríos cercanos, “me dirigí hasta el lugar - cuenta Kapetanovic - pero el guardián de apellido Quiroz corrió hacia mi nervioso y exaltado diciéndome que no me acerque a “ellos” porque hacían bien a los habitantes de las alturas, curándolos y dándoles alimento además de hacer llover para la agricultura, pero no le hice caso pensando que estaba ebrio y me acerque al OVNI observando dos figuras de apariencia humana con finos rasgos que me dijeron que no tenia nada que temer, porque no venían a hacer daño alguno sino a prestar ayuda a sus “hermanos menores”. Durante los años 1960 y 1961 Kapetanovic afirmo que tuvo frecuentes encuentros con los extraterrestres, quienes le dijeron que provenían de un planeta habitado por seres con poderes extraordinarios, con un grado de evolución jamás logrado por seres humanos. En ese mundo no se conoce el egoísmo ya que todo es bondad y no existe el dinero, porque es una sociedad en el que la sabiduría es prioritaria. La misión de los Apunianos - contó Kapetanovic en aquella oportunidad - es proteger cada cedula viva del Universo, por eso van donde se necesita su presencia “ellos mismos me han dicho que solo interrumpirán sus viajes por el espacio cuando todos los seres que lo habitan logren una unión fraternal y se organicen para trabajar y vivir en completa paz. Kapetanovic afirmo haber sido testigo de muchos sucesos sobrenaturales, como la curación inmediata de un niño de los andes en forma inmediata dentro de la nave. Pero nada le impacto mas que el observar a través de una pantalla de cristal que “ellos” tenían en sus naves, el pasado de la Humanidad y del Universo, su presencia data de tiempos muy remotos en donde construyeron grandes ciudades (como la Atlántida) e impulsaron la civilización humana, hasta que un cataclismo atmosférico azoto el planeta, por lo que no pudieron regresar durante siglos, situación que ha cambiado en los últimos años. A la pregunta de que si existen Apunianos entre nosotros, Kapetanovic respondió en esa ocasión que si. “Su visita tiene como fin llamar la atención y lograr una toma de conciencia en cuanto a los peligros del egoísmo y el poder de nuestras mentes para destruir la vida en el planeta” asevero. Los Apunianos - dice Kapetanovic - escogieron cuatro lugares de la Tierra como puntos de aterrizaje. El primero de esos campos para aterrizar fue construido en Nazca (Perú); el segundo en Chichen Itza (Méjico); el tercero en la Atlántida (hoy desaparecida bajo el mar); y el cuarto en Chou Kuo Tien (China). “En todas partes los viajeros estelares dejaron un sello común en la forma de candelabro que es la señal identificada para el aterrizaje” enfatizó. Kapetanovic, llegó a protagonizar desde entonces encuentros directos con los presuntos emisarios extraterrestres, quienes le anticiparon un terremoto que golpearía a la región, especialmente a la localidad de Yungay. Le advirtieron de que un alud, producto del movimiento sísmico, sepultaría el bello pueblo andino. “Será un año después de que se haga creer que el hombre ha llegado a la Luna”, le habrían dicho. Siete años más tarde, en 1967, diversos objetos anómalos se fotografiaron en los cielos de Yungay. Las polémicas imágenes de esos platillos voladores, captadas a pleno día, fueron examinadas por diversos especialistas, como Richard Greenwell, director de la APRO, importante organización que investigaba OVNIS; Wendelle Stevens, excoronel de la Fuerza Áerea de EE UU; y Joseph Allen Hynek, prestigioso astrónomo y ufólogo estadounidense. ¿Esos extraños objetos fotografiados a pleno día en los cielos de Ancash estaban enviando un mensaje con su presencia? Dos años después, exactamente el 20 de julio de 1969, momento en que se dijo que el Apolo 11 “se posó” en nuestro satélite, Vlado supo que quedaba poco tiempo. Entonces se armó de valor e informó a las autoridades locales, pero no le creyeron. Y la tragedia ocurrió el 31 de mayo de 1970: un violento terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter, con epicentro en el océano Pacífico, sacudió Ancash y se notó en casi todo el Perú. Se calcula que el número total de muertos llegó a 80.000, y otros 20.000 se dieron por desaparecidos. A estas terribles cifras hemos de sumarles más de 140.000 hospitalizados y, en total, unos tres millones de afectados. Debido a este