TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 31 de mayo de 2022

EL PODER DE LA PREMONICION: ¿Se puede llegar a predecir el futuro?

Es un término que se emplea para nombrar a un augurio, vaticinio o pronóstico que consiste en anticipar un acontecimiento que aún no se concretó. Suele entenderse a la premonición (llamada también precognición) como la facultad de conocer algo con antelación a que suceda. Desde la antigüedad, se le ha asociado con estados de trance y sueños involucrados en fenómenos como la profecía y la adivinación, así como las premoniciones de vigilia. Estos fenómenos fueron ampliamente aceptados y los informes han persistido a lo largo de la historia, con la mayoría de los casos apareciendo como sueños premonitorios. Tales afirmaciones de ver el futuro siempre han tenido sus críticos escépticos. Aristóteles llevó a cabo una investigación sobre sueños proféticos en su tratado De la adivinación por el sueño. En este afirma que, si bien aceptaba que "es bastante concebible que algunos sueños puedan ser símbolos y causas [de eventos futuros]", también creía que "la mayoría de los sueños llamados proféticos, deberían clasificarse como meras coincidencias..." Mientras que Demócrito había sugerido que las emanaciones de eventos futuros podrían enviarse de vuelta al pasado hasta el soñador, Aristóteles propuso que, más bien, fueron las impresiones sensoriales del soñador las que llegaban al evento. El término "precognición" apareció por primera vez en el siglo XVII, pero no se volvió de uso común entre los investigadores hasta mucho más tarde. A principios del siglo XX, JW Dunne, un ingeniero aeronáutico británico, experimentó varios sueños que consideró premonitorios. Desarrolló técnicas para registrarlos y analizarlos, identificando cualquier correspondencia entre sus experiencias futuras y sus sueños registrados. Informó de sus hallazgos en su libro de 1927 Un experimento con el tiempo. En él alega que el 10% de sus sueños parecía incluir algún elemento de experiencia futura. También persuadió a algunos amigos para que probaran el experimento ellos mismos, con resultados variados. Dunne concluyó que los elementos premonitorios en los sueños son comunes y que muchas personas los tienen sin saberlo. También sugirió que la premonición de los sueños no hacía referencia a cualquier tipo de evento futuro, sino específicamente a las experiencias futuras del soñador. Fue llevado a esta idea cuando descubrió que el sueño de una erupción volcánica parecía prever no el desastre en sí, sino la posterior lectura errónea de un relato inexacto en un periódico. En 1932, el hijo de Charles Lindbergh fue secuestrado, asesinado y enterrado entre árboles. Los psicólogos Henry Murray y DR Wheeler pusieron a prueba los sueños premonitorios invitando al público a informar sobre los sueños acerca del niño. Se reportaron un total de 1300 sueños. Solo el cinco por ciento propuso al niño muerto y solo 4 de los 1300 imaginó la ubicación de la tumba entre árboles. Esta proporción no es que la esperable por simple casualidad. El primer programa de investigación organizado sobre premonición fue instituido por Joseph Banks Rhine en la década de 1930 en el Laboratorio de Parapsicología de la Universidad de Duke. Rhine utilizó un método de emparejamiento de elección forzada en el que los participantes adivinaban el orden de una baraja de 25 cartas, cada cinco de las cuales tenía uno de cinco símbolos geométricos. Aunque sus resultados fueron aparentemente positivos e inicialmente obtuvieron cierta aceptación académica, más tarde se demostró que sus métodos eran defectuosos y los investigadores posteriores que utilizaron procedimientos más rigurosos no pudieron reproducir sus resultados. Sus matemáticas eran a veces defectuosas, los experimentos no eran doble ciego o incluso necesariamente simple ciego y algunas de las cartas que había que adivinar eran tan delgadas que el símbolo podía verse desde el otro lado del material. En 1963, el programa de televisión de la BBC, Monitor, emitió un llamado del escritor JB Priestley a presentar experiencias que desafiaran nuestra comprensión del Tiempo. Recibió cientos de cartas en respuesta y creía que muchas de ellas describían sueños premonitorios genuinos. Las afirmaciones de premonición están, como cualquier otra afirmación, abiertas a la crítica científica. Sin embargo, la naturaleza de la crítica debe adaptarse a la naturaleza de la afirmación. Los científicos lo critican por dos motivos principales: No se conoce ningún mecanismo científico que permita su existencia. Parece requerir acción a distancia o efectos telepáticos, que son contrarios las leyes científicas conocidas. Si bien existe una gran cantidad de trabajo experimental sobre el tema, sin embargo no ha producido evidencia científica que sustente su existencia. En consecuencia, no es de extrañar que la consideren una pseudociencia. Se han propuesto varios procesos psicológicos conocidos para explicar experiencias de una aparente premonición. Éstos incluyen: Déjà vu o paramnesia identificativa, donde las personas evocan un falso recuerdo de una visión que ocurrió antes del evento real; Percepción inconsciente, en la que las personas infieren inconscientemente, a partir de datos que han aprendido de manera inconsciente, que un evento determinado probablemente sucederá en un contexto determinado. Cuando ocurre el evento, el conocimiento anterior parece haber sido adquirido sin la ayuda de canales de información reconocidos; Profecía autocumplida y promulgación inconsciente, donde las personas inconscientemente provocan eventos que previamente habían imaginado. Sin embargo, hay que reconocer que a pesar de todas las objeciones que se le puede hacer, las premoniciones han afectado el curso de importantes acontecimientos históricos. Actividades relacionadas, como la profecía y la adivinación, se han practicado a lo largo de la historia y siguen siendo populares hoy en día.