TIEMPOS DEL MUNDO
martes, 26 de mayo de 2026
PACO-PACORIS: Gigantes guardianes de las ciudadelas incas de la selva
Se trata de una legendaria élite de gigantes que - según diversos testimonios - protegen las ciudades perdidas del Amazonas, que atesoran fabulosas riquezas que fueron puestas a salvo de la codicia de los españoles en el siglo XVI, tras conquistar el Imperio de los Incas. Diversos testigos han expuesto que han contactado con estos guardianes (conocidos como los Paco-Pacoris), y han visto como estos gigantes están comprometidos a custodiar recónditas ciudades perdidas y tesoros sagrados de los incas, en las laderas orientales de los Andes peruanos, ya en el Amazonas, de difícil acceso aun en estos tiempos, ya sea por el calor extremo, las lluvias torrenciales, así como la espesa niebla que cubre y protege extensas áreas despobladas de la selva, por lo que mantiene oculto sus secretos. Esta leyenda está relacionada al mítico reino del Paititi, una ciudad inmensa aparentemente localizada al suroeste del Amazonas, entre las actuales fronteras de Perú, Bolivia y Brasil. Este reino habría sido formado por una parte de la nobleza inca que se refugió en el lugar luego de la conquista española. La leyenda se originó en la interpretación de algunos escritos del siglo XVI, cuyos autores eran Cristóbal Vaca de Castro, Pedro Sarmiento de Gamboa y Juan Álvarez Maldonado. Estos escritores se referían a un reino situado en la selva baja amazónica. La leyenda del Paititi continuó en 1635 cuando, en las Crónicas de Lizarazu, fue citado al Inca Guaynaapoc y su retorno desde el Cuzco al Paititi donde reinaba su padre, en las cercanías del río Guaporé (en la actualidad el estado brasileño de Rondonia). En el Perú también se ha desarrollado otra leyenda sobre la historia de Inkarri que, luego de haber fundado Q'ero y el Cuzco, se retiró a la selva de Pantiacolla a vivir el resto de sus días en la ciudad de Paititi. Esta leyenda se divulgó por el arqueólogo Oscar Núñez del Prado en 1955 luego de un contacto que tuvo con la comunidad de nativos quechuahablantes en el pueblo de Q'ero (Cordillera de los Andes). El primer historiador que mencionó al "Paititi" fue Vaca de Castro en su libro Relación de los Quipucamayos (1542) refiriéndose a las conquistas del Inca Pachacútec o Pachacuti. Según esta versión de los hechos, Pachacútec dominó a los Charcas, a los Chichas, a los Diaguitas, a los Carabayas y a todos los pueblos de la Cordillera de los Andes y de la costa del Pacífico desde Quito (Ecuador) hasta Tarapacá (Chile). Además de estas conquistas territoriales Pachacútec habría atraído hacia el Imperio Inca, a través de "halagos y dádivas" a los Chunchos, Mojos y Andes "hasta tener sus fortalezas junto al río Paitite y gente de guarnición en ellas"; En tanto, el cronista Inca Garcilaso de la Vega, en su célebre libro Comentarios Reales de los Incas, estima que habría sido el emperador Túpac Yupanqui el organizador de la expedición que más avanzó por la vía de los Chunchos, nombre genérico para los indios no sometidos o "bárbaros", que se ubicaban al este de los Andes. Esta campaña le habría permitido al Imperio fundar colonias y ocupar ciertos territorios del bajo del río Beni, además de entablar contacto con la provincia de los Musus o Moxos. En el caso de los musus, por la gran distancia que separaba ambas civilizaciones, el soberano inca habría decidido entablar relaciones diplomáticas con ellos en lugar de intentar dominarlos. Los musus por su parte, admirados por las leyes y costumbres incaicas, habrían prometido adoptarlas y adecuarse a ellas, adorando al Sol como Dios Supremo, aunque no se reconocerían como vasallos del Inca, debido a que no habían sido sometidos por las armas. Dentro del tratamiento privilegiado entre ambas etnias, los musus habrían permitido a los incas instalarse en su territorio y les habrían ofrecido a sus hijas como esposas, además de enviar periódicamente embajadas hacia el Cuzco para rendir homenaje al Inca, situación que se habría mantenido hasta la caída del Imperio. Desde entonces, los españoles organizaron numerosas entradas hacia las diversas fronteras del territorio incaico en busca de nuevas riquezas. Mientras