TIEMPOS DEL MUNDO

martes, 28 de febrero de 2023

CETUS: ¿El último signo del zodiaco?

Hace unos meses la posible modificación de los 12 signos del zodíaco, causo furor en redes sociales. En efecto, Ofiuco y Cetus, son los dos nuevos signos que podrían incorporarse al zodíaco. Esta es una polémica que reaviva el interés por el horóscopo hace ya varios años y que todos los comienzos de año se modifican. El 2023 no fue la excepción y algunos especialistas afirman que el zodiaco tal como lo conocemos podría cambiar, aunque otros se mantienen escépticos. Como sabéis, hace más de 3.000 años que los babilonios de la antigua Mesopotamia inventaron la astrología. A partir del siglo V a.C. se estableció el zodíaco de doce signos. Los babilonios dividieron el zodíaco en 12 partes iguales y eligieron otras tantas constelaciones, una para cada parte. De modo que, a medida que la Tierra giraba en torno al Sol, éste iría pasando por delante de cada una de las constelaciones del zodíaco. Constelaciones como Ofiuco o Cetus no fueron tomadas en cuenta porque a lo largo del año tienen lugar 12 lunas llenas. Quienes defienden que los signos, aún siendo 12, ya no tienen la mismas cualidades o que incluso se debe mirar al signo anterior al comúnmente aceptado en cada nacimiento, se basan en que el eje de la Tierra determina los horóscopos y, desde los lejanos tiempos babilonios, el cielo ha cambiado porque el eje de rotación de nuestro planeta ya no señala en la misma dirección. Aquellos primeros observadores del cielo empezaron a encontrar el orden dentro del desorden celestial y terreno, y creyeron que ambos estaban relacionados. Comprendieron la diferencia entre estrellas y planetas. Agruparon las estrellas en conjuntos a los que llamaron constelaciones y, como en aquel tiempo los planetas representaban deidades, proyectaron las características del comportamiento mitológico de dichas deidades al tipo de influencia -positiva o negativa, belicosa o amorosa, entre otras- que los planetas podrían ejercer sobre los humanos. Siguiendo el criterio de la agencia, el hecho de no haber incluido en su momento los 14 signos es la creencia de que nuevos signos zodiacales como Ofiuco o Cetus alteraría las divisiones del mismo, ya que cabalísticamente se dividen en: activos (masculinos) y pasivos (femeninos); seis en cada grupo; de Agua, Tierra, Aire y Fuego (tres en cada grupo); fijos, mutables y cardinales (cuatro en cada grupo) en proporciones idénticas y simétricas. Estas constelaciones no fueron tampoco tomadas en cuenta porque a lo largo del año tienen lugar 12 lunas llenas. Si bien Ofiuco (Ophiuchus, el serpentario) es una constelación que ya se conocía en la antigüedad, pero que hace 4.000 años estaba muy lejos de la Eclíptica. Es contemplado como el 13 signo del zodíaco debido a que, durante la precesión de los equinoccios, se ha ido introduciendo entre Sagitario y Escorpio, de manera que durante la primera quincena de diciembre el Sol entra en este supuesto signo. Otra constelación que también atraviesa la Eclíptica es Cetus (la ballena), ubicada entre Piscis y Aries. Casi todos los astrólogos ahora incluyen las influencias de los nuevos planetas descubiertos desde el Siglo XVIII (Urano, Neptuno y Plutón) y tienen en cuenta el corrimiento de los signos en el zodíaco. Según la mitología griega, Casiopea era la madre de Andrómeda y esposa de Cefeo, rey de Etiopía. Casiopea estaba tan orgullosa de su belleza que, por rivalizar con las Nereidas, éstas pidieron a Poseidón, dios de los mares, venganza y él en respuesta envió al monstruo marino (Cetus) a las costas del país causando grandes males. Para enfrentar esta situación, Cefeo consultó el oráculo de Amón, quien aconsejó sacrificar a Andrómeda exponiéndola atada a una roca en un acantilado para que fuera víctima del monstruo. Así, Andrómeda fue ofrecida a Ceto. Perseo, que venía de regreso de su viaje luego de derrotar a Medusa, divisó a la víctima y en el acto se enamoró de ella. Propuso al rey liberarla, a cambio de que se le concediera su mano. Perseo mató al monstruo y posteriormente desposó a Andrómeda. Esta constelación transita apenas un par de días, el 27 y 28 de marzo, en la mitad de lo que sería el signo de Piscis tras la redisposición resultante del descubrimiento de Ofiuco. Si bien los astrólogos de la antigüedad la descartaron por la cortísima duración del periodo que abarca, hubo quienes desde entonces han intentado incluirlo de todas maneras, a pesar de los problemas que puede provocar. Tradicionalmente, la astrología cree que solo existen doce signos del zodíaco, por lo que la inclusión de Ofiuco y de Cetus ha sido descartada de plano debido a que comparten muy poco tiempo con la órbita terrestre, y su aceptación descontrolaría la distribución de los signos del horóscopo, propuesta de la astrología, afectando a los elementos y la modificación de fechas. Recordemos que, mientras la astronomía es la ciencia que estudia los cuerpos celestes del universo, la astrología se compone de un conjunto de tradiciones y creencias de antigua data, por lo que se espera que nunca sean aceptadas... aunque quien sabe.

