TIEMPOS DEL MUNDO
martes, 14 de abril de 2026
YANARAMAN: El temido señor de las montañas
En épocas ancestrales, cuando los hombres aún aprendían a convivir con la montaña, existía en los Andes un ser misterioso que todos temían y respetaban: era el Yanaraman (también denominado Yana Ramán). No era un dios ni un demonio… era el guardián absoluto de la vida silvestre. Su nombre en quechua significa “ser negro” o “ser oscuro”, porque se dice que podía aparecer como una sombra gigante entre los cerros, con ojos rojos como brasas, capaz de ver incluso en la neblina más espesa. Los pastores creían que vigilaba a cada llama, a cada alpaca y a cada vizcacha del altiplano. Si un hombre cazaba más de lo que necesitaba o maltrataba a los animales, Yanaraman bajaba de las alturas, silencioso, para reclamar justicia. A veces aparecía como un anciano andino de poncho negro; otras, como un animal extraño, mitad hombre, mitad bestia. Pero también era protector: cuando un pastor cuidaba bien su rebaño y respetaba la tierra, Yanaraman lo bendecía con crías fuertes y abundantes. Por eso, muchos dejaban ofrendas en las apachetas: hojas de coca, un poco de chicha, o grasa de llama para honrarlo. De esta manera, nos recuerda una verdad que los Andes nunca olvidaron: quien cuida a los animales, cuida la vida. Quien abusa de ellos, despierta al guardián de las montañas. Acerca de sus orígenes, cabe precisar que la historia de Yanaraman no solo refleja la cosmovisión de los pueblos prehispánicos, sino también su relación íntima con la naturaleza, la tierra y los elementos que regían su vida cotidiana. Venerado principalmente en la región de Lauricocha, se presenta como una deidad poderosa y temible asociada con el rayo, las tormentas y los fenómenos naturales. En el mito, Yanaraman lucha contra Shequel Huamán, el cerro generoso y protector, por el amor de la laguna Mama Llipu, quien elige al primero como su preferido. Esta lucha culmina en la victoria de Yanaraman, quien, a través de una serie de terremotos, rayos y tormentas, derrota a su adversario, hundiéndolo en el lago, lo que simboliza su dominio sobre los recursos naturales y su supremacía en el mundo de los pastores. Este mito refleja no solo el poder y la autoridad de Yanaraman, sino también el conflicto histórico y cultural entre los pueblos ganaderos y los agrícolas, un conflicto que se representaba de manera simbólica en las luchas entre las divinidades. La conexión de este extraño ser con el rayo y las tormentas, junto con su dominio sobre las montañas y los animales, le da un papel crucial en la vida de las comunidades que dependían de la ganadería. Se creía que las montañas y las lagunas donde residía esta deidad eran sagradas y que las ofrendas realizadas en estos lugares, como hojas de coca, cigarrillos y caña, aseguraban la protección divina de los pastores y sus rebaños. A pesar de los esfuerzos coloniales por extirpar las creencias indígenas, el culto a Yanaraman continuó a lo largo de los siglos, adaptándose a las circunstancias y manteniendo su relevancia en la vida cotidiana de los pueblos andinos. Así, por ejemplo, a través de ceremonias rituales como el huarachi, que consistían en vigilias nocturnas y ofrendas de coca, la figura de Yanaraman persistió como una fuerza protectora y esencial para el bienestar de las comunidades. Aunque el contexto histórico y cultural ha cambiado con el paso del tiempo, el mito de Yana Ramán sigue siendo una parte esencial de la identidad andina. Este relato no solo explica fenómenos naturales, sino que también sirve como vehículos para transmitir valores y enseñanzas sobre la vida, el respeto por la naturaleza y la cooperación entre las distintas comunidades. El mito se entrelaza con las prácticas diarias, como la agricultura, la ganadería y la organización social, y proporciona un marco simbólico para entender el mundo. La persistencia de este mito, a pesar de los intentos de extirpación cultural y religiosa durante la colonización, muestra la resiliencia de las tradiciones indígenas y su capacidad de adaptación. Podemos concluir entonces qué el mito de Yanaraman nos ofrece una valiosa lección sobre la importancia de vivir en equilibrio con la naturaleza y entre nosotros mismos. Nos recuerda que somos parte de un ecosistema interconectado y que nuestras acciones tienen consecuencias en el mundo que nos rodea. Al aplicar estas enseñanzas en nuestra vida cotidiana, podemos contribuir a construir un futuro más igualitario tanto entre nosotros como con la madre naturaleza quien nos otorga la vida. El mito de Yanaraman, por lo tanto, no solo es una representación de las creencias prehispánicas, sino también una muestra de la resiliencia cultural de los pueblos andinos, que continúan transmitiendo su visión del mundo a través de la tradición oral y las prácticas rituales.