Diego de Almagro iniciaba la exploración de Bolivia y el norte de lo que actualmente son la Argentina y Chile, Sebastián de Belalcazar emprendía la conquista de la ciudad de Quito, en el actual territorio ecuatoriano. Aunque allí no encontró riquezas, Belalcazar escuchó una leyenda sobre un cacique que vivía más al norte y que realizaba una ceremonia en una laguna sagrada, untado enteramente en polvo de oro, lo que dio origen a la leyenda del El Dorado. En cuanto a los Paco-Pacoris, se dice que estos guerreros incas se habrían mezclado con las tribus nativas de esa región oriental peruana de las laderas de los Andes. Son gigantes de 2 a 2.30 metros de altura, y con cuerpos corpulentos. Se han descrito de apariencia corpulenta, vestidos de blanco y portando una lanza. Los indígenas de otras comunidades les harían saludos solemnes si logran encontrarse con ellos. Diversas personas de esos lados los consideran una tribu amazónica. Los Paco-Pacoris son especialmente feroces y territoriales, llegando hasta a eliminar a exploradores o intrusos que se aventuren a buscar los tesoros perdidos de los incas. Los indígenas del lugar, de hecho, evitan pasar cerca de sitios conocidos por sus ruinas. Los lugares de avistamientos más prominentes son las partes selváticas cercanas a Cuzco, y también en la zona de Riberalta (Bolivia). En agosto de 1979, Herbert y Nicole Cartagena, dos estudiosos de los incas, afirmaron por radio haber encontrado unas ruinas de grandes proporciones, además del encuentro con «salvajes gigantes de más de 2 metros de altura». Lamentablemente, al final, los Cartagena no pudieron ascender hacia la meseta donde se encuentran esas construcciones, y todo quedó en un enigma. Además del Paititi, otra de esas ciudades perdidas era Vilcabamba «La Grande». Hay que tener en cuenta que existe otra Vilcabamba, donde se establecieron los últimos incas luego de la guerra contra los conquistadores españoles. En tanto, Vilcabamba «La Grande» (la verdadera) no ha podido ser encontrada. La otra ciudad perdida, Paititi o Paikikin, es otro de esos reductos del imperio inca, que se encontraría en la profundidad de la selva del Amazonas. El secreto del Paititi está siendo resguardado por los Paco-Pacoris, conservando sus tesoros sagrados. Esta leyenda de estos guardianes gigantes es muy misteriosa, difícil de esclarecer. No obstante, el mito sigue vigente entre las comunidades cercanas de las laderas orientales de los Andes. Es un secreto muy bien guardado por estos insólitos remanentes de los incas.
martes, 19 de mayo de 2026
LAS MOMIAS DE NAZCA Y LOS ARCHIVOS DESCLASIFICADOS DEL PENTÁGONO: En busca de los dioses perdidos
Como sabéis, las llamadas ‘momias extraterrestres de Nazca’ son un conjunto de cuerpos desecados presentados originalmente en el 2017. Tienen características inusuales como tres dedos en manos y pies, y cráneos alargados. Mientras un grupo afirma que son de origen extraterrestre, hay quienes en la comunidad científica y forense afirman que fue armado con restos arqueológicos prehispánicos y partes de animales. Los cuerpos fueron presentados por primera vez en el 2016 y el 2017 por un ciudadano conocido como Crawix y popularizados por el periodista e investigador mejicano Jaime Maussan. Varios de estos especímenes, fueron extraídos de la zona de Nazca y la región de Ica, en el Perú. Se afirma que fueron hallados en cuevas con tierra de diatomeas (un alga fosilizada) que, al actuar como deshidratante y antibacteriano, permitió una conservación notable de los tejidos. Precisamente, el pasado 8 de mayo del Gobierno estadounidense dio a conocer los Archivos desclasificados del Pentágono - que incluyen videos, informes técnicos y registros históricos antes clasificados, recogen décadas de análisis militares y científicos sobre incidentes anómalos en diferentes países - este caso de las momias ha vuelto a salir a la luz, ya que son mencionados en dicho informe. En efecto, el registro integra este episodio dentro del historial de reportes analizados por agencias estadounidenses sobre eventos considerados inicialmente anómalos. En lo relativo al Perú, en la página 16 del repositorio oficial, el expediente relacionado con el