martes, 21 de febrero de 2023

LA PALMERA DE LAS 7 CABEZAS DE ICA: ¿Un fenómeno de la naturaleza o producto de una maldición?

Extraña, enigmática y hasta terrorífica, así es percibida la palmera de las 7 cabezas, principal atracción de Cachiche, una aldea sucia y polvorienta que tiene fama de estar “embrujada” y que se localiza a menos de 3 kilómetros de la ciudad de Ica. Se trata de una planta única en todo el mundo, ya que a diferencia de las demás palmeras y vista desde la altura, parece un pulpo con sus tentáculos, y no tiene una, sino muchas cabezas. Esto debido a que, a diferencia de otras plantas de su especie, los troncos que tiene, se extienden por todo el suelo. A primera vista pareciera tener raíces independientes, pero no es así. Las historias acerca de este fenómeno natural que se han creado en torno a él son aún más atemorizantes, con el claro propósito de atraer a los turistas a este rincón alejado del mundo. Se dice que la palmera está maldita, y para los creyentes fue la causante de la inundación que sufrió Ica en 1998. Desde entonces y al considerar la séptima cabeza como la responsable de las lluvias que les trajeron tantas desgracias, los pobladores no dejan que crezca nuevamente. Al respecto, existen varias leyendas que tratan de explicar su origen. Ante todo, cabe precisar que Cachiche es un caserío del desierto peruano como cualquier otro: triste, reseco y mustio, apenas adornado por unos cuantos huarangos, ese árbol tenaz y retorcido que crece sólo porque tiene profundas raíces para obtener el agua. Nada de particular ni extraño ocurría en esta tierra de clima infernal, hasta que un día - sin año y sin fecha - arribó una misteriosa mujer ‘de origen europeo’ que huía de las crepitantes hogueras de la Santa Inquisición. A partir de ese momento, esa desconocida aldea se convirtió sinónimo de magias y sortilegios. Un pueblo de brujas. No es la primera ni será la última bruja de Cachiche (como se le dio en llamarla). Quizás sólo sea la más famosa, la que todos recuerdan, a la que están agradecidos porque los saco del anonimato, porque de otra manera no le habrían erigido esa estatua que está en la entrada del caserío, bajo la sombra protectora de un nogal. Todo el que llega tiene que mirarla aunque sea un momento. Se dice que atrae a los supersticiosos y a los descreídos, quienes no tienen más remedio que oír la historia de esa mujer perennizada en un trozo de metal, en una postura que podría ser la de un ave a punto de volar o, quizás, la actitud de quien espera al destino sin temor y con los brazos abiertos. Y en este pedazo del desierto donde no crece casi nada, lo único que parece florecer y mantenerse alejado del polvo del desierto, es la leyenda de la bruja que murió a los 106 años, luego de una azarosa vida de sortilegios y hechizos, quien antes de morir lanzo una apocalíptica y certera profecía acerca de la palmera de las siete cabezas. Una demostración evidente -afirman - del poder sobrenatural de aquella maldita bruja: “Ica se hundirá cuando reverdezca la séptima cabeza de la palmera que se encuentra en la laguna seca”. Pasaron muchos años de su deceso y nada sucedía, pero al final ‘la bruja acertó’: Ica quedó bajo las aguas en 1998. El río se desbordó sorpresivamente en tiempo de lluvias - ya que el resto del año su cauce está prácticamente seco - y miles de personas resultaron damnificadas. Y la gente aseguro entonces: ese año no se cortó la séptima cabeza de la palmera. Y prometieron desde entonces que nunca más dejarían de hacerlo. Otra de las disparatadas historias que se han formado en torno a esta palmera - nacida con una malformación congénita - también involucra a una bruja. Se dice que unos españoles que quisieron ocultar un tesoro, pero este terminó “en los tentáculos de un gran pulpo” (¿Un octópodo en medio del desierto?). La bruja, que sabía de la existencia del cofre, intentó arrebatárselo al molusco; sin embargo, no tuvo éxito. “Luego de cortarle seis de sus siete tentáculos” (los pulpos tienen ocho), el animal le quitó la vida “con el último que le quedaba”. Antes de morir, la mujer mencionó la misma maldición que la otra bruja con el propósito de condenar a Ica. Me pregunto ¿Y qué pinta esa ciudad en que no haya podido robar el tesoro? A pesar de estas historias mal elaboradas, la extraña planta, que tiene la apariencia de una serpiente petrificada, sigue siendo uno de los principales imanes turísticos de este remoto caserío de “brujas”.