martes, 7 de abril de 2026
¿VISITANTES DE LEJANOS MUNDOS?: Fotografían un OVNI en los cielos de Huaraz
Era el año de 1986, y un corresponsal del desaparecido diario limeño El Nacional logró fotografiar en el mes de julio un OVNI sobre la ciudad de Huaraz (ubicado en el departamento de Ancash, al norte de Lima), Se trataba de Raúl Flores Díaz, un periodista nato y con mucha experiencia que lo hacía llevar siempre su cámara fotográfica en mano, cuando tuvo la oportunidad de observar a un objeto volador de forma extraña sobre el cielo azul de esta ciudad. Flores sólo atinó a apuntar el objeto y disparar, aunque por la rapidez la foto no fue bien enfocado, por lo que no se descartó en ese tiempo que la misma era real, sobre todo teniendo en cuenta la trayectoria del corresponsal de dicho diario. He aquí su relato del hecho: “Estoy cuajado en estos asuntos y no me he imaginado nada. En mi tierra el cielo es muy azul y de repente se torna muy oscuro, las nubes viajan rápidamente entre las dos cordilleras, nosotros miramos siempre el espacio, es parte de nuestro pasado, de lo que vendrá ese cielo tiene sorpresas, tiene objetos de distinto tamaño de distinto color. Yo he visto cosas… Aquella mañana el cielo estaba encapotado, yo había ido a buscar al Ingeniero Castillo gerente de promoción de Corde-Ancash. El lugar se llama Pataz y ahí de paso, iba a visitar la Feria Regional de Ancash, ya que mi propósito era recabar información del evento y me adelanté a para estar a tiempo en el lugar dónde se llevaría a cabo una conferencia de prensa. Por ese motivo, llevé mi cámara fotográfica lista para tomar muchas vistas. En un momento y al encontrarme en campo abierto un obrero señaló el cielo y en voz alta dijo: “Miren lo que hay allá arriba” En un instante observé que algo cruzaba el espacio velozmente, por lo que mi instinto periodístico me hizo apuntar inmediatamente mi cámara y disparé hasta cuatro vistas seguidas. Sin embargo, el extraño objeto ya había desaparecido por el oeste. En tanto, el ingeniero Castillo apenas había notado el fenómeno, pero yo estaba consternado y el obrero había quedado estupefacto. No podíamos hablar. El objeto tenía como una forma de olla de un color entre plomo y blancuzco. Después de un momento silenciosamente nos separamos. Uno siente como si hubiera visto algo sagrado y misterioso y le queda una sensación de vacío, de cierta satisfacción y temor la emoción es intraducible. Las fotos eran lo de menos” aseveró. “Estuve pensando todo el día en lo que había visto. Desde niño había sido testigo de objetos luminosos que flotaban en el cielo, que a primera vista podrían haber sido satélites que orbitan alrededor de la Tierra, sin embargo, se movían de un lado para otro a gran velocidad, algo que ningún artefacto creado por el ser humano es capaz de hacerlo, por lo que me convertí desde entonces en un firme creyente de los OVNIS y de que existe vida en el universo. Al día siguiente de mi regreso de Pataz revelé las fotos y sin darle mayor importancia a aquellas vistas fui descubriendo que de las cuatro tomas que hice, sólo la segunda ya comenzaba a representar el objeto que yo había visto el día anterior, la tercera es la más nítida y allí se observa la nave con forma de sombrero en medio de las nubes cargadas en medio de la inmensidad del cielo. Ahí está la prueba para no dudar más de la existencia de los extraterrestres” me dije. “El encuentro del día anterior, quedo como una prueba irrefutable de que hay vida más allá de vuestro planeta” expresó. Cabe precisar que este avistamiento no es el único en la zona, ya que se sabe que desde tiempos in memoriales, la Cordillera Blanca es continuamente ‘visitada’ por naves alienígenas vaya a saber uno con que propósito. Tal vez tengan sus bases ya sea en el interior de la cadena de montañas o en las lagunas que las rodean, y al ser por lo general lugares de difícil acceso, son el lugar perfecto para mantenerse lejos de cualquier contacto humano ¿No os parece?
martes, 31 de marzo de 2026
CONTROVERTIDOS DESDE SU ORIGEN: ¿Dónde se encuentran las reliquias de la Pasión?