ufólogo Jaime Maussan y ‘los cuerpos no humanos’ procedentes de Nazca y presentados en el Congreso de su país, se incorpora como ejemplo revisado y que ha sido visto con escepticismo por las autoridades estadounidenses. Es más, en septiembre del 2023, el Congreso de Méjico fue escenario de una audiencia pública sobre fenómenos aéreos no identificados (FANI). Durante la sesión, Maussan exhibió lo que denominó cuerpos de ‘seres no humanos’, señalando que estos habían sido hallados en territorio peruano. En aquella ocasión, la Universidad Nacional Autónoma de Méjico (UNAM), precisó que realizó un estudio de datación por Carbono 14 sobre muestras mínimas de piel y tejido cerebral, sin haber recolectado muestras directamente ni tener contacto con la fuente original en el Perú. Al respecto, el registro oficial estadounidense documenta que se presentaron videos y testimonios de pilotos junto con los cuerpos, pero enfatiza su desacuerdo sobre la validez científica de la evidencia. El propio documento del Pentágono no respalda la hipótesis extraterrestre y utiliza el episodio para dejar constancia su escepticismo. Según el archivo, el caso de las ‘momias de Nazca’ fue revisado y descartado tras la evaluación técnica de expertos de Estados Unidos, que marcaron la diferencia entre el espectáculo mediático y el análisis científico riguroso. Cabe precisar que la atención mediática que alcanzó el caso de las llamadas ‘momias extraterrestres de Nazca’ impactó tanto en Perú como en Méjico. En el 2018, el Congreso peruano organizó una sesión oficial para presentar el hallazgo y en el 2019 se propuso un proyecto de ley para declarar de interés nacional la investigación sobre estas momias alienígenas. La desclasificación de los archivos estadounidenses confirma que, aunque el caso fue tomado en cuenta inicialmente por las agencias de defensa, el expediente fue cerrado tras determinarse la falta de sustento científico. “No existe respaldo de ninguna entidad científica nacional o internacional que avale la existencia de seres no humanos en relación con estos restos” apunta el citado informe. El documento citado por Estados Unidos no respalda la versión extraterrestre, y lo incorpora para dejar constancia del descrédito científico posterior. El caso es mencionado como ejemplo de cómo reportes llamativos fueron revisados y descartados tras evaluaciones técnicas, dejando constancia de la distancia entre espectáculo mediático y análisis oficial. Sin embargo, Maussan insiste en su versión, por lo que el caso sigue vigente.
martes, 12 de mayo de 2026
SECRETOS DE MUNDOS OLVIDADOS: El final del principio
La construcción de grandes complejos de templos, localizados en diversos sitios del Perú y que fueron edificados en la primera mitad del Siglo II A.C. lógicamente debió ser organizada y dirigida por alguien (En estos centros ceremoniales es seguro que se realizaban regularmente ceremonias religiosas celebradas por sus sacerdotes). Pero es imposible que estas construcciones hayan sido erigidas a base de los recursos de un solo pueblo. En esas sociedades tiene que haber existido alguien que tenía el poder y el derecho a dar impartir órdenes para su construcción. No sabemos su nombre, simplemente porque - hasta donde sepamos - no existía la escritura, por lo que no dejaron documento alguno que nos de información de ello. Este alguien indudablemente pertenecía a la casta dominante, una verdadera aristocracia, compuesta posiblemente por una casta sacerdotal. Debemos, por ende, referirnos a una “teocracia”, De todas maneras, es así como se inicia, a través de la división de clases, lo que denominamos “civilización” o “cultura superior” y que origino el establecimiento de los primeros reinos indios del Perú. Los investigadores han tratado arduamente de definir las características comunes a todas las civilizaciones tanto de la Antiguo con del Nuevo mundo. Todos ellos diferenciaron unánimemente dos características que, en principio, son válidas para cualquier civilización. Una de ellas es la división de clases en una sociedad. Y la otra es la erección de ciudades o centros ceremoniales de carácter religioso. Ya que en la mitad del siglo II A.C. en el Perú comenzaron a