martes, 14 de febrero de 2023

AKATANQA: El devorador de almas

A pesar de su pequeño tamaño, los nativos que viven a lo largo de la Cordillera de los Andes le tienen especial terror porque están convencidos que son portadores de la muerte. Nos estamos refiriendo a los escarabajos peloteros (Scarabaeus sacer). Llamados indistintamente en quechua akatanqa, acatanca o aqatanqa, deben su nombre debido a que transportan excrementos de animales en forma de pequeñas pelotas hacia un agujero hecho en tierra donde depositan sus huevos y cuyas larvas al nacer se alimentaran de su contenido ya que poseen muchos nutrientes. Curiosamente, mientras los antiguos egipcios lo consideraban un animal sagrado y lo tenían en gran veneración (tanto así, que su imagen se usaba como amuleto de protección, al cual se le representaba empujando el sol para que amaneciese y también como símbolo de la resurrección en la otra vida, por lo que era habitual encontrar su efigie tallados en piedra verde y depositado sobre el pecho de los difuntos), los indios en cambio, sienten gran repulsión por este coleóptero y tratan de matarlos a pedradas apenas los ven, aunque al poseer alas, pueden escapar fácilmente. ¿A qué se debe ese comportamiento? Sucede que - según cuentan - los escarabajos tienen la costumbre de introducirse por sus bocas mientras duermen “absorbiendo” sus almas. Cuando ello ocurre, la victima cae gravemente enferma, su piel se vuelve amarilla y adquiere un aspecto cadavérico, muriendo a las pocas horas luego de una larga y dolorosa agonía. La ciencia no se explica como ocurre ese envenenamiento masivo con extraordinaria rapidez, ya que el cadáver termina completamente seco y arrugado, como si fuera charqui (o sea la carne comestible que expuesta al sol, se seca para conservarla más tiempo), solo que en este caso no necesita de los rayos solares para tener idéntico resultado. De allí el odio que le tienen al escarabajo, con el cual tienen que convivir así no quieran, ya que comparten el mismo ambiente debido a que los coleópteros están detrás de los excrementos de sus rebaños de llamas y ovejas, que generalmente duermen prácticamente junto a su dueños, cuyas chozas están al lado del lugar donde resguardan a los animales. Cuentan que en una ocasión, un hombre regreso del pueblo todo borracho luego de vender algunas arrobas de lana, pero al increparle su mujer por su proceder este la mato a golpes, luego de lo cual se puso a beber aguardiente hasta altas horas de la noche en la puerta de su casa y cuando vencido por el sueño estaba a punto de cerrar los ojos, noto que un escarabajo intentaba ingresar por su boca. Si bien quiso quitárselo con la mano que tenia libre - ya que con la otra sujetaba la botella - el coleóptero logro introducirse rápidamente, aferrándose con sus patas a la lengua del sujeto y comenzando a bajar por su garganta, expulsando a su vez un chorro caliente de sustancias químicas por su parte trasera que actúa como un potente veneno. El borracho desesperado se levanto, intentado gritar y pedir ayuda, pero aparte del cadáver de su mujer, no diviso a nadie y en medio de terribles convulsiones se desplomó al suelo, muriendo ahogado entre sus propios vómitos al lado de quien había matado. ¿Justicia divina dirán algunos? Puede ser. Lo cierto es que al día siguiente ambos cuerpos momificados fueron encontrados por sus hijos rodeados de varios escarabajos saliendo y entrando por sus bocas, quienes prendieron fuego a todo lo que había dentro para matarlos, pero al no poder localizar su nido, de nada valió porque al estar este localizado en las profundidades de la tierra se encuentra protegido y desde entonces los coleópteros no se dejan ver de día y solo salen en las noches para continuar tanto con su labor de peloteros de materia fecal guiados por las estrellas, como de “inhalar” el alma de sus víctimas a la menor oportunidad que se les presente.