Para un mundo informado sólo por los ojos de la carne, la Semana Santa apenas representa un espacio de "reflexión y purificación de la memoria". Alguno más piadoso, quizás, sólo concentre la mirada en la fiesta de la Resurrección, obviando implícitamente los sufrimientos inenarrables de la Pasión y de la Cruz. La ciencia, por su parte, se empeña en "desmitificar" la tradición y la fe, confundiendo con fraudes y engaños a los fieles poco instruidos con sensacionalismo barato. La prensa corre con gran parte de la responsabilidad al difundir semejantes sandeces y medias verdades. Con el correr del tiempo, es verdad, muchas de las impresionantes revelaciones caen en el olvido o el descrédito, pero en el corazón de las personas queda la sensación de desacralización. Un caso típico ha sido el montaje paracientífico y manipulador del Santo Sudario, la mortaja con la que se envolvió el cuerpo de Cristo al descenderlo de la Cruz y darle sepultura. ¿Cuántos ilusos aún repiten con tono seguro las irresponsables afirmaciones que la prensa, que se apresuró a divulgar descubrimientos sobre el fraude que representa el Santo Sudario de Turín? Evidentemente ninguno de estos personajes conoce los dictámenes de la ciencia profesional que concluyó certificando la autenticidad de la preciosa reliquia. Valga como referencia la conversión de investigadores tras el proceso de estudio y verificación. Pero como el escándalo vende, aún queda quien asegure que se trata de una invención medieval realizada por medio de complejos procesos holográficos para producir el efecto 3D cuando en el siglo XIX se mirase el negativo y se ampliaran, por ejemplo, la zona de los ojos y se observase sobre ellos monedas romanas del año 30 según la costumbre local. De todo eso y mucho más deberemos soportar cada Semana Santa, repetidos ad nauseam por todos los medios de comunicación esmerados en entrevistar desconocidos expertos en negar todo lo afirmado y en afirmar todo lo negado. Por cierto, cabe precisar que un silencio revelador es el que se hace en torno a todas las reliquias que se conservan de la Pasión de Cristo. ¿Quién se ha enterado de su existencia o ha recibido la sugestión de visitarlas y venerarlas con piadoso amor? La cristiandad cuenta con decenas de ellas. Todas son testimonios ciertos de la veracidad histórica de los Evangelios y obligan - forzosamente - a darles aceptación. Cosa aparte es la rebelión a la consecuencia que ello implica, esto es, la suprema virtud y verdad que de ellos emana y la necesidad de seguir a Cristo a riesgo de la condenación eterna. Examinemos, en tanto, el glorioso panorama que nos ofrece la Santa Iglesia, Maestra infalible de la Verdad y depositaria de tan ricos dones. El Santo Sudario: Es quizá la reliquia más conocida, celosamente custodiada en la capilla de la Sábana Santa, anexa a la catedral de Turín en Italia. Mientras algunos controvertidos estudios la fechan en la Edad Media, otros han concluido que esto sería inviable debido al grado de conocimiento que implicaría la realización de una imagen semejante en esa época; Santa Cruz: La Vera cruz o Lignum Crucis fue el instrumento donde Jesucristo fue crucificado. La cristiandad consideró auténtica la encontrada en Tierra Santa por Santa Elena, madre del emperador Constantino I. Fracciones y astillas pertenecientes a dicha Cruz están esparcidas por toda la cristiandad. Su exagerado número hizo decir a Calvino que "Si juntáramos todas las partes de la cruz, podriamos hacer un barco". Los trozos más grandes se conservan en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén de Roma]; La Corona de Espinas: Se supone que la misma que fue usada en Cristo al momento de su crucifixión, esta custodiada en la Sainte Chapelle, construida por Luis IX de Francia en 1248 para recibir en ella dicha corona y guardar otras diversas reliquias, (perdidas en su mayor parte durante la Revolución francesa). La corona (ya sin espinas) se guardaba en la catedral de Notre Dame, hasta el incendio del 2019, del cual la reliquia se salvó- Las espinas están esparcidas en relicarios por toda la cristiandad; La Lanza del Destino: Se denomina así a la lanza que tradicionalmente se dice usó el centurión romano Longinos para atravesar el costado de Cristo. Si bien se dice que esta se conserva en la Basílica de San Pedro, la más conocida se encuentra expuesta en el Schatzkammer (Tesoro Imperial), que es una de las colecciones del Palacio Imperial de Hofburg, considerada como parte del Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum); El Santo Grial: Se define entre otras interpretaciones, al cáliz que uso Jesús en la Última Cena (y que también parece haber sido un cuenco donde José de Arimatea recogió la sangre del crucificado). Al respecto, el Santo Catino de Génova, el santo Cáliz de la Catedral de Valencia y el cáliz de León son los que tradicionalmente, se han disputado ser los verdaderos; Los Clavos de la Pasión: La tradición enseña que fueron tres los que tuvieron suspendido al Salvador del mundo: uno entero se conserva en Santa Cruz de Jerusalén, en Roma; otro en la capilla del Palacio Real de Madrid, y otro se ha distribuido a diversas iglesias de la cristiandad. Además de esos clavos, se veneran otros que también eran de la cruz, ya que los brazos de la misma estaban clavados a la madera; El INRI: El Titulus crucis conocido comúnmente por su sigla INRI, es lo que queda de una deteriorada tabla de madera, mostrada en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, aunque si bien se cree que parece tratarse del original, también puede ser la réplica directa del mismo; El Velo de la Verónica: Se trata de un paño, del cual se dice que recogió la sangre del Rostro de Jesús, camino al calvario. Según la tradición, este paño lleva la verdadera imagen del Señor y esta resguardado por el Vaticano, que lo exhibe en cada Cuaresma. Esta reliquia está profundamente vinculada al Vía Crucis, representando el momento en que una mujer llamada Verónica limpia el rostro de Jesús con un paño mientras va cargando la cruz. Por cierto, existen otras reliquias, no tan conocidas, pero igual de controvertidas. La Escalera Santa: Se llama así la que estando en el pretorio de Pilatos, fue santificada y regada con la sangre de nuestro Salvador: tiene veintiocho gradas; se conserva en Roma, en la iglesia que lleva su nombre, donde los fieles la suben de rodillas; La Columna de la flagelación: La principal parte se conserva en Jerusalén en la capilla que los Padres Franciscanos tienen en el Santo Sepulcro; pero se veneran partes muy notables en las principales basílicas de Roma, en la basílica del Escorial en España y en la iglesia de San Marcos de Venecia. Y paremos de contar, porque no terminaríamos con nuestra lista. Sobre si son autenticas o no, se los dejamos a los fieles ¿Vale?
martes, 24 de marzo de 2026
PLANETAS ERRANTES: Secretos por descubrir
Un mundo frío y solitario, a la deriva en la oscuridad absoluta entre sistemas estelares. Suena bastante desolador, ¿verdad? Hablamos de planetas errantes, esos vagabundos cósmicos que no se molestan en orbitar un sol, sino que simplemente viajan solos por el vacío. Los astrónomos calculan que podría haber muchísimos de estos planetas errantes por ahí, tal vez hasta 21 por cada estrella de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Es una cifra realmente asombrosa, una flota cósmica navegando en la noche eterna. Durante mucho tiempo, pensamos que estos gigantes solitarios eran simplemente eso: solitarios. Definitivamente no es el tipo de lugar donde llevarías un traje de baño. Pero ¿y si no están tan solos al fin y al cabo? Ahora, imagínate una luna, una exoluna, aferrada a uno de estos planetas errantes. Sin ninguna estrella que le proporcione calor, solo el frío abrazo del espacio interestelar. ¿Cómo podría algo mantenerse lo suficientemente caliente como para, por ejemplo, agua líquida, que consideramos fundamental para la vida? Ahora bien, aquí es donde la cosa se pone interesante. Cuando un planeta es expulsado de su sistema estelar, sus exolunas pueden volverse un tanto... extrañas. Sus órbitas se estiran y se comprimen, y todo ese tira y afloja gravitacional genera lo que llamamos calentamiento por mareas. Es como amasar, pero con