incidente, Kapetanovic empezó a hablar públicamente de los Apunianos, cuya base se encuentra al interior del Huascarán. Se trata de la montaña más alta de los Andes peruanos: su cumbre sur mide 6.768 metros. Además, de ser el principal centro de los misteriosos Apunianos, es el lugar de menor atracción gravitacional del planeta, tal como apuntó un equipo de científicos australianos y alemanes en un informe del 2013. Esta elevación es un verdadero misterio. Atesora diversas leyendas que la describen como un “hueco” gigante. Léase un complejo laberinto de túneles que, otrora, tenían salida a la superficie a través de accesos secretos emplazados en los alrededores de la montaña nevada, como es el caso de la quebrada de Llanganuco, donde se aprecian las hermosas lagunas de Orconcocha y Chinancocha, situadas a unos 3.860 metros de altura. En ese paraje son frecuentes los avistamientos de luces anómalas y la aparición de figuras humanas de enorme altura que surgen de una densa neblina que parece brotar del agua. Los distintos lugares de contacto de Ancash estarían vinculados entonces con esta enorme montaña. ¿El enigma de los Apunianos tiene alguna conexión con estos fenómenos? De seguro que si, “aunque en los últimos tiempos ya no existen contactos con ellos”, aseguro un anciano pastor de la zona, si bien se siguen presenciando el desplazamiento de extraños objetos voladores sobre las montañas. Los describen como ‘luces brillantes’ que, a pleno día, vuelan en formación, descienden detrás de las cumbres y, al cabo de un rato, se vuelven a elevar hasta perderse en el cielo. Demás esta decir que los Apunianos continúan habitando el interior de la montaña y cuando consideren que ha llegado el momento, volverán a contactarse con los humanos.
TIEMPOS DEL MUNDO
martes, 11 de junio de 2019
martes, 4 de junio de 2019
EL BOSQUE DE PIEDRAS DE IMATA: ¿Un portal dimensional a otros mundos?
Como sabéis, existen enigmáticos lugares a lo largo del territorio peruano, especialmente en zonas montañosas de difícil acceso y solo conocida por los nativos, de los cuales tendremos que valernos para acceder a ellas. El motivo de este viaje a un lugar tan remoto y apartado de la civilización se debe a los insistentes rumores acerca de la existencia de un portal dimensional en el bosque de piedras de Imata, el cual es un anexo de San Antonio de Chuca (distrito de Caylloma, Arequipa) y hacia allí nos dirigimos. Imata se encuentra a 142 km de la ciudad de Arequipa, por la carretera a Juliaca, antigua carretera a Puno. Luego de un viaje de dos horas desde la Ciudad de Blanca acompañados por nuestro guía, llegamos a nuestro primer punto de reconocimiento, desde donde nos dirigiremos a las cataratas Pillones. Este lugar se encuentra ubicado en el kilómetro 154 en la carretera Arequipa-Puno a unos 4.600 m.s.n.m., en la cuenca del aún denominado río Sumbay, donde ya se deja sentir el rumor de las cataratas, las cuales nacen en los bofedales que dan origen al río Chili. A unos 400 m cuesta abajo se llega a las cataratas, formada por dos preciosas caídas de agua de aproximadamente 10 m de altura, pero cuyo acceso es peligroso, ya que la inclinación del terreno es de cuidado, pero aun así, es un lugar idóneo para realizar fotografías y muchos no resisten el tomarse uno para el recuerdo. Desde las cataratas y a menos de una hora en vehículo, se llega frente a un enigmático bosque de piedras, donde intentaremos buscar el portal a otra dimensión que según las leyendas, existiría en el lugar. Precisamente existe la firme creencia en la zona de que una antiquísima civilización de gigantes quedó petrificada con sus propias construcciones y animales, dando origen a figuras caprichosas que a primera vista parecen esculpidas por el viento, y que podemos encontrarlos en lugares tan distantes entre si como Marcahuasi y Huayllay. No sabemos hasta qué punto, exista una diferencia entre aquellos misteriosos lugares y el bosque de piedras de Imata, que se encuentra sobre una extensión aproximada de 100 hectáreas, cuyas figuras pétreas se han convertido en parte de mitos y leyendas. Los lugareños creen que se trataba de una ciudad que quedó petrificada, y esto puede ser cierto, ya que al pasear por el lugar, pareciera uno estar inmerso en un escenario de figuras distintas, que se pueden ver sin mucho