levantarse dichas edificaciones y que además poseemos evidencias de la división de su sociedad en clases, podemos deducir que estamos al “final del principio” o sea que nos encontramos al comienzo de la primera civilización en el país andino, y simultáneamente, del establecimiento del primer poder estatal en territorio peruano. De otra localidad poblacional de los peruanos de aquella época, poseemos el cráneo muy bien conservado, de lo que parece ser el primer sacrificio humano, de alguien que fue decapitado en “honor” a un dignatario. Pero los arqueólogos también han encontrado números y magníficos objetos de adorno, como por ejemplo aretes y peinetas, que suponemos, fueron utilizadas por miembros de aquellas clases privilegiadas. En el sur del Perú, se inició también por aquella época, el comercio de trueque de la obsidiana, la cual era “importada” para la clase dirigente de los lugares donde no existía, y que era muy solicitada. Cabe precisar que el tráfico de la obsidiana y los primeros sacrificios humanos, son todavía interrogantes no resueltos, hipótesis. Sin embargo, de lo que, si tenemos evidencia de aquellas sociedades, es la primera arquitectura peruana de aquella época, cuyos monumentos han sido descubiertos por expediciones de arqueólogos realizadas durante años. Pero ninguna de ellas llego a concretar un descubrimiento sensacional hasta ese momento, como la realizada por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Tokio, dirigidos por Seiichi Izumi, quienes descubrieron en Cotosh - ubicado no lejos de Huánuco - de una curiosa edificación que denominaron el “templo de las manos cruzadas”, considerado en su época como uno de los más antiguos de América. Por cierto, los japoneses no lo descubrieron “por casualidad”. Tuvieron que excavar capas de tierra acumuladas de siete metros de espesor, que según parece, fueron depositadas deliberadamente para ocultar esta grandiosa construcción india. Superando grandes dificultades, pudieron excavar en el recinto sagrado, para descubrir los muros de una construcción de forma cuadrada, que estaba decorada con nichos, cuando de pronto apareció una escultura que, al parecer, representa los brazos de una mujer, que estaban superpuestos. Pero solo brazos y nada más. Posteriormente, descubrieron en otros nichos, manos semejantes. Izumi entonces no dudo más. ¡Si, el templo estaba consagrado a estas manos femeninas cruzadas! ¡Dedicadas a su culto! No cabe duda que estas manos cruzadas fueron el símbolo básico de las creencias de los indios de Cotosh, así como para los cristianos es la Sagrada Cruz. Los arqueólogas que en el Perú estaban acostumbrados a esculturas macizas y robustas como los de Chavin o Tiwanaku, se sintieron ante este extraordinario hallazgo, inspirados a exaltar su admiración. Luego de este inesperado descubrimiento, Izumi decidió regresar a Cotosh tan pronto como le fuera posible, con una expedición más numerosa en 1963, la cual desenterró totalmente el templo, constatando que este había sido readaptado arquitectónicamente, aproximadamente en el 1800 A.C. Esta nueva expedición descubrió que estaba realmente edificado sobre una plataforma de 8 metros de altura, y además hallaron los restos un recinto para fuego. ¿Un horno en el templo? Parece extraño. Pero Izumi continúo excavando todo lo profundo que fuera, encontrando un conducto de aire artificialmente perforado, por lo cual sería una especie de sagrario de fuego, en la cual debía arder una llama eterna, y que seguramente, ardió durante décadas, el cual, para los antiguos peruanos de hace 4,000 años era un símbolo de los poderes a los cuales estos hombres adoraban. Las Manos Cruzadas de Cotosh han perdurado a través de los siglos. Si bien la llama sagrada hace mucho que se extinguió. Pero otra llama, la que alumbraba el camino de las culturas superiores del Perú, cuya luz y sus reflejos arderán eternamente. Porque el recinto sagrado de Cotosh significa definitivamente el final del principio, de los principios de la historia del Perú. El fuego de Cotosh proyecta ya su luz sobre la próxima parte del camino del pasado peruano, el trayecto al primer “reino indio” hacia la primera cultura superior del Antiguo Perú: Chavin.