cuerpos celestes enteros, calentándolos de adentro hacia afuera. Así que, aunque no haya sol, hay un horno incorporado. Pero averiguar cómo mantener esas exolunas cálidas y acogedoras fue un verdadero quebradero de cabeza. Los primeros modelos, con toda la buena intención del mundo, intentaron idear escenarios en los que atmósferas densas y ricas en dióxido de carbono pudieran atrapar suficiente calor de esa flexión de mareas para mantener el agua en movimiento, según un nuevo artículo publicado en la revista de preimpresiones arXiv. La idea era que el CO2 actuara como una gran manta aislante. ¿El problema? El dióxido de carbono es un tanto impredecible. Bajo las enormes presiones necesarias para atrapar suficiente calor, tiende a condensarse, pasando de gas a líquido o incluso a sólido, lo que provoca lo que llamamos colapso atmosférico. No precisamente propicio para una fiesta de agua líquida a largo plazo. Era una idea ingeniosa, pero simplemente no funcionó. Literalmente. He aquí el giro inesperado: resulta que el hidrógeno, ese elemento tan abundante y discreto, podría ser el héroe anónimo. En lugar de depender del inestable CO2, una nueva generación de modelos demuestra que las exolunas con atmósferas densas y ricas en hidrógeno pueden retener el calor de forma sorprendentemente eficaz. Todo se debe a un proceso llamado absorción inducida por colisión (AIC). Básicamente, cuando las moléculas de hidrógeno se comprimen en una atmósfera densa, se unen brevemente para absorber la radiación infrarroja, atrapando así el calor. Este ingenioso mecanismo puede mantener la temperatura superficial ideal para el agua líquida, potencialmente durante periodos de tiempo realmente asombrosos: hablamos de hasta 4300 millones de años. ¿Cómo idearon los astrónomos esta nueva fórmula para la habitabilidad? No fue algo improvisado. Utilizaron herramientas sumamente sofisticadas, combinando un código de transferencia radiativa llamado HELIOS para modelar la circulación del calor en la atmósfera con un código de química de condensación en equilibrio llamado GGchem para determinar la composición química precisa de estos mundos singulares. Se trata de un gran desafío abordado con ingeniosas soluciones computacionales, que permiten visualizar estas exolunas extremas donde el calentamiento por mareas y esas densas atmósferas ricas en hidrógeno se combinan para crear condiciones superficiales potencialmente habitables durante miles de millones de años. Sin embargo, antes de que prepares tus maletas para unas vacaciones en una luna de hidrógeno, es importante recordar que la ciencia es un viaje, no un destino. Este modelo atmosférico autoconsistente, si bien es brillante, se basa en algunas aproximaciones y suposiciones. Por ejemplo, el código HELIOS, aunque potente, asume una atracción gravitatoria constante, lo que podría resultar algo problemático para atmósferas muy densas en lunas con baja gravedad. Actualmente, los modelos solo consideran atmósferas "secas", sin tener en cuenta cómo el vapor de agua podría influir en el perfil de temperatura ni cómo la condensación podría afectarlo. Además, GGchem calcula la química de cada capa atmosférica de forma aislada, sin considerar cómo se mueven los átomos y las moléculas entre dichas capas. Y oye, el hecho de que un mundo tenga agua líquida no significa automáticamente que esté repleto de vida. Todavía estamos aprendiendo el intrincado arte de la habitabilidad. Pero aquí viene lo emocionante: esto es solo el comienzo de la comprensión de estos mundos errantes. Sin duda, futuras investigaciones profundizarán más, explorando otras composiciones atmosféricas además del hidrógeno, y perfeccionando los modelos mediante la incorporación de una física atmosférica más compleja, como las nubes y métodos más precisos para el tratamiento del vapor de agua. Esta nueva comprensión de las exolunas que orbitan planetas errantes abre un mercado cósmico enorme e inesperado para la vida. ¿Quién iba a imaginar que los lugares más solitarios del universo podrían ser, en realidad, algunos de los más acogedores, esperando a que descubramos sus secretos?