martes, 7 de febrero de 2023

SECRETOS DE MUNDOS OLVIDADOS: Entre mitos y sombras

Poco antes que la historia tome la palabra, se la cedemos a la geografía para que nos revele cómo era el aspecto de ese país remoto llamado “Perú” por los españoles a su llegada en el siglo XVI ¿Vale?. Ante todo y tal como detallamos en el capitulo anterior, cabe precisar que para evitar confusiones, sus actuales fronteras políticas no coinciden con la de aquella época en la historia de los primeros indios americanos, y que hoy denominamos con este nombre. A aquel “Perú” indio y precolombino pertenecía la mayor parte de lo que hoy son llamados “Ecuador” y “Bolivia”, que en tiempos de la independencia, Simón Bolívar se los arrebato para crear repúblicas artificiales para satisfacer su ambición y odio al Perú. En cuanto a la selva amazónica, si bien políticamente le pertenecía, desde tiempos de los Incas - y aun ahora - sigue siendo un mundo aparte, debido a las dificultades que ofrece el poder comunicar fluidamente esas regiones con el resto el país. Lo que “restaba”- algunos centenares de miles de kilómetros cuadrados - se convirtió en el escenario del más dramático acontecimiento de la historia de la América precolombina. Esta área se denomina como “región de los Andes”. Pero en realidad los Andes es solo uno de los dos espacios tan claramente definidos entre si, por factores naturales. El otro - que para quienes arribaron a esas tierras ignotas por vía marítima, como Pizarro y sus audaces expedicionarios - era la costa, que resulta ser “la primera mitad” del Perú. Larga y desértica, a pesar de estar situada frente al más grande océano de nuestro planeta, predomina en ella no obstante la proximidad a inmensas masas acuáticas, una lamentable escasez de agua potable. Así, algunas regiones de esa costa peruana recuerdan más al interior del Sahara en el África que a una costa litoral. Hacia el interior se explayan desiertos inconmensurables e inmensas dunas arenosas, y solo hay vida en los escasos valles que se nutren de raquíticos ríos de agua dulce que bajan de la Cordillera al mar y que en la mayor parte del año están prácticamente secas. Aun así, en esos pequeños “espacios vitales” surgieron civilizaciones que dieron origen a reinos de suma significación, que nos dejaron el testimonio de su cultura, venciendo las adversidades de esa tierra muerta, ya que si no fuera por las obras de irrigación que hicieron a lo largo de los siglos, seria inhabitable. Estos reinos indios de la costa eran grandes en poder pero no en extensión, ya que se reducían a ocupar solamente los territorios “habitables” donde podían encontrar agua. Solo el denominado Imperio Chimú podría considerarse como una excepción a la regla, ya