esfuerzo y casi sin recurrir a la imaginación como un cóndor en la cima de una roca. El silencio que se percibe en el remoto lugar, solo interrumpido por el viento, nos haría creer que estamos en un bosque encantado. La leyenda cuenta que en tiempos inmemoriales, cayo sobre la zona un diluvio, por lo que hombres y animales quedaron convertidos en piedra, ofreciendo a los visitantes esas caprichosas formas; Otra versión muy contada en el Perú señala, que hace miles de años en estas tierras, se asentó una colonia extraterrestre, con una misión muy reservada, quienes quebrantaron sus principios y a consecuencia de ello, recibieron un ejemplar castigo, quedando convertidos en piedra, todas estas formas amalgamadas por el vigoroso aire helado de la sierra que le han dado ese aspecto sobrenatural. El guía que nos acompaño, quien conoce el lugar desde hace años y ha conversado con los pobladores nos cuenta: “En el bosque existen varias leyendas, hay personas que se han perdido en las puertas dimensionales, conocidas también como las puertas del infierno, hay gente que ha desaparecido en el lugar y al parecer, se van a otra dimensión. Nunca mas se ha sabido de ellos” indicó. Al respecto, quedan muchas preguntas por responder para los cuales el guía no tiene respuestas, como por ejemplo: ¿Donde se encuentran los portales? ¿Cómo pueden activarse? ¿A dónde nos llevarían? Inmersos en estos pensamientos fuimos testigos del cambio dramático de la temperatura, ya que Imata podría considerarse como uno de los pueblos más fríos del Perú, donde las temperaturas llegan hasta los 25 grados bajo cero, aunque de día y desde muy temprano se puede aprovechar la luz solar, que es muy fuerte en las mañanas, pero a partir de las tres de la tarde, el clima comienza a cambiar, repentinamente el frío avanza y toma la forma de tormenta, acompañada de truenos y relámpagos transformando el escenario, dando la impresión de que todo el bosque de piedras fuera el mismo portal hacia otra dimensión y que está por abrirse de un momento a otro. Sin embargo, no queremos estar ahí para cuando eso ocurra, por lo que tuvimos que huir rápidamente, ya habrá tiempo de retornar mas adelante a este insólito lugar, para tratar de desentrañar el enigma que lo envuelve.
martes, 28 de mayo de 2019
TERROR HECHO EN EL PERÚ: Sahara Hellen, el regreso del vampiro
Bien podríamos subtitularla de como un psicosocial propio de los años 90 montado por la sangrienta dictadura fujimorista como una cortina de humo para desviar la atención publica de sus monstruosos crímenes, termino convertido en película. En efecto, esta disparatada cinta - protagonizada por Connie Chaparro y estrenada sin pena ni gloria el pasado mes de marzo - cuenta la historia de Hellen, una mujer que “regresa de la muerte para cobrar venganza y hacer realidad la maldición contra todo aquel que se burló de ella”. "Fue aterrador para mí, porque soy la mujer que usa Sahara Hellen para atacar. Estar con la boca con 'sangre' luego de morder y matar a sus víctimas me exigió mucha concentración", dijo la actriz. Dirigida por Roger Asto León, está basada en la leyenda de Sarah Ellen, “una mujer oriunda de Inglaterra acusada de practicar ocultismo y brujería, además de ser una vampiresa consorte de Drácula que buscaba víctimas en la sociedad inglesa” (?).“Luego de ser ejecutada, a Sarah Ellen se le prohibió la santa sepultura en su país, por lo que su esposo tuvo que llevar sus restos lejos, donde nadie la conociese; y así fue como el cuerpo de esta mujer vampiro llegó al Perú, específicamente a Pisco. Cuenta la leyenda que antes de morir en 1913, Sarah Ellen maldijo a sus ejecutores, prometiendo volver para vengarse. A la cinta se le suma un cazavampiro que hace la veces de narrador de la película y una joven periodista que investiga con la finalidad de darle muerte” afirma la nota adjunta que me he limitado a reproducir. Muchos se preguntaran porque se cambio el nombre original de la citada “bruja” a lo que el director contesto que fue modificado “para no pagar derechos de uso, debido a que el nombre real está patentado comercialmente” puntualizó. Venga ya, se trata de una historia absurda desde todo punto de vista - al cual me referí extensamente el 23 de octubre del 2012 - ya que en realidad la tal Sarah Ellen no fue bruja ni nada que se