martes, 17 de marzo de 2026
QUITUMBE: Unos gigantes que llegaron procedentes del mar
Tumbes es una región que se ubica en el extremo norte del Perú, y es la de menor extensión de todas. Desde tiempos inmemoriales estas tierras estaban habitadas por los feroces tumpiz, quienes conformaron un belicoso reino, que termino siendo conquistado por los incas luego de cruentas batallas. Sin embargo, supieron conservar sus mitos y tradiciones acerca de sus orígenes - que fueron rescatadas para la posteridad por los cronistas españoles - siendo el más conocido el mito de Quitumbe, el cual es un relato legendario que aparece en la obra Historia del reino y provincias del Perú y varones insignes en santidad de la Compañía de Jesús del padre jesuita Giovanni Anello Oliva, obra escrita en el siglo XVII y publicada en el siglo XIX. Este mito, expresado de manera genealógica, ubica el origen último de los reyes incas en una región del actual Ecuador, llamada Sumba. Allí habría gobernado, tras el diluvio universal, el cacique Tumbe, uno de cuyos hijos, Quitumbe, se instaló en Tumbes. La descendencia de este Quitumbe avanzó más al sur, hasta el Cuzco, donde dio origen a la dinastía de Manco Cápac, el primer rey inca. Un mito disparatado que, por cierto, desdice la historiografía tradicional que afirma que los Incas provinieron de la región del Altiplano, cruzando el Lago Titicaca (La Leyenda de Manco Capac y Mama Ocllo) tras el colapso y caída por razones que desconocemos, del imperio Tiahuanaco. El padre Oliva afirmó que recogió el relato mitológico de Quitumbe, de boca de un anciano quipucamayoc de Cochabamba llamado Catari, personaje que se preciaba ser el último cultor de la tradición milenaria de la conservación de la memoria a través de los quipus o cordones anudados. La genealogía heterodoxa del padre Oliva afirma lo siguiente: “Tras el diluvio universal, grupos humanos llegaron a Caracas (Caráquez), en la costa del actual Ecuador, y de allí se fueron extendiendo al resto del continente. Una parte se instaló en Sumba o Tumpa, en el mismo paraje que los españoles bautizaron posterormente como península de Santa Elena. Allí gobernó el cacique Tumbe, que se destacó por gobernar en paz y justicia, quien tuvo dos hijos: Quitumbe y Otoya los cuales no tardaron en tener conflictos. Para no luchar entre ellos, Quitumbe salió de Sumba y llegó a un llano cercano al mar donde fundó Tumbes, nombre que puso en honor a su padre. Otoya, en cambio, por su conducta inmoral en Sumba recibió el castigo por sus pecados y los gigantes resurgieron del mar para darles escarmiento y lo capturaron, muriendo en manos en de sus enemigos. De este suceso entró temor por parte de Quitumbe que decidió ir a una isla que llamó Puna, pero lamentablemente estas tierras no eran fértiles y además tenía una tierra excesivamente seca, lo que lo obligo salir de aquel lugar, subiendo a la serranías de lo que hoy es Ecuador estableciéndose en lo que él llamó Quitu, por su nombre, donde creo un ejército para rescatar a su familia en Sumba, venciendo y exterminando a los gigantes. Triunfante, Quitumbe avanzó hacia el sur para seguir fundando ciudades hasta el valle del Rímac (actual Lima), donde falleció. Estuvo casado con Llira, “mujer de buen parecer”. Fue padre de Guayanay (que representa a la ciudad de Guayaquil) y Tome (que representa a la ciudad de Tomebamba). Guayanay atrajo a Cigar, la hija de un curaca del valle de Pachacámac. Fue perseguido por sus huestes, por lo que huyó hacia el norte. Años mar tarde, tuvo a Atau, quien fue padre de Manco Cápac y de quien descienden los incas.” Todo esto, sin embargo, entra en conflicto con la genealogía oficial de los incas en lo que respecta sobre el lugar de su origen. Los incas, según la mitología oficial, vienen del Lago Titicaca, es decir, de la región del altiplano. De acuerdo a otra leyenda relatada por el mismo padre Oliva (la leyenda de Huyustus), los incas serían la continuación de un imperio anterior surgido en esa zona, que luego la arqueología lo identificaría con los Tiahuanaco. Como era de esperar, durante el siglo XX, este mito fue usado con fines nacionalistas en Ecuador por autores como Benjamín Carrión y Jorge Salvador Lara para exaltar el pasado indígena de dicho país. En concreto, Carrión incluyó este mito en el libro titulado Atahuallpa como uno de los posibles orígenes de los incas, además de otras afirmaciones controvertidas como la existencia de un “Reino de Quito”, que nunca existió. Por cierto ¿quiénes eran los gigantes y de dónde provenían? Oliva no lo dice, ya que luego de nombrarlos, pasa de largo para continuar con su inverosímil relato. ¿No hubiese sido mejor que hubiese descrito con todo detalle acerca de esas extrañas criaturas, en lugar de intentar seguir contándonos cuentos buscando ‘reescribir’ la historia? Cabe precisar que la presencia de gigantes está documentada en diversas culturas alrededor del mundo desde tiempos ancestrales, bien como dioses, demonios o ángeles caídos, por lo que hubiese sido interesante saber más de aquellos seres que emergieron en las costas de lo que hoy es Ecuador ¿No lo creen ustedes?