martes, 5 de mayo de 2026
MORROCOY: El engendro fraudista
Coimo sabéis, desde las primeras horas del mismo 12 de abril - fecha de las elecciones generales en el Perú - demostrando que el operativo ya estaba preparado con antelación, porque sabía de antemano que no iba a ganar, se dio inicio a una campaña mediática a través de la prensa basura para tratar de deslegitimar los resultados de los comicios por parte de ese inmundo cerdo de Rafael López Aliaga (alias “Camarada Porky” o “Morrocoy”, como quieran llamarlo) quien bajo los efectos de la droga y el alcohol al cual es muy adicto, comenzó a vociferar a voz en cuello de una forma por lo demás grotesca “fraude”, “fraude”, “fraude”, sin mostrar hasta ahora ninguna prueba de ello, amenazando con violar al por entonces jefe de la ONPE y anunciando que llamaría - mismo terrorista - a la “insurgencia” si no se anulaban las elecciones, al quedar fuera del ballotage, a realizarse el próximo 7 de junio, algo que no está dispuesto a reconocer y en su desesperación junto con sus “viudas”, unos pobres diablos remedos de “periodistas” que se venden por un sencillo, quienes en sus programas de televisión se muestran abiertamente a favor un “golpe militar democrático” (?) lo cual a todas luces es un disparate, pero que además están cometiendo un grave delito de sedición, lo cual según la legislación es penado con varios años de cárcel. Sin embargo, y eso es lo triste, llama la atención que el Fiscal de la Nación Tomás Aladino Galvez (integrante de la banda delincuencial ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’) hasta ahora no haya dicho una sola palabra acerca de este gravísimo hecho, ni mucho menos haya abierto una investigación, ni tampoco ha pedido una orden de detención preventiva tanto para López Aliaga y sus secuaces, quienes sintiéndose impunes, siguen amenazando con desatar un baño de sangre como producto de un golpe de Estado sangriento, similar al ocurrido en Chile en 1973, si las autoridades electorales no acatan sus órdenes. A pesar de que ha quedado demostrado que no hubo fraude alguno - solo algunas demoras propias de las elecciones que se celebran en Latinoamérica - tal como señalaron los observadores de la OEA y la UE, los golpistas siguen con su falsa narrativa, y se ha llegado a saber que “Morrocoy” está contratando con cajas de cerveza, dinero y drogas, a elementos delincuenciales que conforman las barras de equipos de fútbol, para desatar la violencia en las calles, presentando a ese lumpen como “indignados” por un “fraude” que solo cabe en su retorcida imaginación. Por lo pronto, están reunidos todos los días hostilizando al jefe del JNE en la puerta de su domicilio, amenazándolo con asesinarlo junto a su familia - repitiendo lo hecho frente a la casa del renunciante jefe de la ONPE -, mientras que la politizada policía, demostrando que están del lado de esos delincuentes, observan y no hacen absolutamente nada, avalando a los violentos. Su complicidad es evidente, y no pueden ocultarlo. Uno se pregunta, si en cambio, los que protestasen fueran seguidores del izquierdista Sánchez, inmediatamente la prensa basura los hubiese calificado de “terrucos” y la policía ya los habría gaseado y ametrallado. ¿Alguien duda de ello? Pero como son los seguidores de ese enajenado mental de López Aliaga, pueden hacer lo que les da la gana. Se trata de un fenómeno que ya se ha visto en países como EE.UU. Argentina y Brasil, donde los que sostienen a Trump, Milei y Bolsonaro, son grupos criminales que solo entienden el lenguaje de la violencia. Por cierto, a esa masa de ignorantes hay que aclararles que ningún golpe militar puede ser “democrático”, ya que este rompe el hilo constitucional y la soberanía popular, características fundamentales de toda democracia. Aunque quienes estén a su favor, argumenten actuar “contra gobiernos autoritarios”, la toma de poder ilegal, la violencia y la ruptura institucional son inherentes al golpe, lo cual contradice todos los principios democráticos de participación y legalidad. Un golpe militar siempre implica una involución democrática, independientemente de la justificación que se le quiera dar. Que López Aliaga y sus alcahuetes con sus posiciones extremistas y radicales lo entiendan de una vez, sino será peor para ellos.
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