le parezca, porque tal como detallo The Daily Mail, en 1913 no se perseguía ni castigaba a las brujas en Inglaterra, cuando esta costumbre data el siglo XVIII y no es propia del XX. Además, Sarah Ellen era una tejedora del condado de Burnley, casada con John Roberts, también tejedor, el cual decidió visitar en 1901 a su hermano menor que se había establecido en el Perú, pero durante el viaje falleció Sarah. Es por ello que su marido se vio obligado a llevarla en un ataúd improvisado. Al llegar a Lima, quiso trasladarse con el cuerpo de su mujer a Arequipa donde residía su hermano, pero en el camino comenzó a levantar sospechas por el ataúd que llevaba consigo y decidió enterrarlo en el pueblo más cercano y ese fue Pisco. Este extraño incidente fue el origen de un mito local que hubiese pasado al olvido, sino fuera porque la dictadura fujimorista lo “revivió” en 1993 como uno de sus psicosociales, utilizando para ello a la prensa basura, quienes difundieron la falsa historia de que la “bruja” resucitaría en junio de ese año y que llego al colmo del ridículo cuando la televisión adicta a la dictadura transmitió “en vivo” dicho acontecimiento, algo que por cierto, jamás ocurrió. Así y todo, algunos descerebrados la consideraron una “santa” y su tumba en el cementerio de Pisco se convirtió en la mas visitada debido a la creencia que hacia milagros. Pasado el tiempo, se olvidaron de ella, pero en agosto del 2007 la leyenda intento revivir luego de que un terremoto de magnitud 7,9 destruyó gran parte de la ciudad y el cementerio, pero dejó intacta la tumba, alimentando la creencia de quienes la consideran una “santa”. Ahora llega esta película que pretende seguir viviendo del cuento, pero conociendo el número de quienes acudieron a verla cuando estaba en cartelera, no creo que sea para festejar.
martes, 21 de mayo de 2019
OLL-CAIHUAS: A no dejarse engañar por las apariencias
Vive en las montañas de Cajamarca una jauría de inmensos y temidos monstruos de los cuales se tienen las más diversas representaciones. Son conocidos como los oll-caihuas. Hay quienes los han descrito como seres con la cabeza similar a la de un perro o burro y con el cuerpo como de humano, pero extremadamente delgado, aparentando una severa desnutrición. Otros afirman que son como hombres del ombligo para abajo y como perros en su parte superior. Para otros informantes, se asemejan a pequeños burros con gran cráneo y orejas muy largas. Su cuerpo en todos los reportes es peludo y enjuto, con la apariencia del barro seco. Asimismo, los testigos coinciden en que su presencia es lastimera y melancólica. Lamentablemente, esto no es compatible con su modo de actuar, ya que son capaces de hacer mucho daño. Estas criaturas tienen la misión de castigar al pueblo si sus pobladores cometen faltas graves o si celebran de mala forma las fiestas en honor a los espíritus tutelares. Cuando un oll-caihuas percibe que algunos pobladores no realizaron con devoción la ceremonia, se sumerge en un estado de enorme tristeza. Comienza a llorar y a emitir fuertes lamentos. Eleva la mirada al cielo y sus lágrimas llaman a la lluvia, la que no tarda en aparecer. Entonces, sus atronadores bramidos provocan devastadores aluviones. El mismo engendro se lanza ladera abajo y avanza deslizándose entre las olas de barro y piedras, que terminan por arrasar al pueblo entero. Un oll-caihuas puede realizar esta proeza solamente una vez, ya que inevitablemente morirá durante el deslizamiento. Es posible encontrar su cuerpo inerte entre los restos destrozados del caserío arrasado, confundido con el barro, las piedras y los troncos arrancados de raíz. Nacido en Cajamarca, este mito se ha extendido en lugares de la costa y sierra del Perú, especialmente en aquellas zonas propensas a los deslizamientos producto de las intensas lluvias y la crecida de los ríos que se lleva todo a su paso, por lo que son muy temidos ya que en ocasiones han atacado a quienes huían de su castigo, siendo confundidos a primera vista como perros rabiosos de gran tamaño, pero al verlos en acción - esto es caminando en dos patas - uno percibe que no son lo que parecen. Son también muy escurridizos y suelen esquivar las pedradas que algunos pobladores logran arrojarles, huyendo a las montañas mas inaccesibles, desde donde vigilan a los humanos.