martes, 10 de marzo de 2026
BANJHU: El extraño caso del “embajador extraterrestre”
Corría el mes de agosto de 1969, cuando un extraño individuo se presentó en la embajada ecuatoriana en Perú, sita en Lima. De apariencia impecable, medía casi dos metros de altura y desprendía una fragancia «diferente a todas las que conocía», según confesó Fabiola Guerra, secretaria de la legación diplomática que recibió al misterioso visitante. Éste solicitó una entrevista con el embajador, por lo que Fabiola, siguiendo el procedimiento habitual, le pidió que se identificase. «Soy el comandante Banjhu y provengo de las Pléyades», contestó. Dio la casualidad de que en ese momento se encontraba en la recepción Alberto Ávila, agregado de la Fuerza Aérea en la embajada, así que se acercó al individuo y cortésmente le interpeló: «¿Pertenece usted a la Marina, al Ejército o a la Aviación?». Banjhu señaló con su mano hacia lo alto y dijo: «Soy el comandante de una flota de OVNIS». Acto seguido, sugirió a Ávila que se asomara por la ventana. Éste, con enorme sorpresa, contempló un disco plateado con varias luces a su alrededor, que se balanceaba a unos 300 metros por encima del edificio. De inmediato, el agregado militar hizo llamar al embajador, Jorge Dávila Gonzales, el cual también pudo observar la nave. Banjhu incluso los invitó a subir al platillo volante, pero ambos declinaron el ofrecimiento. El presunto extraterrestre acabó marchándose, pero continuó visitando la embajada regularmente durante los siguientes seis meses. A mediados de 1969, el servicio de inteligencia ecuatoriano solicitó a los funcionarios de la embajada en Perú que trataran de averiguar cuántos tanques de guerra había comprado dicho país a Checoslovaquia. Debemos recordar que Ecuador y Perú mantienen una sempiterna disputa territorial por varias regiones amazónicas y de los Andes, lo cual ha provocado, en sendas oportunidades, que ambas naciones llegaran al enfrentamiento militar. Los funcionarios no consiguieron tal información, pero cierto día apareció Banjhu y, sin que nadie se lo pidiera, les entregó una fotografía aérea en la que se apreciaban 150 tanques peruanos alineados en el puerto de Callao. Esta imagen todavía reposa en los archivos del Ministerio de Defensa de Ecuador. Banjhu solía llevar colgado de su cuello una especie de pequeño cubo al que llamaba «pizarra de tiempo». Cuando acercaba dicho artilugio a una pared - cosa que hizo en varias ocasiones -, aparecían proyectadas en la misma escenas que acontecerían en el futuro. De ese modo les mostró un terrible suceso: el terremoto de 7,6 en la escala de Ritcher, con epicentro en las ciudades peruanas de Casma y Chimbote, que provocó el derrumbe de la cara norte del monte Huascarán. La avalancha sepultó las poblaciones de Yungay y Ranrahirca, matando a más de 20.000 personas. Desde entonces, se estuvo presentando en la legación ecuatoriana durante seis meses, hasta que desapareció al ver que no le hacían caso y nunca más se supo de él. ¿Fue en realidad un pleyadiano? Al respecto, el ufólogo ecuatoriano Jaime Rodríguez investigó el suceso, mencionando que se solicitaron desclasificaciones de archivos militares y de la cancillería, indicando que hubo intentos de bloqueo por parte de inteligencias extranjeras. Para una entrevista hecha a un medio ecuatoriano, este llego con un libro de tapa amarilla titulado ‘Diplomacia extraterrestre’, donde da cuanta de la visita de un ser alienígena - que se decía provenir de las Pléyades – a la embajada de Ecuador en Lima. Rodríguez agrego en dicha entrevista que le gustaría que el Ministerio de Defensa, tiene 44 documentos certificados sobre el fenómeno OVNI, por lo que ha solicitado en reiteradas ocasiones que libere esos papeles como un acto de libertad y derecho a la información de los ciudadanos. Vamos con la entrevista; El tema OVNI es un tópico que divide a la gente… ¿por qué? “Sí. Este tema mantiene