TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 27 de enero de 2026

¿EXISTIERON DRAGONES EN EL ANTIGUO PERÚ?: Una inquietante mirada a su pasado

Gran cantidad de culturas han representado dragones en sus mitos, desde Europa hasta el lejano oriente. Con las diferencias culturales que se plasma en cada mito, todas coincidían en representar al dragón como un gran lagarto o serpiente que surca los cielos. Pero ¿existió esta serpiente cósmica en la cosmovisión andina? Al igual que en las culturas anteriores, este animal mitológico fue visualizado entre las estrellas. Si en Europa y Medio Oriente tuvieron la constelación del dragón y los chinos la constelación del dragón azur del este, los andinos identificaron la constelación del Amaru, aunque en un lugar distinto a las otras culturas, ya que esta sería lo que hoy conocemos como la cola de Escorpio. Según los mitos incaicos, el Amaru ascendió al cielo (Hanan Pacha) desde las entrañas de la tierra (Uchu Pacha) para librar una lucha cósmica con el Halcón (Waman). Esta lucha quedó plasmada en el cielo en la forma de una gran estrella de fuego: Antares. Según Valcárcel, esta serpiente cósmica está relacionada con Sachamama y tenía dos cabezas. También nos dice que al alcanzar el punto de culminación en el cielo se convierte en el Arco Iris (K'uychi). De la misma manera, el escudo de armas asignado al primer Inca, Manco Cápac, figuran dos serpientes unidas por un arco iris. Curiosamente, la Huaca del Dragón en Trujillo conserva en sus muros la imagen de un dragón de dos cabezas, colocado con la forma del Arco Iris, por lo que también se conoce a este lugar como Huaca Arco Iris. Se trata de uno de los templos de adobe más enigmáticos de la costa norte del Perú. Se localiza en el distrito de La Esperanza, a escasos 5 km del centro de Trujillo. Su nombre se debe a los frisos en alto relieve que representan arcos repetidos -interpretados como arcoíris-, acompañados de serpientes y figuras zoomorfas que simbolizan la fertilidad, la lluvia y el agua, elementos fundamentales para la supervivencia en el desierto costeño. Este templo, levantado al parecer por los Chimú alrededor del siglo XI – aunque hay quienes afirmen que este adoratorio fue construido entre los años 800-1000 D.C., por el reino Mochica, de quienes los primeros se consideraban sus sucesores - es una de las construcciones que anteceden al esplendor de Chan Chan, la capital de su imperio que duro hasta 1470, cuando fue conquistada, saqueada e incendiada por los Incas. Desde entonces, la huaca quedó abandonada y cubierta por arena del desierto durante siglos, hasta que fue estudiada y rescatada del olvido en el siglo XX. El edificio está bien conservado, ello debido a que estuvo enterrado hasta la década de 1960. Su ubicación era conocida por un puñado de arqueólogos y ladrones de tumbas, pero la excavación no comenzó hasta 1963. El templo solía estar pintado, pero hoy en día sólo quedan tenues rastros de tonos amarillos. Al ingresar al templo podemos apreciar una rampa que conduce a un primer nivel que presenta figuras talladas en las paredes en forma de dragones y sobre estas figuras se representa a un arcoíris. Otra rampa, más pequeña que la primera, nos conduce al segundo nivel. En este nivel hay catorce depósitos donde probablemente se halla almacenado alimentos y ofrendas, lo que indica que no solo era un adoratorio, sino un centro de acopio de bienes para el abastecimiento de quienes vivían allí y sus alrededores. Los muros de las plataformas están decorados con bellos altorrelieves. Una figura adopta la forma de un arcoíris en forma muy estilizada en pos de engullir a un personaje, con cada cabeza. Al centro figuras antropomórficas en forma de Dragón con las fauces abiertas comparten el bocado. En tanto, una figura bicéfala posada sobre una pequeña plataforma o altar comparte entre sus fauces un tumi (cuchillo ceremonial). Cabe mencionar que, en el estudio de este templo, los investigadores encontraron veinticinco ídolos de madera, los cuales tenían aspecto jorobado, con incrustaciones de conchas en diferentes partes del cuerpo, y que posiblemente fueron usados como amuletos. Realmente es indescriptible la cantidad de figuras que uno encuentra en los muros decorados. Así, aparecen figuras antropomorfas y geométricas; unas decoraciones muy parecidas a las que encontramos en Chan Chan. Esto nos demuestra que los dragones si fueron conocidos en sus mitos y como tal representados, lo que nos lleva a la pregunta: ¿Existieron en realidad?