martes, 14 de mayo de 2019
EL MAPAMUNDI DE LOS INCAS: ¿Una evidencia de que pudieron circunnavegar el globo terráqueo?
Una curiosa nota dada a conocer hace unos días y que llama mi atención, es aquella que afirma que los Incas tuvieron conocimiento de que la Tierra era redonda - que lo adquirieron luego “de haber navegado alrededor del mundo” - e incluso se habla de la existencia de una biblioteca compuesta por libros con hojas metálicas, encontradas en laberintos subterráneos de la Isla del Sol en el Titicaca (el lago sagrado de los Incas) escritos con caracteres jeroglíficos, en los cuales se detalla las instrucciones que recibieron los cinco Mallcu Aymarus nativos de Tiwanaco, para que poblaran la Tierra: “Partiréis a todas las regiones del orbe y la poblaréis y la cultivaréis” les ordeno el dios Sol (Inti) a sus súbditos elegidos, quienes se dirigieron a los cuatro confines del globo llevando el evangelio solar, en un viaje con connotaciones épicas, que fue más marítimo que terrestre. Al menos, así aparece en un libro atribuido al cronista español Fray Baltasar de Salas (1618) donde se detalla que parte del contenido de aquellas hojas metálicas “fue traducida por una princesa inca”. A primera vista me parece algo disparatado, ya que los Incas no tuvieron un sistema de escritura equivalente al nuestro, aunque hay quienes afirman lo contrario y ponen de ejemplo a los quipus, cuyo verdadero uso es aun materia de especulación. Cabe recalcar que Baltasar de Salas fue un fraile agustino, originario de Salamanca, que estuvo en la actual Bolivia entre 1612 y 1626. Durante dicha estadía escribió una serie de informes sobre Copacabana, una ciudad a las orillas del lago Titicaca, centro del culto indígena al ídolo de Copacabana y, tras la colonización española, de uno de los principales cultos marianos de las Indias: el de la Virgen de Copacabana. La única edición que se conserva de dichos escritos es la que el franciscano Jesús Vizcarra Fabre, publico en 1901 bajo el título: ‘Copacabana de los Incas’, el cual fue recibido negativamente por la crítica, a igual que su editor (quien murió en 1904 tras perder el uso de la razón). Por ejemplo, Riva Agüero y Osma lo calificó como un “loco de remate” y al libro como “un ininteligible conjunto de desvaríos y disparates”. La razón para estos duros calificativos se encuentra en los límites poco claros entre lo escrito originalmente por el agustino y las posteriores intervenciones de su editor. Como Vargas Ugarte señaló: “Vizcarra con lamentable confusión, entreveró conceptos primigenios tomados del P. Salas con ideas de su propia cosecha, resultando un todo enigmático y absurdo” asevero. A pesar de ser calificada como una obra de ficción y fantasía al haber sido groseramente alterado el material original, el libro tiene muchos defensores, particularmente en Bolivia, quienes proponen releerlo bajo una luz diferente, arguyendo que “se trata de una investigación original del autor sobre una serie de documentos inéditos y seguramente incompletos, que Vizcarra se encargo de concluirlo, seguramente por su inquietud de indagar el pasado indígena, de lo cual tenemos pocas noticias” Precisamente para darle credibilidad a dicha obra, mencionan las evidencias encontradas en Polinesia (Oceanía), que demuestran que las islas sirvieron como un especie de puente marítimo, para que los ‘argonautas andinos’, pudieran llegar finalmente hasta la India, y de allí al resto