dividida a la humanidad por falta de información, es por eso que queremos compartir lo que pasa con los ciudadanos. Ha incidido mucho en el devenir de la política social, pero lamentablemente los gobiernos no le han dado la apertura al tema”. ¿Es decir, para usted se trata de un problema político? “Por ejemplo, tenemos el caso de un ser extraterrestre que visitó la Embajada de Ecuador en Lima. Este es un documento oficial, que reposa en el Ministerio de Defensa. Esto no es inventado ni ciencia ficción… existen fotografías que reposan en el Ministerio de Defensa. En un momento, la exministra de Defensa Lorena Escudero me autorizó que se desclasifiquen documentos y que los militares den testimonios de avistamientos. Sin embargo, tenemos un sello rojo en todos los destacamentos… fíjese cómo las cosas cambian con la política. A mí no me interesa la política, me interesan los enigmas y que la gente sepa esto”. ¿Se trata de una lucha por la libertad de expresión para que se puedan conocer cosas? “Sí, por eso quiero que el Ministerio de Defensa libere los 44 documentos sobre el fenómeno OVNI. En el 2005, se creó la Comisión Ecuatoriana para la Investigación del Fenómeno Ovni (Ceifo), por decreto del Ministerio de Defensa, pero luego la política truncó eso”. ¿Le entregaron esos documentos? “Algo de eso logramos poner en el YouTube. Pero se nos cerraron las puertas y como no soy político, como no soy de ningún partido, tengo que estar a la buena voluntad de quienes toman decisiones. A mí cómo no me gustaría que el Canciller dijera esto es verdad o mentira. Lo han hecho Chile, Perú, Argentina, Uruguay… ¿por qué no podemos hacerlo nosotros? ¿Cuál es el misterio? En este tema hay dos alternativas, o esto es una gran verdad o una gran mentira, y como autoridad cómo dejo que haya gente que mienta sobre un tema tan sensible”. ¿Qué ha pasado en este tiempo? “Nada. Absolutamente nada. Los militares me llaman y me dicen que han observado cosas, pero que no pueden decir nada más. Algún día llegará el momento en el que no haya trabas. Yo estoy convencido de que esto es una realidad”. ¿Ha tenido contactos? “Yo he visto estas naves unas 40 veces en mi vida. Y nunca estoy solo, siempre estoy acompañado, yo voy con periodistas, y ellos toman fotos, pero luego no pueden publicar. ¿Qué pasa? ¿Qué hay ahí?” ¿Pero no ha experimentado un contacto más cercano? “No. Solo he visto las naves. Lo que sí he hecho es investigar a personas que afirman tener esos contactos y me he involucrado en su vidas para ver cómo opera esto. Aquí pongo una frase que dijo un gran extraterrestre: ‘Por sus frutos los conoceréis’”. ¿No le queda la espinita de un contacto más directo? “No. No me llevo la frustración, porque creo que he cambiado cosas en mi vida. Yo ya venía con lo de los OVNIS desde 1979, en la década de los ochenta era piloto de carreras y una vez fui a una carrera en Lima en 1989 y tuve una experiencia de avistamiento. Le conté a mi esposa y ella me dijo que había tenido la misma experiencia cuando tenía 12 años. Eso me cambió la vida”. ¿Se considera un científico? “¿Qué es un científico? Es una persona que utiliza los mecanismos de la ciencia para hacer un trabajo, es decir, no existe una sola universidad en el planeta que le entregue a usted un título que le diga a partir de hoy es un científico. Nosotros utilizamos filtros de paso de banda, termogramas para análisis de fotografías, es decir, tenemos mucho de científicos, porque utilizamos los mecanismos de la ciencia para analizar nuestro trabajo. Este es el dilema de la humanidad ahora, porque esos mismos mecanismos sirven para trucar fotografías y videos, y entonces ¿a quién le creemos? ¿A la NASA? La NASA tiene 236 juicios por mentir” asevero Rodríguez. Han pasado décadas de aquellos hechos y todo ha quedado envuelto en un manto de oscuridad ¿Alguna vez sabremos la verdad?
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