que se extendió desde el norte del actual Perú hasta el norte de Lima, asentándose en los valles donde fluía el liquido elemento, que defendían de sus enemigos. Cabe destacar que los ríos que proporcionaron tanto agua como vida a la sequedad del arenal, dieron sus nombres a la mayoría de esas civilizaciones indígenas - Lambayeque, Virú, Chancay, Ica, Nazca - que lograron florecer allí. Sin embargo, existe una diferencia que hay que recalcar, los valles del norte del Perú son más extensos que los del sur. Además, al desarrollarse en los primeros, civilizaciones más avanzadas - si cabe el término - como los Mochica y los Chimú, quienes construyeron sistemas de irrigación para satisfacer su creciente demanda de agua, mientras en el sur ello no ocurrió, por lo que grandes extensiones estaban prácticamente deshabitadas. En esas regiones en las que nunca llueve, el agua era sacada de profundos pozos y los pocos asentamientos existentes dedicados a la pesca, dependían de ella para sobrevivir. La extrema aridez de la costa peruana es consecuencia de la Corriente marina de Humboldt que la recorre de norte a sur y cuyas frías aguas impiden que llueva, a lo que debemos agregar a la Cordillera de los Andes que a su vez no permite el paso de las densas nubes cargadas de agua provenientes de la Amazonia. Este es el aspecto de un mundo agreste caracterizado por los desiertos y el océano, donde la vida surgió con muchos sacrificios. Pero más arriba y como una barrera natural, se ubica la Cordillera de los Andes, divididas en una serie de cadenas de montañas, pequeñas llanuras y altas mesetas, con una gran cantidad de ríos y valles fluviales. En una de esas altiplanicies se encuentra el Cuzco, la capital del Imperio Inca. En otra de esas cuencas se encuentra Cajamarca, testigo de la captura de Atahualpa que origino la caída de esta civilización. Asimismo, podemos encontrar el Callejón de Huaylas con sus imponentes montañas de nieves perpetuas, y mucho más al sur se encuentra el lago Titicaca, en cuyas inmediaciones se ubica la enigmática Tiahuanaco. Regiones de un frio extremo y donde no hace calor casi nunca. En esa región montañosa del Perú, surgió el Imperio Inca, la más grande civilización precolombina de América del Sur y que al igual que los aztecas en Méjico, subyugaron a diversos reinos que hoy nos son totalmente desconocidos, ya que fueron borrados de la “historia oficial” y solo mediante los descubrimientos arqueológicos hemos podido conocer algo de esas culturas desaparecidas. Es el momento de rescatarlos del olvido y develar el misterio acerca de sus orígenes.

martes, 31 de enero de 2023

ALGO ENIGMATICO CAYO DEL CIELO EN CAJAMARCA: ¿Porque el suceso fue cubierto con un manto de silencio?