del mundo. La mejor prueba de su presencia en aquel lejano país - agregan - es que figura en el denominado‘mapamundi incaico’ elaborado por el cronista inca, Santa Cruz Pachacuti (1613), donde aparece representada con un gran parecido al de un registro moderno, a diferencia del documento elaborado por Cristóbal Colón. En el citado mapamundi - que ilustra nuestra nota - el planeta Tierra no solo aparece nombrado como ‘Pachamama’, sino que es representado en forma redonda. Eso significaría - afirman - que los Incas ya tenían conocimiento incluso antes que Cristóbal Colón de que la Tierra no era plana. ¿Y cómo llegaron a esa conclusión?: Simplemente navegando por los océanos, adelantándose a Fernando de Magallanes en circunnavegar el globo terráqueo y como resultado de ello pudieron trazar a la Tierra en forma esférica. ¿Cuál es la prueba de que los incas circunnavegaron el globo? Se sabe que pudieron recorrer largas distancias, como la conocida expedición de Túpac Yupanqui a la Polinesia de donde trajo oro, tronos de latón, esclavos negros y la quijada de un caballo - entre otros trofeos - que se conservaron en la fortaleza de Sacsayhuaman en el Cuzco hasta la llegada de los españoles. En efecto, alrededor de 1465, antes de que Cristóbal Colón llegara a América (1492), el entonces príncipe - heredero de la Corona Imperial Inca - emprendió una larga y misteriosa expedición a las actuales islas de la Polinesia (una de las subregiones de Oceanía). Túpac Yupanqui era un hombre que no había tenido nada que ver con el mar hasta que lo conoció cuando conquistó el golfo de Guayaquil (Ecuador), y descubrió que los nativos se dedicaban al comercio, utilizando flotas de balsas que recorrían considerables distancias por el océano, por lo que decidió iniciar un viaje al oeste desconocido para satisfacer su curiosidad. Y siguiendo además las corrientes y los vientos, entendió que estas podían llegar a cualquier parte. Es mas, recibió noticias de la existencia de dos islas lejanas que albergaban una gran variedad de recursos: Auachumbi y Ninachumbi, por lo que decidió liderar una expedición hacia aquellos enigmáticos lugares. Los cronistas Pedro Sarmiento de Gamboa, Martín de Murúa y Miguel Cabello de Balboa - que vivieron en el virreinato del Perú en el siglo XVI - coinciden con este relato. “Y andando Topa Inga Yupanqui conquistando la costa de Manta y la isla de la Puná y Túmbez, aportaron allí unos mercaderes que habían venido por la mar de hacia el poniente en balsas, navegando a la vela. De los cuales se informó de la tierra de donde venían, que eran unas islas, llamadas una Auachumbi y otra Niñachumbi, adonde había mucha gente y oro. Y como Topa Inga era de ánimos y pensamientos altos y no se contentaba con lo que en tierra había conquistado, determinó tentar la feliz ventura que le ayudaba por la mar. Luego de atisbar de cómo Topa Inga Yupanqui se entero de la existencia de unas islas, esto avisado y confirmado por un mercader llamado Antarqui. Se determinó ir allá. Y para esto hizo una numerosísima cantidad de balsas, en que embarcó más de veinte mil soldados escogidos. Navegó Topa Inga y fue y descubrió las citadas islas, y volvió de allá, de donde trajo gente negra y mucho oro y una silla de latón y un pellejo y quijadas de caballo. Hago instancia en esto, porque a los que supieren algo de Indias les parecerá un caso extraño y dificultoso de creer” (Pedro Sarmiento de Gamboa). Así, con 120 