TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 17 de junio de 2014

VIDA MÁS ALLA DE NUESTRO PLANETA: Las posibilidades son infinitas

La posible existencia de vida extraterrestre ha interesado al ser humano a lo largo de la historia, despertando la imaginación de muchos y la ciencia intenta por todos los medios - ya sea mediante el uso de potentes telescopios o el envió de sondas robots - tratar de resolver este misterio. Ya en 1634 se publicó la que se considera la primera novela de ciencia ficción, Somnium, de Johannes Kepler, que narra un hipotético viaje a la Luna. Más tarde, en 1865, en De la Tierra a la Luna, Julio Verne describe sobre un grupo de hombres que viaja hasta nuestro satélite usando un gigantesco cañón - una historia por cierto inverosímil - , que le sirvió a Georges Méliès, uno de los pioneros del cine, para crear Viaje a la luna en 1902. que fue el inicio de una serie de historias acerca de la invasión de nuestro planeta por seres alienígenas,  como La guerra de los mundos escrita por Herbert George Wells. Además, en las últimas décadas, la industria cinematográfica ha ofrecido múltiples versiones visiones de cómo sería esa hipotética vida extraterrestre  Dejando a un lado la ficción, recordamos que la exploración espacial comenzó con el lanzamiento del satélite artificial ruso Sputnik el 4 de octubre de 1957. Este acontecimiento provocó una carrera espacial por la conquista del espacio entre Rusia y los Estados Unidos que dio origen a una serie de descubrimientos científicos por parte de los satélites enviados a otros planetas, cuyas imágenes nos mostraron un mundo desconocido. Si reflexionamos sobre la búsqueda de vida fuera de la Tierra, primero tenemos que definir qué consideramos vida. Los científicos no se ponen de acuerdo porque es un proceso físico-químico muy complicado que comprende formas diferentes a las que nosotros conocemos, pero para que un entorno albergue vida debe tener agua líquida. En la Tierra, los investigadores trabajan con extremófilos, que son microorganismos que viven en condiciones extremas, para experimentar antes de lanzar una misión espacial. Existen en nuestro planeta lugares inhóspitos con climas extremos  como la Antartida (donde existen formas de vida a -20 grados), o el fondo de los océanos (sometido a grandes presiones donde se ha comprobado la presencia de extrañas y fantasmales criaturas que viven en la más completa oscuridad), que demuestran  que es posible hallar vida en lugares donde el hombre no podría existir. Y si eso se da en la Tierra, ¿porque no en otros planetas? se preguntan los científicos. Y el primer lugar para buscarlo es nuestro sistema solar. Si bien en el pasado enviaron misiones a Venus (Venera) o Marte (Viking), se desilusionaron con lo que encontraron pero ello no fue impedimento para continuar con la búsqueda de vida extraterrestre. Hoy por ejemplo se encuentra en el planeta rojo el Curiosity, con el reto de buscar restos geológicos que puedan dar pistas de si hubo vida en Marte. Los científicos indican que en este planeta hubo presencia de agua estable y pudo ser habitable en un momento de la historia. De momento se sabe que su origen es muy parecido al de la Tierra, pero su evolución fue distinta y por razones que aun desconocemos, perdió la habitabilidad. Asimismo,  existen otros lugares de interés para los científicos dónde buscar vida, entre ellas, las lunas Europa y Titán. La primera es un satélite de Júpiter y ofrece muchas posibilidades a los científicos, ya que contiene grandes cantidades de agua bajo su superficie helada. Todavía no se ha podido mandar misiones por dificultades técnicas, aunque están trabajando en poner desarrollarla en unos 10 ó 15 años. La otra luna, Titán, un satélite de Saturno, tiene unas condiciones muy parecidas a las de la Tierra antes del inicio de la vida. Para saber si hay vida fuera de la Tierra se ha producido un desarrollo tecnológico muy importante. En el Centro de Astrobiología están trabajando en un instrumento, Solid (Signe of Live Detector) desde hace 15 años. La idea es desarrollar una serie de sensores para detectar unas moléculas que son características de la vida en la Tierra. De momento, han presentado este instrumento a la NASA para que determine si lo va a utilizar en la misión que va a enviar a Marte en el año 2020 con el objetivo de buscar signos de vida. Sin embargo, la búsqueda de vida fuera de la Tierra no se limita al Sistema Solar, los científicos también buscan exoplanetas, que son planetas similares a los del sistema solar, pero que están orbitando alrededor de estrellas semejantes al Sol - un objeto común y corriente - del cual se sabe que existen miles de millones en el universo, cada una con planetas orbitando alrededor de ellas. Si bien los científicos han descubierto cientos de planetas muy parecidos a la Tierra fuera del Sistema Solar, enviar una misión hasta allí es tecnológicamente imposible por la distancia, porque si  ya es complicado mandar misiones a algunos planetas del Sistema Solar, imaginemos lo que sería enviarlas a los exoplanetas. De hecho, para localizarlos utilizan un sistema conocido como tránsito planetario, con el que obtienen datos sobre la órbita, el tamaño del planeta y a veces, incluso información de su atmósfera. Pero de allí a que si existen formas de vida en ellas o incluso avanzadas civilizaciones alienígenas, solo nos queda especular. Debido a nuestra primitiva tecnología quizás nunca las visitaremos, a menos claro que aquellos seres se dignen a hacerlo y quien sabe, ya lo han estado haciendo desde hace miles de años ...