Era el mes de abril de 1999, cuando vecinos de San Ignacio, en Cajamarca (ubicado en el norte del Perú), dieron aviso a la policía sobre la caída a tierra de "un extraño objeto volador acompañado por varias bolas de fuego" que se habían desplazado a gran velocidad y a baja altitud en la atmósfera. Fueron numerosos los testigos, que coincidieron en la descripción. Enseguida, hubo rumores de que se trataba de un satélite ruso que, al funcionar mal, se había estrellado. Otros dijeron que era un gran meteorito. Como es obvio algunos sostuvieron que había sido un VED (vehículo extraterrestre dirigido) que impactó por algún desperfecto. Lo real es que policía inició una búsqueda con resultados positivos: Tres cráteres de unos 10 m de diámetro y alrededor de 1,50 m de profundidad, alineados en una recta de 20 m de largo. El entonces jefe de la delegación policial, dijo que "son cráteres llamativos, no comunes" asevero. Para tal efecto, tres miembros del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) llegados desde Lima al día siguiente, trabajaron en el lugar extrayendo muestras del suelo, determinándose que no había traza alguna de radiactividad. El interés de los científicos se centró en determinar qué había debajo de los cráteres. "Verificamos que presentan la forma de orificios por impacto, sin nada en el fondo. Pero en las mediciones hechas a nivel superficial no hallamos ni radiación ni material radiactivo. Tampoco restos de la sonda, ni de un aerolito", explicó uno de ellos, lo cual aumento más el enigma; entonces, ¿qué causó tales cráteres? ¿Acaso algo que se desintegró tras el impacto? Nada conocido hasta hoy produce esto. ¿O alguien retiró, en secreto, los restos y las autoridades decidieron ocultar el hecho? De haber sido así, ¿quiénes fueron y por qué lo hicieron? Es, mas, el por entonces alcalde de San Ignacio, comunicó a la prensa “que no había motivos para inquietarse”, pero si lo había. Uno de los científicos del equipo, hizo un comentario muy revelador si se le presta la debida atención: "Por la forma que tienen los cráteres se nota que algo impactó; pero no se sabe qué. Si hay algo está muy bajo tierra, y por eso deben traer equipos más sofisticados, para hacer una investigación más profunda" Fue evidente que tales equipos especiales llegaron al lugar, y se llevaron consigo todo lo que encontraron ¿Quiénes los habían traído? ¿Lograron extraer algo de los cráteres? Nunca más se habló, públicamente, del asunto. ¿Qué pasó entonces? Según un regidor de la alcaldía de San Ignacio, gente de la NASA llegaron sorpresivamente a la zona, “los cuales se hicieron cargo de la investigación, no permitiendo que nadie ajeno a ellos acceda al lugar del accidente” asevero. Algunas indagaciones más, pero ya en Cajamarca y, más precisamente, en el aeropuerto, permitieron conocer que, a una semana de que el algo desconocido impactara en esa región, un avión de los EE.UU., que a todas luces era de carga, permaneció estacionado por un tiempo en el lugar. Y que, antes de su ´partida, se cargaron varias cajas cerradas, desconociéndose su contenido. Al respecto, varios testigos del hecho coincidieron en que "esos gringos llegaron con mucho dinero, fueron allá donde cayó esa cosa rara y alquilaron máquinas excavadoras y vehículos para investigar". No quedan dudas que una nave alienígena terminó, accidentadamente, su recorrido en el lugar. De haber sido un meteorito, su caída habría despertado escaso interés. Y nada para ocultar. Si se trató de basura espacial, tampoco es infrecuente. Entonces, ¿por qué el secreto? ¿Qué encontraron los investigadores debajo de los cráteres? ¿Qué o quién les impidió revelarlo? Cuando se fueron los estadounidenses, muchos curiosos se acercaron al lugar para tratar de adivinar que habían encontrado y llevado consigo. Todos fueron especulaciones ya que no se pusieron de acuerdo en ello. Lo cierto es que en un sector, a unos 1.000 mts. del camino, donde hay bastantes arbustos, aparecieron tres cráteres que, originalmente, habrían tenido unos 10 m de diámetro y de 1 a 2 m de profundidad. Se encontraron otros dos de más pequeños, nunca informados y, quizá hasta un sexto, de menor tamaño, tapado parcialmente. Es evidente: son resultado de “algo” que impactó descontroladamente y a gran velocidad. Es más, se pudo observar que la tierra en las paredes de los cráteres adquirió una dureza desconocida, como si fuera piedra. En toda la zona se encontró además, esparcidos, trozos de una sustancia negra que parece algún tipo de combustión. En tanto, el suelo, en los embudos de los cráteres mayores, había sido removido. Actualmente apenas son visibles esas huellas ya que fueron cubiertos por la vegetación y el clima húmedo del lugar que posibilita la formación de niebla en la zona. En cuanto al extraño objeto, lo que encontraron y se llevaron los estadounidenses, nunca lo sabremos.