embarcaciones y 2.000 hombres, el joven príncipe inició su aventura a estas misteriosas dos islas, que algunos estudiosos piensan que de trataron de Mangareva y Rapa Nui (Isla de Pascua). También llegaría a Nuku Hiva, en el archipiélago de Las Marquesas. ¿Pero cuáles son los indicios que apoyan esta propuesta? En primer lugar, las crónicas indican que tras su viaje, el príncipe inca no solo trajo consigo esclavos negros, sino también oro, plata, esmeraldas y animales raros, así como tronos de latón y hasta una quijada de caballo. Al no haber registro de exploraciones de Túpac Yupanqui al África, podrían tratarse de esclavos de Melanesia - otra subregión de Oceanía - que se encontraban en las islas mencionadas. Asimismo, llama la atención que en Nuku Hiva se hallaron recientemente quipus conocidos en aquel lugar como quipona, y que serian de origen inca. Para Joseph Dager, profesor de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, entre los varios indicios acerca de la presencia inca en Oceanía, hay dos que predominan. El primero es la leyenda del rey Tupa, que hasta la fecha se mantiene en la isla de Mangareva. El relato habla de la llegada de poderoso personaje al mando de una flota de pae pae - balsa a vela con doble mástil - y que deslumbró a los nativos con su cerámica, ya que era un mundo precerámico; los metales, porque los lugareños estaban en la edad de la piedra, y la textilería. Cabe resaltar que en dicho lugar existe hasta el día de hoy la danza del rey Tupa y que fue creada dicen los lugareños en homenaje a quien los visitó. El segundo indicio importante está en Rapa Nui - la conocida isla de Pascua - que alberga una construcción con características incaicas llamada Vinapú. “Es una construcción en la que ponen piedra sobre piedra, y entre estas no puede entrar ni un clavo. Esta técnica se ve únicamente en las ciudades incaicas del Cuzco”, señala Dager. En este lugar, del mismo modo que en Mangareva, existe un personaje legendario bautizado como Mahuna-te Ra’á, que se traduce como “hijo del Sol”. Esta era una referencia del príncipe inca que los visitó. Se apoyaba también en la existencia de palabras quechuas en Rapa Nui. Por ejemplo, el tocado que tienen en la cabeza los famosos monolitos de la isla se llaman puka, que en quechua significa rojo. Esta hipótesis es apoyada por la travesía que hizo el explorador noruego Thor Heyerdahl, denominado Kon Tiki en honor del dios de los incas, Wiracocha. La expedición, que partió del Callao en 1947, demostró que ese viaje era factible. Heyerdahl llegó a la Polinesia con una embarcación a vela igual a la que usó el inca varios siglos antes. No cabe duda que esta expedición de Túpac Yupanqui es un misterio que merece ser estudiado a profundidad. Pero seria aventurado suponer - tal como afirman los defensores de Vizcarra Fabre - que con apenas una flota de balsas, los Incas, que no poseían barcos de gran calado, pudieran dar nada menos que la vuelta al mundo, ello es materialmente imposible. En cuanto al “mapamundi incaico” de Santa Cruz Pachacuti, en el se detalla el interior del Templo del Coricancha en el Cuzco, donde se muestra la manera como se encontraban las imágenes de los dioses incas representando la cosmovisión andina, pero decir que allí aparece grabado el mapa de la India, es muy antojadizo ¿no os parece?
martes, 7 de mayo de 2019
INQUIETANTE TEORÍA: ¿La vida pudo surgir en el Sistema Solar antes que la propia Tierra?
Según la extraordinaria conclusión a la que ha llegado un equipo de geólogos planetarios de la Universidad Estatal de Arizona, la vida podría haber surgido en el Sistema Solar antes de que la Tierra terminara de formarse. Según afirmó hace apenas unos días Lindy Elkins-Tanton, autora principal del estudio, durante una conferencia en la Universidad de California en Berkeley, los planetesimales, esto es, los “bloques de construcción” de los que están hechos los planetas, pudieron reunir, en los albores del Sistema Solar, todos los ingredientes necesarios para que surgiera la vida tal y como la conocemos. Según la científica, que es además la investigadora principal de la misión que la NASA se dispone a enviar al asteroide metálico Psique, esas condiciones benignas pudieron persistir en algunas de esas rocas primordiales durante largo tiempo, incluso decenas de millones de años, quizá lo suficiente como para que la vida arraigara y se perpetuara en ellas. Algunos planetesimales, además, sobrevivieron durante e incluso después del violento periodo de formación planetaria, lo que hace muy plausible que una de esas rocas primigenias consiguiera sembrar posteriormente la vida en la Tierra. “No todos los planetesimales -explica Elkins-Tanton- estuvieron involucrados en las colisiones catastróficas que terminaron por convertir a muchos de ellos en plasma o, como mínimo, a destruir cualquier cosa que hubieran podido crear. Algunas de esas rocas, en efecto, cayeron sobre la superficie de un planeta templado, igual que lo hizo el meteorito de Chelyabinsk en febrero de 2013” aseveró. Durante su conferencia, la científica explicó que la idea le surgió durante un curso, en el que pidió a sus alumnos que consideraran si la vida pudo haber surgido en esta clase de pequeños cuerpos. Durante los meses siguientes, Elkins-Tanton, junto a sus estudiantes y al coautor del estudio, Stephen West, exploraron a fondo esa posibilidad.Como sabéis, la vida, tal y como la conocemos, necesita de tres ingredientes principales: agua en estado líquido, moléculas orgánicas y una fuente de energía. Y los planetesimales, que se formaron apenas 1,5 millones de años después del nacimiento del Sistema Solar, contaban con los tres. Por ejemplo, se han identificado hasta 35 aminoácidos diferentes en el célebre meteorito de Murchison, una antigua roca espacial que cayó a la Tierra en el sur de Australia en 1969. “Murchison está tan llena de sustancias orgánicas -dijo la científica- que huele a pozo de petróleo. ¿Y qué mejor lugar para el advenimiento de la vida que un agradable, cálido y húmedo fragmento de Murchison? Esa es la idea con la que estamos empezando”. En cuanto a la energía, ésta podría proceder del propio interior de los planetesimales, en concreto de la desintegración radiactiva del Aluminio-26, capaz de generar un intenso calor que, en ocasiones, debió de ser suficiente como para fundir completamente las rocas. Otros cuerpos, sin embargo, solo se habrían derretido parcialmente, desde dentro hacia fuera, de forma que tendrían un núcleo metálico, un manto de magma y una corteza rocosa y primitiva. El interior de esos planetesimales habría sido extremadamente caliente, pero las superficies habrían permanecido frías. Las olas de calor que irradiaban de las profundidades, por último, habrían estimulado la liberación de fluídos, como el agua líquida, impulsando ese material hasta la superficie. Tales procesos podrían haber llegado a crear ambientes habitables justo bajo las superficies rocosas de los planetesimales. Ambientes que perduraron durante largos periodos de tiempo. Las simulaciones llevadas a cabo por Elkins-Tanton y West sugieren que los planetesimales pequeños (los de hasta 50 kilómetros de diámetro), podrían haber mantenido agua líquida bajo tierra durante aproximadamente 15 millones de años. En los más grandes, ese tiempo se habría podido extender hasta los 50 millones de años. Sin embargo, asegura la investigadora, no está del todo claro si esa “ventana temporal” es lo suficientemente larga como para que el proceso de la vida se ponga en marcha. Eso, en realidad, es algo que nadie sabe aún a ciencia cierta. Aquí, en la Tierra, los primeros signos inequívocos de vida hallados por los científicos tienen unos 3.800 millones de años. Y el planeta mismo se formó hace 4.500 millones de años. El tiempo que tuvo la vida para formarse fue de unos 700 millones de años, aunque algunos sostienen que las primeras formas de vida pudieron surgir antes de esa fecha: hace 4.100 o, incluso, hace 4.350 millones de años. Por eso, Elkins-Tanton y West no se atreven a afirmar que, efectivamente, la vida que conocemos en la Tierra surgió en sus bloques de construcción, sino que se limitan a decir que la idea es digna de ser considerada. La posibilidad de que la vida se haya propagado, de cuerpo en cuerpo, por todo el Sistema Solar, no es nueva. Ahí está, por ejemplo, la teoría que sostiene que pudo haber surgido en Marte hace miles de millones de años, para pasar luego a nuestro planeta a bordo de un meteorito marciano. O aquella otra que sostiene que las “semillas de la vida” fueron sembradas por todo el sistema por cometas, y que esas semillas arraigaron donde encontraron las mejores condiciones como en la Tierra y vaya uno a saber en cuantos planetas mas.
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