martes, 24 de enero de 2023

EL MONSTRUO DE CANUJA: Un enigmático petroglifo que se presta a muchas interrogantes

Conocida con diversos nombres, esta gran roca de 4.8 m. de largo 2.9 m. de alto y 3 m. de ancho, se encuentra ubicada en la provincia de Satipo, Región Junín, cerca del límite con Ucayali (centro del Perú). Fue descrito por primera vez por el arqueólogo Federico Kauffmann Doig, quien llegó en 1993 hasta una gran roca tallada en una pequeña colina en la cuenca del río Tambo. Desde entonces lo han llamado de muchas formas: Monolito del Toro. Tigre de piedra (como parece que lo conocían los locales) y Monstruo de Canuja (por sus rasgos indescifrables y el nombre de la quebrada cercana). Kauffmann especuló que los antiguos habitantes de la zona vieron en la roca el perfil de una fiera en posición de acechar a su presa. Entonces decidieron "mejorar" esa impresión, tallando el rostro de un animal en uno de sus extremos. Allí está la dentadura, bien definida y simétrica rodeando el extremo de la roca. Los ojos, delineados, tienen hoyos en lo que serían las pupilas. Las fosas nasales son anchas, indudablemente animales. Y sobre el "lomo" hay múltiples tallados de otro tipo. Pero las huellas de erosión son notorias. A simple vista se nota que no fue tallada recientemente. No se trata de una roca blanda (es andesita) y el castigo de siglos de lluvia es bien notorio. Pero ¿cuándo fue tallada exactamente? Es difícil de decir. La arqueología avanza lento en las zonas remotas. Y la quebrada de Canuja, lo es. Se llega aquí tras una caminata de una hora desde la desembocadura de un pequeño río en el gran Tambo, al suroeste de la ciudad de Atalaya. Lo que hace más interesante a esta escultura es que es el único tallado figurativo (no abstracto) tridimensional que se conoce de las culturas de la selva central del Perú. En efecto, no existen testimonios parecidos en la historia de la antigua Amazonia peruana. Pero no todo en la roca es inusual. De hecho en el lado izquierdo del ¨cuerpo¨ del animal se han elaborado una serie de dibujos (espirales, trazos sinuosos) que son similares a los que aparecen otros petroglifos de la Amazonía, no solo en el Perú sino en Bolivia, Colombia y Venezuela. A este tipo de trazos, de significado desconocido, se les ha relacionado con símbolos mágico religiosos, acaso ideogramas con algún sentido concreto desconocido tanto para los actuales habitantes de la zona como para los investigadores. El lado derecho del "cuerpo" en cambio, nunca recibió atención de parte de los escultores. Es posible que sus talladores hayan retirado intencionalmente otras rocas del lugar para que "el monstruo" luzca más imponente, ya que si uno se coloca junto al monumento no puede divisar ninguna otra piedra. Pero en zonas cercanas se han encontrado al menos dos piedras con grabados abstractos similares. a los que exhibe el cuerpo del misterioso animal. Una interpretación indica que debería considerarse la cabeza de manera independiente del resto del monolito y que más bien representaría una serpiente levantando la cabeza. Según esta versión la parte inferior de la roca estuvo cubierta mientras fue "usada" por el pueblo que la talló. En tal caso, lo que parecen ser las "patas" de un aparente animal no habrían sido visibles en la antigüedad. Sobre lo que vendría a ser el "lomo" de la bestia existe una pequeña concavidad que para Kauffmann podría haber servido para algún tipo de ceremonia mágico religiosa relacionada con la lluvia, debido a que esta se empoza ahí. En todo caso eso podría sugerir que la roca fue honrada como una fuente de agua, elemento que en las religiones ancestrales de la selva peruana está representado por la serpiente, que acaso es el animal que quisieron tallar. Sin embargo estas son sólo especulaciones. Lamentablemente, los saqueadores han asolado los alrededores por lo que no se ha encontrado hasta el momento restos culturales que permitan conocer la época en la que fue tallada ni reconstruir su misteriosa historia. Hay que decir, además, que la arqueología en las zonas lluviosas de la selva peruana es muy difícil porque prácticamente todos los materiales orgánicos, salvo la cerámica, se desintegran en pocos años sin dejar restos. Y en cuanto a los petroglifos grabados en las rocas, ¿cuántas habrán sido bordas por las lluvias?. My pocas de ellas han podido conservarse. ¿Pero existen elementos que podrían ayudarnos a resolver el misterio? Kauffman cree que la escultura fue elaborada por una desconocida cultura selvática que no ha sido estudiada arqueológicamente aunque no se atreve a proponer fechas precisamente por falta de evidencias. En todo caso afirma que no estaría relacionada con la cultura de los actuales asháninkas, la etnia nativa predominante de la región. Otros investigadores han ido más lejos (acaso demasiado) al vincularla con el arte de la sierra norte (Chavín, Kotosh), apoyándose para ello en una supuesta semejanza entre este tallado y el arte en piedra de las culturas del Formativo Medio (1200 a.C. - 600 a.C.). Hay que considerar de todos modos las enormes distancias y diferencias culturales entre los antiguos habitantes de la sierra y la selva alta. Si bien algunas zonas de la selva central tuvieron intercambios comerciales con las culturas de la sierra, la Quebrada de Canuja está muy lejos de ellas. Por otra parte las pocas tumbas antiguas encontradas en el bajo Río Tambo exhiben patrones eminentemente selváticos (por ejemplo, entierros en urnas de cerámica) aunque no necesariamente existe otra relación entre éstas y la escultura de la que hablamos, más allá de la relativa vecindad. Finalmente los diseños de los petroglifos son, como ya dijimos, similares a otros encontrados en la selva alta de Satipo e incluso en la selva de Madre de Dios, por lo que su origen selvático estaría confirmado... pero, ¿qué hay de la cabeza? ¿La cabeza y los diseños de los petroglifos fueron hechos en la misma época y por los mismos escultores? ¿O una es anterior a la otra? ¿Y si no son contemporáneos, quién hizo lo hizo? Quizá pudiera existir alguna relación con la quebrada de Canuja en sí. No es está formada por un flujo de agua convencional. Sus aguas provienen de un manantial subterráneo a diferencia de los demás ríos de la zona. Y, cuando empieza la época seca., sus aguas forman pozas de color turquesa. ¿Acaso esas cualidades hicieron que la zona fuera "especial" para sus antiguos habitantes? ¿Quizá era un sitio sagrado? Y si fuera el caso, ¿explicaría eso que haya tallado la piedra de una manera igualmente singular? Hasta donde se ha podido averiguar, no se han registrado datos que permitan establecer un vínculo entre quebrada y piedra en los mitos y relatos tradicionales de las comunidades nativas de la región. Así que tendrá que ser la arqueología quien resuelva el enigma. Cabe precisar que la erosión natural (producto de la extrema humedad de esta región) y las lluvias están degradando poco a poco los tallados, un problema que podría agravarse debido a la inclusión del lugar en las rutas turísticas locales. Si bien el turismo en esta poca habitada región es de pequeña escala es necesario que se tomen las acciones necesarias para educar a los potenciales visitantes en el cuidado de los restos, evitando su manipulación y que sufra daños.